Diario Sur

Buenafuente: «Tengo que proteger la provocación»

El catalán se ha convertido en el rey de los formatos nocturnos.
El catalán se ha convertido en el rey de los formatos nocturnos. / Movistar
  • El presentador regresa con ‘Late Motiv’ a Movistar+. «Confieso que me gusta esta situación política en que nos encontramos; no sé por qué, igual me atrae el caos»

Una mesa, una taza blanca, el fondo con el ‘skyline’ de Benidorm y una banda que toca de forma elegante. El ‘late night’ que practica Andreu Buenafuente (Reus, Tarragona, 1965) no se sale de los manuales más clásicos. «Prefiero hacer lo que se me da bien que algo que no controlo», confiesa. El presentador catalán prosigue su aventura madrileña con la segunda temporada de ‘Late Motiv’, el programa que conduce en el canal #0 de Movistar + (lunes a jueves, a partir de las 23.00 horas).

– Se estrenó en calzoncillos…

– Y además estampados con la foto de Silvia Abril (su pareja).

– Lo que se llama un calzonazos.

– (Risas) Exacto, tú lo has dicho. Estos formatos tienen un recorrido largo pero en el estreno tenemos como una energía extra, parecía un programa semanal en vez de uno diario y creo que eso es marca de la casa.

– Aquí la novedad es que vuelven al ‘late’ más clásico.

– Ahora parece que lo moderno es lo clásico. Esta frase, que es un poco publicitaria, a mí me gusta. Yo prefiero hacer muy bien lo que sé, que intentar poner en marcha un formato revolucionario que no controlo.

– Y sigue siendo ‘el pesao del late’.

– ¡Sí! Yo soy el ‘pesao’ oficial (risas). Siempre digo en broma a mi equipo ‘cuando veáis que me pongo pesado me lo decís’, porque odio a esa gente que no sabe irse. Es un formato que lleva toda la vida, como el ABC de la tele, tiene entrevistas, música… Que sea tan duradero no es ninguna casualidad y puedes hacer lo que quieras. ¿A quién no le gusta eso?

– De hecho parte del gremio de músicos se lo agradece.

– Siempre han dicho que la música en directo no funciona en televisión, pero yo la sigo incluyendo porque me gusta mucho. Además es un gremio muy generoso pero muy olvidado, cosa que no pasa en Francia y en otros países. Se me escapan los motivos.

– Hace poco dijo que se había vuelto a enamorar de la tele, ¿estaba enfadado con ella?

– Siempre me ha gustado hacer tele, pero estaba como apalancado. Lo que pasa es que ahora se dan unas condiciones gracias a las cuales vivo cosas muy bonitas cada tarde en el plató. Hostia, eso está muy bien. Un cómico feliz con lo que tiene, sale a jugar, mientras que un cómico arrinconado es una persona rara. Tengo el viento a favor y lo intento aprovechar.

– ¿Se trabaja mejor en la tele de pago?

– Cuando estás en el plató te olvidas de si la cadena es de pago o en abierto. Si el programa es fallido te lo van a quitar igual.

Vivir en las montañas

– ¿Tenemos la piel más fina con el humor?

– Eso lo hablamos mucho entre los cómicos y es muy curioso. Cómo la madurez de una sociedad que cada vez intenta ser más justa, y eso es bueno, también dispara muchas alertas y dificulta el camino a la comedia. A ver, yo quiero una sociedad donde ya no se cuenten chistes de mariquitas, pero también tengo que proteger mi campo: la provocación y la incorrección.

– No se deja amilanar.

– Es jodido y te hace estar en el alambre. Ayer, por ejemplo, hicimos una parodia de Echenique (secretario general de Podemos en Aragón) con un imitador en una silla de ruedas… Creo que es normalizarlo aunque la corrección te pida lo contrario. A veces intentan amilanarte de forma interesada, ¡ojo con eso!

– Echenique se lo tomó mejor que Bertín Osborne.

– Sí, por supuesto. A veces parece que estemos a velocidades diferentes. Si tú haces un programa en la televisión pública y luego en Telecinco, ¿cómo no te van a parodiar? Es normal.

– Segundo año viviendo en Madrid, ¿ya está adaptado?

– Estoy encantado aquí. Es algo que me pedí yo, después de tantos años quería vivir la vida de Madrid y el programa también lo necesitaba. A pesar de que soy un personaje público me sigue gustando descubrir gente nueva. Madrid está en un momento bueno.

– Su entrevista soñada es con Felipe VI.

– Sería una buena señal que la monarquía rompiera los tabús de protección y se pusiera al servicio de los medios… Con criterio, por supuesto. Nosotros seguiremos pidiéndolo pero por desgracia no tenemos la última palabra.

– ¿Qué le han respondido desde la Casa Real?

– Te contestan por carta y son muy educados. Dicen ‘le agradecemos la invitación pero ya saben que estas cosas no las hacemos’.

– ¿La mejor forma de no llegar a unas terceras elecciones es ir directamente a unas cuartas?

– (Carcajada) Esa es muy buena. Hay que ver cómo hablamos todos de algo que casi no podemos controlar, es como intentar que haga frío o calor, o que no llueva. No podemos alterar el clima y tampoco el clima político. Creo que la política es producto de un gran guion. Dentro de la incomodidad general que provoca todo esto te confieso que me gusta un poco, no sé por qué, igual me atrae el caos. Y si pactaran también estaríamos cabreados porque a algún líder le tocaría renunciar a sus principios, así somos los españoles.

– ¿Es posible ser humorista y amigo de los políticos?

– No lo sé. Yo tengo una teoría muy extrema, un cómico tendría que vivir en una montaña y que cada día le recogieran en un helicóptero para llevarlo a plató porque a medida que conoces a más gente empatizas con ella y eso te ata. En mi caso no hago distinciones, un político está al mismo nivel que un cocinero o unos artistas. Yo no pertenezco a ningún club ni a ninguna asociación porque me gusta tener mi independencia y por ahí tiro.