Sonia Hernández: «No sé si la sociedad tiene claro que la literatura es positiva»

La escritora Sonia Hernández, ayer, entre Pablo Aranda y José Antonio Mesa Toré./Álvaro Cabrera
La escritora Sonia Hernández, ayer, entre Pablo Aranda y José Antonio Mesa Toré. / Álvaro Cabrera

La autora de ‘El hombre que se creía Vicente Rojo’ y ‘Los Pissimboni’ comparte un café con los lectores en el ciclo del Aula de SUR y el Centro del 27

FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Llegó ayer Málaga desde el otro lado del charco. Concretamente, desde México. Y más que ‘jet lag’, se trajo una imagen de la cultura como elemento catalizador y de unión de todo un pueblo. Algo que para Sonia Hernández (Tarrasa, 1976) ha sido una revelación. «En Latinoamérica hay fe en la cultura e idealizan al escritor», explicó ayer la autora de ‘El hombre que se creía Vicente Rojo’ y ‘Los Pissimboni’ que añadió que «no sé si nuestra sociedad tiene claro que la literatura es positiva».

Para ilustrar sus dudas y certezas, Hernández, que participó ayer en la primera sesión de la temporada del ciclo ‘Un Café Cargado de Lecturas’, puso como ejemplo la Feria Internacional del Libro del Zócalo, que se ha celebrado en el centro de México un mes después del terremoto que sacudió la ciudad y dejó más de 300 fallecidos. «Hubo voces de políticos y sectores sociales que propusieron no celebrar el evento porque había cosas más urgentes como quitar escombros, pero el gobierno de la ciudad decidió seguir adelante porque es un evento popular y la gente entiende que de un libro se puede sacar algo bueno», explicó la escritora en el foro que organiza el Centro de la Generación del 27 y el Aula de Cultura de SUR, con el apoyo de Obra Social La Caixa.

La presentación en esta feria azteca de su último libro, ‘El hombre que se creía Vicente Rojo’, ha sido un momento «memorable» para la escritora ya que contó con el propio artista Vicente Rojo que se sumó al «juego de identidades» que propone su novela. De hecho, Sonia Hernández reveló ayer que le había enviado el libro al artista antes de su publicación «porque usaba su figura pública y él me contestó como si no fuera el propio Rojo». Además, el creador y diseñador también participó en la presentación de la novela en México y aseguró que, después de este relato, «no sabía si el farsante era el protagonista o lo era él».

El milagro del lector

Vicente Rojo es el personaje que une a una madre y una hija que no se entiende en esta historia, en el que la progenitora es periodista, un elemento biográfico que la une con la propia Sonia Hernández. Y aunque la protagonista vive algunas de las «anécdotas» que le han pasado a la autora, rechazó que su novela sea autoficción. «Me gusta leer autores que la practican, como Vila Matas y Emmanuel Carrère, pero no me atrae mucho» como escritora, aseguró Hernández, que también reflexionó sobre las difusas fronteras de este género. «Que el novelista haga ficción desde su propia vida se ha hecho desde Cervantes», afirmó la autora que puso otro ejemplo llamativo: «Hasta en la invención de Harry Potter por J. K. Rowling hay una parte autobiográfica muy fuerte».

Esa necesidad de expresarse es la que, a su juicio, hace que los catálogos de las editoriales sigan llenándose de novelas. «Tal y como está el panorama si alguien se dedica a escribir es porque lo necesita, ya que es un milagro que un lector entre en una librería y elija tu libro entre los 40.000 que existen», sentenció.

Temas

Libro

Fotos

Vídeos