Diario Sur

TRUEBA

Uno de los dramas de nuestra televisión actual es que tipos como Fernando Trueba no sean convocados más a menudo. En nuestra tele son bienvenidos todos los personajes dispuestos a desvelar sus líos de cama (en Telecinco) o dispuestos a disfrazarse y hacer pruebas estrafalarias (en Antena 3). Pero aquellos que quieran hablar de su trabajo de manera sosegada, sin caer en estridencias y sin tener que hacer el ridículo como peaje no encuentran acomodo. Por eso a Trueba lo vemos tan poco por esos lares. Y es una pena porque su visión del mundo es interesante y sus opiniones van más allá del simple a favor o en contra que impera en las tertulias actuales. Entre los pocos espacios en los que sí es posible que comparezca está el 'Late motiv' de Andreu Buenafuente, donde estaba previsto que acudiese anoche, aunque finalmente su visita fue cancelada. También en 'La Sexta Noche', en donde de vez en cuando hay vida más allá de Inda y Marhuenda. El sábado Iñaki López entrevistó al actor Santiago Segura y al director de cine a propósito del estreno de 'La reina de España'. Como suele ser habitual, en este programa además de por cuestiones cinematográficas se les interrogó sobre asuntos de actualidad y Trueba no tuvo reparo en arrear a todos los costados y explicar la desafección que sufre la sociedad hacia los políticos (los nuevos y los otros) después de los vaivenes del último año.

Especialmente lúcido se mostró cuando el presentador le preguntó si creía que la cultura merecía un Ministerio para ella sola. Y claro que dijo que sí -como era previsible-, pero dio una vuelta de tuerca en su respuesta que dejaba sin argumentos incluso a los que habitualmente suelen menospreciar la cultura por cuestiones ideológicas. «Sobre todo creo que hace falta un Ministerio exclusivamente de Educación, sin que nadie tenga que preocuparse por otras cuestiones. Porque la Educación es lo más importante de un país, es la base de todo», justificó hábilmente el realizador, que demostró cómo se puede ser ocurrente incluso con las preguntas más tópicas y los debates más maniqueos. «¡Cráneo previlegiado!» el de Trueba.