Diario Sur

FIN DE 'THE FALL'

Se ha despedido de la televisión británica 'The Fall', estupendo 'thriller' psicológico que atrapa, zarandea y no deja indiferente al espectador en ninguno de sus capítulos, pese a que no sea una propuesta con mucha acción, sangre o giros inesperados. Esta ficción se recrea en la tensión, en los silencios incómodos, en el desafío en las miradas de los protagonistas para causar desasosiego entre sus seguidores. La despedida ha constado de seis capítulos que han llegado casi dos años después de que se ofreciese el final de la segunda temporada. El proyecto se estrenó en mayo de 2013 y regresaba al año siguiente con una tanda de seis episodios.

Gillian Anderson, la siempre recordada Dana Scully en 'Expediente X', protagoniza esta serie dando vida a una inquietante detective que llega a Belfast para investigar un crimen y se topa con los asesinatos de varias mujeres de características similares. Frente a ella está el asesino, que se oculta en la ejemplar apariencia de un padre de familia ejemplar. Es Jamie Dornan, modelo y actor, muy popular por su participación en '50 sombras de Grey'. Ya se ha señalado en varias ocasiones, pero cabe remarcarlo ahora que la producción se ha cerrado: Dornan hace el mejor papel de su carrera, con una interpretación contenida en la que desafía al espectador, que se siente atraído por su apariencia física y aterrorizado por su abyecto interior. En los últimos episodios es capaz de explicar con su mirada dónde nace el monstruo que lleva dentro y que ha intentado tapar con una máscara.

Todos usamos máscaras, dice el criminal en un momento en que se enfrenta a la policía. Sus contados cara a cara resultan impresionantes. Son como un choque de trenes entre dos personas que se parecen más de lo que creen pero que han usado sus fantasmas de modos bien diferentes. En esta serie siempre se supo quién era el asesino. Aquí el juego era descubrir cuánto tardaba el gato en cazar al ratón. La segunda temporada terminaba con el asesino cazado pero a punto de morir al ser disparado. Se salva y busca una nueva máscara en la que camuflarse, algo a lo que no estará dispuesta la detective.