Diario Sur

ESA ES MI NIÑA

Paul Éluard se adelantó a la TDT. A todos esos canales que en España ofrecen cosas que no sabíamos ni que existían. O no sabíamos que pudieran dar lugar a un programa de televisión. Hay otros mundos pero están en este, oíamos en aquel anuncio de colonia (creo que de Yacht Man). Hay otros hombres pero están en ti, continuaba. Claro que el de las Azúcar Moreno (entrevistadas por Bertín) también es otro mundo. Aunque pese a sus chabolas y sus caras de Camilo Sesto, al menos la de Toñi, ahora Antonia, forman parte de un mundo cercano.

Pero tomemos dos de los canales de la TDT. En DKISS hay cosas como 'Tú ensucia que yo limpio' (¿ensucia? ¿no podían haber usado mancha?), sobre unos maniáticos de la limpieza británicos (ser maniático de la limpieza en Gran Bretaña, patria de 'How clean is your house?', es como ser maniático del curling en España). Otro programa reseñable es 'Enterrado en mi basura', que saca a afectados por el síndrome de Diógenes. O 'Vidas gigantes', sobre las dificultades de ser muy alta.

En Ten, del grupo Secuoya, podemos ver 'Casados a ciegas' o 'Cita en pelotas'. El lunes estrenaron 'Sígueme el rollo', presentado por Sara Escudero, uno de bromas donde alguien hace lo que la presentadora o sus invitados le piden por un pinganillo. No hay comparación con los disparatados programas americanos. Con 'Dance Moms', por ejemplo, que aquí se llama 'Esa es mi niña' y que se estrenó ayer (no desde el principio, en temporadas avanzadas, mucho mejores). Una profesora dura y gorda dirige una escuela de danza en Pittsburg (Abby Lee Dance Company). Sus alumnas son niñas que compiten en los Nacionales y esas cosas que suenan a 'Glee'. Pero las verdaderas protagonistas son las madres, que se llevan tantas broncas como las niñas. También son las verdaderas arpías del reality. Sobrevuela la idea del abuso infantil. Te mueres de risa al pensar en las madres de aquí que no quieren que sus hijos tengan deberes. Viendo el programa no es que se te quiten las ganas de tener profesora de baile, se te quitan las ganas de tener madre. Por si te toca una de esas.