Diario Sur

LOS PELIGROS DE CRITICAR 'OT'

Todas las perlas que soltó Pedro Sánchez en su entrevista en 'Salvados' han quedado en un segundo plano esta semana frente al que ha sido el debate que ha dividido al país: cobra sí o cobra no. Apuesto a que ni la composición del nuevo Gobierno, anunciada ayer por Rajoy, tendrá una relevancia similar a todo lo que sucedió (o no) en el concierto del reencuentro de 'Operación Triunfo'. Hemos regresado a 2001 y los triunfitos (no comprendo por qué no les gusta que se les denomine así) vuelven a poblar la televisión. Quizá algún espectador despistado piense que acuden a los programas a cantar. Pero no. Porque lo que interesa de ellos no son sus dotes interpretativas, sino que destapen los trapos sucios de cuanto ocurrió en la Academia, así como los que se hayan podido gestar en esta nueva reunión. Ahí se demuestra la influencia musical de esta generación a la que se rinde culto. Las televisiones privadas se han lanzado, cual aves de rapiña, a por la carnaza generada en los actos de aniversario. Tenemos triunfitos en 'El programa de Ana Rosa', en 'Sálvame', en 'El Hormiguero'... Todos son cuestionados sobre los roces entre ellos, los sentimientos de Chenoa o Bisbal, y las posibles demandas por derechos de autor.

Ellos asisten soliviantados a este escenario. No entienden que se les interrogue por estas cuestiones en lugar de interesarse por su carrera musical... Esa que interesa bastante poco. Excepto a chenoístas, bisbaleros o camusinos, que se tiran a la yugular de quien se atreve a poner en cuestión el dispendio de la tele pública en torno a este aniversario. Criticar 'OT' debería considerarse deporte de riesgo. Pobre del que dude de las capacidades como cantantes de la mayoría de participantes...

TVE no da por amortizado el invento. Para este fin de semana se ha sacado de la manga un refrito con los mejores momentos vividos en la primera edición del concurso. Los especiales informativos, los debates, los análisis elaborados sobre la situación política, las entrevistas a los protagonistas de la actualidad ni están ni se les espera. Otras emisoras se ocupan de esa labor. Y nuestra tele pública, mientras tanto, atrapada en el 'cobra sí, cobra no'.