Manu Sánchez: «En Andalucía nos falta autoestima, pero nos sobra chovinismo»

La surnormalidad malagueña y el peritismo ilustrado / Jon Sedano

El humorista revisa los clichés territoriales en la presentación de su libro ‘Surnormal profundo’ en el Aula de Cultura de SUR

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Tendría 16 años y acababa de terminar su primer monólogo en la televisión estatal. Creía que había ido bien cuando se acercó un directivo de la cadena y le dijo: «Lo del acento tienes que arreglarlo». Y como él pensaba que sólo hay que arreglar lo que está estropeado y se su ceceo andaluz no era ninguna avería, le vino a decir a aquel mandamás que no pensaba bajarse de ese burro. Lo hizo no por valentía, sino porque pensaba que su futuro no estaba ahí, sino en sus venideros estudios de Ingeniería de Telecomunicaciones. A la semana siguiente no lo llamaron del programa. Luego, con el tiempo, supo que aquel directivo era andaluz.

El humorista Manu Sánchez empleaba ayer esa anécdota para ilustrar el catálogo de prejuicios que sigue acompañando a lo andaluz. «¿Por qué hay que corregir la zeta pero no la ele catalana? Porque mi zeta es acento de pobre (...) Nos intentan acomplejar con nuestro acento andaluz», sostenía Sánchez durante la presentación de su libro ‘Surnormal profundo’ en el Aula de Cultura de SUR organizada con la colaboración de la Obra Social La Caixa y celebrada en el CAC Málaga.

Para el director del Aula de Cultura de SUR, Pablo Aranda, ‘Surnormal profundo’ (Aguilar) es «un libro que no es sólo divertido, que también, porque creo que una de las cualidades de doble filo es el humor porque hace unos análisis incisivos, intrépidos y muy valientes, pero llenos de humor».

Y en su libro y en su discurso Sánchez despliega una encendida reivindicación del hecho andaluz sin regatear un palmo de autocrítica. «En Andalucía nos falta autoestima, pero nos sobra chovinismo. Hay un montón de cosas que cambiarle a Andalucía y tenemos que remangarnos. Tenemos un maldito resorte, que es responder a los agravios comparativos y eso es el ‘chivato’ de un complejo que tenemos que combatir con argumentos. Creo que en Andalucía sobran complejos y faltan argumentos», planteó el cómico, productor y escritor en una cita planteada, pero esta vez sí que sí, como un diálogo con el público a través de las preguntas de la audiencia.

«Ahora además de divertir me gusta que vaya tomando protagonismo la intención de hacer pensar. Digamos que durante mucho tiempo he hecho arroz con pollo y ahora me apetece hacer pollo con arroz», compartió Sánchez sobre la nueva etapa abierta en su carrera.

El humor y sus límites

Del ‘procés’ catalán a los problemas con la justicia de parte de la Familia Real, del terrorismo a los clichés territoriales, Sánchez desplegó su talento de comunicador en un encuentro divertido y también crítico. Y en esa charla fue ganando protagonismo un asunto: el humor y sus supuestos límites. «Yo me dedico al humor, porque molesta –sostuvo Sánchez antes de seguir con su fórmula: un argumento, un chiste–. La libertad de expresión es como los culos, cada uno debería meterse en lo que se hace en el suyo. Porque ya nos la han colado, porque ya estamos hablando de dónde están los límites, ¿por qué no hablamos si tiene que tener límites?», defendió.

Y en alusión a episodios como la polémica en el carnaval de Cádiz por un cuplé sobre la hija de Belén Esteban o la multa a la revista ‘Mongolia’ por una sátira sobre el torero José Ortega Cano, cerró: «Cada uno tiene que asumir las consecuencias de lo que hace y dice, pero en la ofensa no puede estar el límite del humor». Ni tampoco en el acento.

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