«Algún candidato me tiró los tejos»

Julian Iantzi se autodefine como «el Cupido vasco»después de buscar pareja a españoles expatriados en 'Contigo al fin del mundo', el programa que Antena 3 estrena esta noche

MIGUEL ÁNGEL ALFONSO

Desde Miami hasta Gambia, Julian Iantzi (California, EE UU, 1967) ha recorrido los cinco continentes para encontrar pareja a españoles que viven expatriados. Para ello se ha quitado su uniforme habitual de presentador de 'El conquistador del fin del mundo' (ETB) y ha mantenido la coletilla del programa para conducir 'Contigo al fin del mundo', el programa que Antena 3 estrena esta noche, a partir de las 22.30 horas. «Sé lo que es echar de menos la tierra», confiesa.

- Va a ser un Jesús Puente... a lo bestia.

- Ya me llaman 'el Cupido vasco' (risas). Yo solo sé que con mis flechitas voy a intentar que el amor triunfe y que la gente se lo pase bien en casa. Buscaremos la media naranja de españoles que viven en Dubai, Miami o Australia ¡Y te diré que tengo futuro como celestino! Sustituyo en la parrilla a muchos colegas míos de 'Allí Abajo', Jon Plazaola, Óscar Terol..., así que la cuadrilla vasca deja ahora el hueco al celestino vasco.

«Cuado compras un billete solo de ida es muy duro, la distancia hunde las cosas»

- Cuando se trata de viajar, las cadenas piensan en usted.

- Es mi perfil. Llevo ya 16 años en la tele y haciendo, entre otras cosas, el 'reality' de aventuras de ETB 'El Conquistador del Fin del Mundo'. Me ha servido para abrir la mente después de todas las situaciones duras que he vivido. Siempre me ha tocado viajar y estoy encantado, me siento cómodo hablando con la gente, me interesa todo lo que me cuenten. No soy ni un ángel ni el demonio, pero si hay algo que me llena es ayudar.

- Usted empatizará con los expatriados porque pasó su infancia en California.

- Mi padre ha sido pastor de ovejas y estuvo trabajando 23 años en el monte en California, sí. Estaba todo el año solo, rodeado de su rebaño y su perro, y lo hizo por necesidad, así que sé lo que es echar de menos la tierra, eso de perderse muchas historias de nuestra familia que vivía aquí. Cuando compras un billete solo de ida es muy duro; la distancia hace que se hundan las cosas, te hace darte cuenta de lo que te estás perdiendo. Así que admiro a los solteros de este programa. Hay uno que vive en Gambia, y no te puedes hacer una idea de en qué parte de Gambia está viviendo.

- De tanto viaje, ¿sabía en qué país estaba?

- Yo era un 'jet lag' con patas, ahora entiendo a Trillo cuando dijo aquello de 'viva Honduras' y estaba en Panamá. Yo ya no sabía ni dónde estaba, fueron muchas semanas viajando por los cinco continentes. Aunque yo llegaba ya al desenlace de la historia y estaba entre tres y cinco días, a veces pasaba más tiempo volando que en el propio lugar.

- ¿Qué ha sido lo más duro?

- Antes te he hablado de Gambia y todavía me emociono cuando me acuerdo de los niños con los que nos encontramos allí, ¡qué puros son! No tienen nada y lo comparten todo, son muy cariñosos. Pensar que muchos no van a llegar a adultos me rompe el corazón. Por mucho que quisiera ayudar, no podía hacer nada.

- Algún candidato le tiró los tejos.

- (Carcajada) Sí, un chico gay que estaba buscando pareja. Cuando llegué no me conocía y se pensaba que era la media naranja que le había buscado el programa. Yo le seguí el rollo -me desenvuelvo bien en las distancias cortas- y le entré por el ojo bueno. Me dijo que ya era hora de que encontrara a la pareja que necesitaba... Hasta que le dije que era el presentador y le cambió la cara.

Siete minutos

- ¿Y cuando no entraban por los ojos?

- Dicen que en siete minutos puedes llegar a saber si la persona que tienes enfrente te puede enamorar o no. Hemos tenido de todo, gente que al principio decía que no tocaba a su candidato ni con un palo y luego bien que se han tocado, y al revés. Hay muchas sorpresas.

- ¿A quién se llevaría usted al fin del mundo?

- Es como cuando te preguntan qué te llevarías a una isla desierta. Siempre respondo que una barca para poder volver. Yo tengo una vida muy tranquilita, me llevaría a mis amigos, mi mujer y mis dos hijos. Con mis tres horas al día de deporte y ellos, ya tendría mi vida resuelta.

- Supongo que después de esto le apetecerá pasar el verano en casa.

- Nunca decido el destino de mis vacaciones, porque el destino ideal es mi casa. Estoy aburrido de pasar noches en hoteles y comer a mesa puesta. Además de la tele, organizo viajes. Respeto mucho al que va a Benidorm, pero yo siempre intento que te aporten algo, que sean actividades deportivas y, sobre todo, que te empapes de la cultura del lugar. Ahora me apetece hacer dos viajes, una peregrinación por los templos de Japón y, como pienso que estamos malcriando a los chavales con el tema de los móviles, me gustaría llevar a un grupo de ellos a un campamento saharaui y que vengan con sus padres, para que valoren lo que es el agua, la cama, la comida...

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