Solitaria oreja para El Jareño en tarde de avisos y pinchazos

Polope recibiendo al último del festejo. / Eduardo Nieto

La última semifinal del certamen no tuvo tanta brillantez como los días precedentes debido a las complicaciones que ofrecieron los novillos

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

Las semifinales del Certamen Internacional de Escuelas Taurinas concluyeron con una solitaria oreja para El Jareño, alumno de Málaga, en una tarde marcada por los avisos, el mal uso de los aceros por parte de los espadas y subalternos a la hora de apuntillar, lo que provocó que sonaran hasta siete avisos. Unas circunstancias que hicieron que el festejo no tuviera la brillantez artística de las jornadas precedentes, sobre todo la del miércoles, y es que además de los errores de los jóvenes alumnos, la novillada de Parladé fue en líneas generales complicada y sin opciones para el triunfo.

Corruco, De Molina y Polope, en la final de esta tarde

José Luis Becerra ‘Corruco’, de la escuela taurina de Algeciras (Cádiz), Fernando de Molina, de la escuela de Albacete, y Miguel Polope, de Valencia, conforman el cartel de la final del XII Certamen Internacional de Escuelas Taurinas que se celebrará esta tarde en La Malagueta, partir de las 19 horas, con entrada gratuita. Las reses serán del hierro de Santiago Domecq.

Corruco cortó una oreja en su actuación el pasado martes, mientras que De Molina abrió la puerta grande el miércoles al lograr dos trofeos. Polope fue ovacionado ayer.

El más manejable del encierro fue el primero, al que El Jareño recibió con una larga cambiada en el tercio al que siguieron un buen ramillete de verónicas rematadas con una media, en lo que, a modo de balance, ha sido mejor toreo de capa visto en el albero de La Malagueta en los tres días de semifinales. El novillero de la localidad sevillana de San Martín de la Jara aunque formado en Málaga realizó una faena en la que se le vio muy puesto y con oficial, aunque le faltó más ajuste en los pases. Dejó un pinchazo sin soltar antes de cobrar un bajonazo.

Apoyado por un numeroso grupo de partidarios llegados desde su Jerez de la Frontera natal, pancarta incluida, Núñez de Molina, de origen gitano, dejó en el recibimiento con el capote al segundo un par de verónicas con gusto y pinturería. Sus maneras se acerca a la de los llamados toreros de arte, pero enfrente tuvo un ‘parladé’ poco propicio para desarrollar su concepto del toreo ya que exigía manos más poderosas, aunque lo intentó se el vio muy inexperto. Empezó su trasteo por bajo, siendo desarmado y toreando al natural fue volteado sin consecuencias. Volvió a la cara del toro enrabietado y le robó algunos muletazos a media altura. Concluyó con ayudados por alto con cierto sabor, pero sin terminar de romper. Dejó una estocada contraria que hizo guardia y una estocada trasera. El puntillero estuvo mal y levantó hasta tres veces al burel, lo que enfrió los ánimos del respetable.

El festejo

Lugar.
Plaza de La Malagueta.
Ganadería.
Erales de Parladé, bien presentados, complicados, excepto el primero y el sexto, más manejables.
Alumnos de Escuelas Taurinas. Pedro José Aguilar ‘El Jareño’ (Málaga):
oreja; Núñez de Molina (Jerez): ovación tras aviso; Víctor Hernández (Guadalajara): ovación tras dos avisos; Camilo Hurtado (Málaga): silencio tras aviso; Villita (Madrid): silencio tras dos avisos; y Miguel Polope (Valencia): ovación tras aviso y leve petición.
Incidencias.
Tercera semifinal del XII Certamen Internacional de Escuelas Taurinas ‘La Malagueta’. Casi tres cuartos de entrada.

Con dos afarolados de rodillas recibió Víctor Hernández al tercero del festejo, un animal que manseó a lo largo de lidia, buscando las tablas, y que no tuvo una embestida clara. El diestro alcarreño estuvo voluntarioso y animoso ante un animal complicado que no le permitió desarrollar su toreo.

Camilo Hurtado salió a por todas recibiendo al cuarto con una larga cambiada en el tercio. Ya de pie dejó unas verónicas voluntariosas, pero sin lucimiento. El colombiano, alumno de la escuela malagueña, brindó la faena al diputado de Cultura y Asuntos Taurinos, Víctor González, que no ha faltado a ninguna de las tres semifinales. Un trasteo que Hurtado inició por bajo y basado fundamentalmente en la mano izquierda, aunque le faltó transmisión. El joven espada estuvo en todo momento entregado ante un ‘parladé’ que no lo puso fácil. Con los aceros no estuvo acertado: un bajonazo, un sablazo en el costillar y un pinchazo, hasta que el eral se echó.

Con oficio

A los dos últimos novilleros se les vio con mucho oficio. El madrileño Villita estuvo voluntarioso en el recibimiento con el capote. Brindó al público una faena en la que dejó constancia de que le gusta hacer el buen toreo y le sacó partido a un novillo que no se terminó de entregar en ningún momento. Con la espada pasó un quinario, ya que dejó una estocada caída, tres pinchazos, una estocada caída y cuatro descabellos antes de que sonara el tercer aviso.

Cerró el ciclo Miguel Polope, un espigado espada, que mostró su toreo vertical y de quietud –recordó en muchos pasajes a Vicente Barrera–. El valenciano, con mucho oficio, dejó algunas series estimables con la derecha y estuvo siempre muy bien colocado. Su piedra de toque es la frialdad, lo que provoca que le cueste conectar con el público. Dejó una estocada casi entera y un descabello. Su personalidad y su oficio le abrieron las puertas de la final.

Temas

Toros

Fotos

Vídeos