Diario Sur

UNA CANCIÓN DE UMM KULZUM

Víctor Ros' ha sucedido a 'Águila roja' en la parrilla pero no en audiencia. La segunda temporada de la serie de New Atlantis (Grupo Secuoya) basada en las novelas de Jerónimo Tristante ni siquiera ha superado el 11,6% de cuota de pantalla que hizo la primera (nada que ver con el 14,5% del piloto). Los 10,1% y 1.631.000 espectadores del jueves estuvieron por detrás no sólo del enfermo imaginario que es 'GH (ya quisieran muchos esa audiencia), sino de 'Pesadilla en la cocina' y de 'La sombra del poder', que siendo una película peor que la serie británica en la que tiene su origen no deja de ser un 'thriller' bastante entretenido. Y más en vísperas de las presidenciales americanas.

De todas maneras, esa bajada de audiencia con respecto a la primera temporada (bueno, sólo hemos visto un capítulo, quedan siete) no se corresponde con la calidad. Quiero decir que esta entrega ha mejorado la anterior. También ha variado en el sentido de plantear un arco argumental más que casos semanales. Y por lo menos no tenemos el chroma hasta en la sopa (vale, es una expresión manida, pero lo raro es que no se les hubiese ocurrido poner en el plato hondo el trapo verde). 'Víctor Ros' sigue teniendo el aspecto 'sobremesino' de 'Amar es para siempre' o 'Acacias 38', pero se ve un esfuerzo por renovar. Matar un personaje importante entra en esa nueva cara. Vamos a dar un portazo nada más empezar. Bien. Pero no es suficiente. El caso que Víctor Ros (Carles Francino) tiene que resolver es personal, así que el tono cambia un poco. En la ficción también hay menos humor, aunque no sé si eso está relacionado con que el protagonista, por su situación, tenga que ser más sombrío.

Habrá que ver los siguientes capítulos. Lo que parece imposible de cambiar es la duración eterna de los episodios españoles. Parecen una canción de Umm Kulzum. En Telecinco se entiende: tienen todo el 'prime time' ocupado con 'La que se avecina' y eso devuelve beneficios en audiencia. A TVE le debería dar igual algo así. Una hora y trece minutos no dura ninguna serie de las privadas. Ni algunas películas.