Tierra de nadie

Cruce de Vías

Los planetas están deshabitados porque los ocupantes se hicieron la vida imposible los unos a los otros hasta quedar un único ser vivo que no pudo salvar la especie

Tierra de nadie
Sr. García .
José Antonio Garriga Vela
JOSÉ ANTONIO GARRIGA VELA

Hace un par de semanas, un amigo vino a casa con un regalo inesperado: un parapente biplaza que apenas utilizaba desde que se había separado de su mujer. Dijo que ya nos avisaría cuando le apeteciera volar. Luego fuimos a la montaña que hay justo al lado de casa y nos enseñó a manejarlo. Vivimos en todo lo alto. Mi pareja fue la primera en perder el miedo y lanzarse al vacío. Yo me dejaba llevar. Ahora salimos de casa volando y aterrizamos en sitios donde no conocemos a nadie, compramos lo necesario para sobrevivir aproximadamente una semana y regresamos a casa. Nos gustan las largas distancias. Quiero decir que damos el salto y volamos lejos porque el mundo que nos rodea nos pone de mal humor. Hace tiempo, llegamos a la conclusión que los planetas están deshabitados porque los ocupantes se hicieron la vida imposible los unos a los otros hasta quedar un único ser vivo que no pudo salvar la especie. Los terrícolas seguimos el mismo camino. No nos ha costado trabajo tomar la decisión de vivir en las nubes, sobre todo a mí que no tenía ningún contrato laboral. Mi pareja dice que está feliz en paro, flotando en el aire, viendo a las hormigas crear colonias que luego los enemigos arrasan. Cada día me identifico más con los pájaros que pican en un lado y otro y salen volando cuando huelen el peligro.

Apenas bajamos al Centro excepto para visitar al amigo del parapente y poco más. Aterrizamos en el jardín de su casa. Lo de trasladarse en parapente está bien porque no hay que pagar aparcamiento ni zona azul. Tampoco hay que soportar caravanas y nadie se pega atrás cuando vas circulando tranquilamente. Y por supuesto no te obligan a parar en mitad del cielo para hacerte pruebas y ver lo que has consumido en el almuerzo y la cena. Aquí nadie te quita puntos como en el cole. No existe nada mejor que vivir en un espacio libre de malos humos. Cuando te cruzas con alguien en el cielo, lo saludas como si lo conocieras de toda la vida y a ninguno se le ocurre decir que pongas el intermitente si vas a girar a la derecha o la izquierda como sucede abajo. Recuerdo que un día me pusieron una multa de tráfico por no poner el intermitente. Dije que no iba a girar a ningún lado, que iba en línea recta, pero no me escucharon. Esto no pasa en el espacio aéreo, al menos por ahora, ya veremos que sucede en 2049.

Soy un hombre feliz. Nadie nos llama la atención por nada y poco a poco las personas que nos rodeaban se están olvidando de nosotros. No se puede tener todo. Los veo abajo seguir su rutina cotidiana. Me gustaría darles consejos, pero nunca me ha gustado señalar una dirección concreta. Existen tantas salidas que no sabría decidirme por una en especial.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos