TAMBIÉN ES NUESTRA

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Era una entrega de premios, pero de lo que menos se ha hablado ha sido de los ganadores de las estatuillas. Porque los verdaderos triunfadores de los Globos de Oro fueron las que vistieron de riguroso negro esperanza. Como Oprah Winfrey que anunció que el tiempo del silencio se ha acabado. Y que el «Yo también» que ha surgido tras la denuncia de acoso sexual contra el productor Harvey Weinstein ya no tiene vuelta atrás. Superando las fronteras de los fotogramas, las denuncias contra los hombres «poderosos y brutales», estén donde estén, han incendiado por fin una sociedad demasiado ignífuga con estos excesos. Y lo mejor de la mirada de Winfrey ha sido su llamamiento a que esto se ha acabado. Y su apelación a que nuestras hijas e hijos no tengan que gritar más «Yo también».

El inapelable discurso de la presentadora ha noqueado cualquier otro resumen sobre aquella noche de premios. Me recordó aquel tiempo en el que los Goya también tuvieron ese efecto. Como la imagen de las manos blancas de José Luis Borau convirtiéndose en el «Basta ya» de toda una sociedad contra el terrorismo etarra. Después llegó el legítimo 'No a la guerra' que, por desgracia, derivó hacia una revancha política que ha durado muchos años y ha distorsionado demasiadas galas sin que la propia Academia supiera atajarlo.

Oprah tampoco se ha librado de la política. Las palabras de la reina de la televisión en EE. UU. ya se han interpretado como la puesta en escena de su carrera hacia la Casa Blanca como futura candidata del noqueado Partido Demócrata. Aunque, francamente, lo relevante no es esta (ciencia) ficción. Sino sus palabras cargadas de emoción y verdad. Nada que ver con la insensible política profesional que es incapaz de sentir empatía por personas atrapadas toda una noche en la carretera por la nieve. O que ve la lucha contra la violencia de género en términos de rentabilidad presupuestaria o electoral. Oprah nos dio un discurso desde el corazón. Y escuchándola sentí el mismo pellizco en el estómago que viví hace solo un mes cuando la fiscal Flor de Torres recogió el Premio SUR. Ambas nos han recordado que esta lucha por la igualdad no es solo la de las mujeres. También es la de los hombres.

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