Humanos y otros insectos

El tiempo nunca es suficiente

SORA SANS

Me derrito en este invierno tan largo y tan corto. El calor comienza en la nuca y sube hasta la frente. Las neuronas son como una chimenea con exceso de oxígeno, chisporrotean ideas aquí y allá, conectan un pensamiento con otro. Hay mucho NO y poco SÍ en este mundo adulto. Preocupan las noticias, todas las tragedias y mentiras que esconden otras mentiras que ocultan tragedias futuras. La desigualdad en toda su dimensión, cualquier dualidad que exista es una perfecta excusa para desequilibrar esta frágil humanidad: lo femenino y lo masculino, lo joven y lo viejo, lo negro y lo blanco, lo normal y lo anormal, lo de ahí y lo de fuera. El dinero siempre preocupa más de lo necesario. El tiempo nunca es suficiente. Las tareas no tienen límite y siguen acumulándose. La contaminación es un hecho, la sobrepoblación es otro, la explotación, los mundos ajenos, los que nos estamos perdiendo por estar a miles y miles de kilómetros, donde todo es aún peor. La libertad es una quimera, ni la de expresión se respeta. El arte se vuelve pobre por muy rico que sea, el conocimiento se vende al mejor postor, la innovación rara vez nos sorprende. Hay tanto NO que mires donde mires es difícil encontrar la luz al final de cada túnel. ¿Y si simplificamos? Si volvemos atrás unos años y recordamos el color, el sabor, el olor, el tacto de la vida. Correr, ensuciarnos, soñar, gritar sin miedo, ilusionarnos, descubrir. Si volvemos a mirar la vida con ojos de niños, si encontramos un poco de inocencia en todo este caos. Dejar de mirar atrás y de mirar adelante. Abrir bien los ojos y mirar aquí, las manos, los ojos, la taza de café junto a la mesa, el señor de la mesa de al lado, la mujer que ahora se levanta, la magdalena recién horneada, la calle húmeda y brillante, el cielo tímido y deslumbrante. Y de repente, decir sí. Sí, existen muchas cosas que no podemos controlar y sí, existen otras que podemos cambiar, desde ahora, desde ya. Sí, la vida es inmensa pero esta taza de café se enfría si no le presto atención. Sí, nada es perfecto, pero sí, podemos terminar el día hoy con una sonrisa en los ojos.

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