Diario Sur

TERTULIANO DE 13

Desde el 'Brexit', siempre me he imaginado a Margallo tomando Gibraltar como a Gabrielle D'Annunzio tomando Fiume. Aunque no me lo imagino vistiendo el camisón de noche con un agujero bordado en oro por la parte delantera que el poeta italiano tenía para el fornicio. Qué pena que vayamos a olvidar a Margallo. Con lo que nos ha dado. Todavía en la toma de posesión de Alfonso Dastis le pedía que no desaprovechara el 'Brexit' para reclamar la co-soberanía del Peñón. Su obsesión de los últimos tiempos. Margallo le dijo a Rajoy: «O Soraya o yo». Y todo el mundo sabe quién fue.

En uno de sus últimos consejos de ministros, Margallo anunció qué iba a hacer en el futuro (aparte, imagino, de escribir su libro/tocho anual, ese para el que ha tenido tiempo mientras era ministro). «Voy a ser tertuliano de 13». Y no sé si entre los colaboradores de la cadena lo prefiero a él o a Corcuera. Mira, a Corcuera. Pero cualquiera de los dos tiene el encanto del que ya no es ministro ni manda nada. Esa solvencia del que ha concursado en 'Supervivientes' y va a los debates de ediciones posteriores con la sabiduría que da haber hecho caca a la sombra de una palmera.

Donald Trump era una celebridad mediática mucho antes de presentarse a la presidencia de EE UU. Los colaboradores del empresario (qué manía con llamarlo magnate) deslizaron la idea de crear su propia cadena de televisión en el caso de perder. En el caso de perder, Margallo deslizó la idea de ir a 13. El yerno de Trump, Jared Kushner, marido de Ivanka, ha estado detrás de esas maniobras para capitalizar el tirón de Trump. Y en una época en la que Fox News está en decadencia como cadena conservadora y asilvestrada. El de Trump es el tirón de un hombre al que en España se ha visto como una mezcla de Antonio Recio, Mauricio Colmenero, Jesús Gil y el señor Burns.

Ernesto Sevilla llamó gilipollas a Javier Cárdenas en 'El hormiguero'. Sin nombrarlo: «El presentador éste que hace el anuncio de 'es casualidad'. Ese es un gilipollas». Hay quien cree que Trump lo es. Ya. Y hay a quien se le ocurre plantear «O Soraya o yo».