El Museo Carmen Thyssen de Málaga ultima su viaje a la época romana

La pasarela colgante se suspende sobre el yacimiento de la villa romana del sótano del Thyssen. /Infografías: Rafael Pozo García-Baquero
La pasarela colgante se suspende sobre el yacimiento de la villa romana del sótano del Thyssen. / Infografías: Rafael Pozo García-Baquero

El proyecto, que se licitará en breve, permitirá recorrer la villa del siglo I del sótano del museo a través de pasarelas colgantes que iluminan el yacimiento al paso del visitante

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Tiene un acceso estanco de los que se utilizan en los submarinos. De hecho, se denomina ‘puerta buzo’ por su singular diseño y su capacidad para sellar la estancia. Conduce desde el Museo Carmen Thyssen a la villa romana del sótano que se descubrió durante las obras de construcción de la pinacoteca. Un yacimiento arqueológico cuyos orígenes viajan al siglo I y que se mantuvo en uso hasta el V, pero que no pudo incorporarse al recorrido expositivo de la pinacoteca con su inauguración en 2011 a causa del nivel freático y la presencia de agua en esta zona subterránea, sobre todo en época de lluvias.

Tras una solución a la inundabilidad, el proyecto arquitectónico aprobado por la Gerencia de Urbanismo contempla convertir este sótano en una sala más del museo y hacerlo transitable mediante un sistema de pasarelas suspendidas sobre el yacimiento en el que la iluminación irá descubriendo esta singular edificación romana a medida que el visitante recorra la estancia.

«Más que una villa, prefiero comparar estos restos con un cortijo de época romana, porque en el mismo espacio tenemos una unidad de producción con un área noble en la que vivía el comerciante y una zona de piletas para la fabricación de salazones y conservas de pescado e incluso una tienda para la venta al público», explica el arquitecto Rafael Pozo García-Baquero, redactor del proyecto arquitectónico de este espacio que destaca por su amplitud –618 metros cuadrados– y carácter diáfano.

Al tratarse de una zona inundable, este espacio no podrá visitarse en época de temporales

El proyecto del arquitecto Rafael Pozo incluye espejos cenitales para observar las zonas de difícil visibilidad

Sobre esta superficie, el arquitecto ha diseñado un recorrido expositivo que se eleva 80 centímetros sobre los restos arqueológicos mediante pasarelas colgantes y que se articula en buena medida alrededor del patio de la villa-cortijo romana. Así, desde la plataforma de entrada, el itinerario conduce en primer lugar a las piletas más antiguas del siglo I para la producción de salazones, cuya visibilidad es limitada desde la pasarela por lo que los visitantes podrán observar sobre sus cabezas un techo de acero inoxidable pulido cuyo efecto de espejo permitirá una visión cenital de la zona de forma completa.

La pieza estrella

A continuación, la visita comienza a circundar el patio, donde se iluminarán las columnas del mismo y posteriormente el pavimento. El recorrido conducirá a un mirador de la principal pieza arqueológica del yacimiento, el ninfeo de los peces, una fuente monumental –de finales del s. I y en uso hasta mediados del V– decorada con las pinturas murales más antiguas de las conservadas en Málaga y que muestra peces de colores sobre un fondo negro. «Es el sueño de cualquier pinacoteca: encontrar una zona arqueológica y que sus restos más espectaculares conserven unas pinturas», asegura Rafael Pozo.

En la última parte se podrá ver la necrópolis bizantina. Las pasarelas se ordenan en torno al patio de la villa. Rafael Pozo García-Baquero, en su estudio. / Infografías: Rafael Pozo García-Baquero | Fran Acevedo

A continuación, la ruta atraviesa la cocina, iluminándose el hogar, y conduciendo hacia una amplia plataforma, donde se exhibirán piezas arqueológicas encontradas durante las obras de construcción o de época romana. Además, desde esta zona se dispondrá de una visión global del yacimiento y se observarán las piletas del siglo V. La última pasarela conducirá desde aquí al final del recorrido, en el que se pueden observar la necrópolis bizantina y los mosaicos.

El arquitecto Rafael Pozo destaca el empeño de la Gerencia de Urbanismo y del Museo Carmen Thyssen en solucionar los problemas del nivel freático con el objetivo de hacer visitable esta zona de la pinacoteca. Así, se ha dispuesto una serie de pozos con el objetivo de drenar el sótano cuando sufra episodios puntuales de inundación por fuertes lluvias. Esta solución ha permitido que el sótano no se mantenga inundado durante meses como hasta ahora, aunque en los episodios de temporales no se podrán realizar visitas del público hasta que los pozos evacuen todo el agua.

Los arqueólogos recomiendan que se mantengan las condiciones de humedad del 100% –sobre todo por la conservación del Ninfeo de los Peces–, lo que también ha determinado el proyecto arquitectónico que contará con barandillas de vidrio para favorecer la visibilidad, aunque el suelo de las pasarelas colgantes será de hormigón para evitar que el piso sea deslizante y peligroso para los visitantes. «Todo está enfocado para que el protagonista sea el yacimiento», explica Rafael Pozo, que añade que las paredes que limitan el sótano se recubrirán de listones de madera blanca como en los pisos superiores del museo con el objetivo de dar al sótano una continuidad arquitectónica.

Las obras cuentan con un presupuesto de 420.000 euros y un plazo de ejecución de ocho meses. Según el concejal de Urbanismo, Paco Pomares, el proyecto para hacer visitable el yacimiento del Museo Carmen Thyssen ya se encuentra en el Departamento de Contratación de la Gerencia por lo que la licitación se publicará «en breve».

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