Diario Sur

MÁS ISLAS

No hay cadena que se precie que no tenga su propia isla. Esto va por rachas. Hay ocasiones en que todas las emisoras se llenan de chavales demostrando habilidades. En otras aparecen piscinas y famosos lanzándose a ellas por todas partes. Lo de las cocinas sigue en auge (más en TVE que en Antena 3, donde ‘Top Chef’ se ha despedido con más pena que gloria). Ahora toca aventureros. En Telecinco está la isla por excelencia, la que año tras año se lleva el gato al agua. Desde que Jorge Javier tomase las riendas del ‘reality’ y lo convirtiese en una extensión de su ‘Sálvame’, el formato logra datos extraordinarios. Ha conseguido doblegar a ‘Cuéntame’ los jueves y está asfixiando a ‘La casa de papel’ los martes. Su fórmula mágica consiste en mezclar famoseo de tres al cuarto, asuntos de alcobas, lágrimas y algún que otro susto provocado por el escenario donde se graba.

La Sexta estrenó el miércoles su propio ‘reality’ aventurero y ya en la presentación marcaron distancias del de la competencia, asegurando que el suyo resultaría más auténtico. Considero que esa es una conclusión que debería hacer el espectador y que cuando tú la adviertes es que te quieres alimentar del éxito ajeno. Pero igual son consideraciones mías sin ningún fundamento.

Es verdad que en ‘La isla’ que conduce Pedro García Aguado (el exhermano mayor de Cuatro) no hay vips, no hay romances, no hay pataletas sin fundamento, no hay polémicas absurdas. Por no haber, no hay ni mujeres. Y esto sí que es raro, raro, raro. Los promotores del programa no aclararon la razón de la decisión, pero cualquier espectador que se acercase al nuevo formato entendería que las condiciones son demasiado adversas para las féminas y que esa dura prueba sólo la pueden llevar a cabo hombres. Tal vez ese no sea el motivo, pero si se desliza esa lectura le hace un flaco favor al formato. Tampoco ayuda que no exista un premio final, porque la competición (incluso la limpia, sin interferencias exteriores) sirve para que el espectador se enganche, se identifique y quiera más. Tiene duros hándicaps este programa para lograr el favor del público.

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