Marta Bleda-Soler: «La sociedad valora mucho lo que estudiamos y nada lo que creamos»

Marta Bleda-Soler en el salón de su casa durante la entrevista, en Alhaurín de la Torre./Fernando Torres
Marta Bleda-Soler en el salón de su casa durante la entrevista, en Alhaurín de la Torre. / Fernando Torres

La pintora recibe en Madrid una mención de honor por parte de la AEPE

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

La edad nunca ha sido un impedimento para aquellas personas que tienen algo que contar. Al menos, esa es la filosofía de Marta Bleda-Soler, una joven de Alhaurín de la Torre que a sus quince años tiene una larga listas de éxitos en el exigente mundo de la pintura. La pasada semana realizó un «ilusionante» viaje a Madrid, donde participó en el XXXVI Certamen de Pequeño Formato organizado por la Asociación Española de Pintores y Escultores (AEPE). Antes de acudir al encuentro ya lo consideraba una victoria «emocionante» que acrecienta sus ganas de seguir pintando, –fue la única menor de edad seleccionada para participar–. Creció así la pasión que le lleva a enfrentarse a una realidad con la que no está del todo de acuerdo:«La sociedad valora mucho lo que estudiamos y nada lo que creamos, el arte no está valorado».

Marta no se volvió de la capital con las manos vacías: se hizo con una de las dos menciones de honor que se repartieron entre los cincuenta seleccionados. Este diploma se suma a una larga serie de hitos que ya cosecha a su temprana edad –exposiciones en la Casa de la Cultura y en El Portón, entre otros–, aunque este es, sin duda, «un salto muy grande hacia delante».

«En el mundo cofrade, los hombres lo tienen muchos más fácil que las mujeres artistas»

Más allá de títulos y premios, se define como una niña «que disfruta lo que hace», según explica a SUR en el salón de su casa, refugio creativo a jornada completa. «Estoy aprendiendo y no soy una experta ni nada, yo lo intento hacer lo mejor posible», dice, dejando de lado la medición del arte.

Aunque la pintora pertenece a la generación ‘millenial’, su inusual pasión por la creación hace que en ella convivan dos formas de vida muy diferentes. Es aquí, al enfrentar la tecnológica adolescencia actual con la perspectiva plástica de Marta cuando cuestiona el modo en el que la sociedad prepara a los jóvenes para el futuro. A pesar de sentirse «muy apoyada y respaldada» por todo su entorno, tanto familiar como docente. «En general, en la sociedad y en el sistema educativo se valora mucho que aprendamos una lección, tengamos un trabajo y aportemos a la sociedad como objetos, no como personas».

«Es más importante servir para trabajar en el futuro que hacer algo único»

En esta reflexión, Marta considera que la pintura es «algo más» que se pierde entre productos y servicios:«El arte es lo que nos hace personas, lo que demuestra que tenemos sentimientos». La organización de todo el país se basa «en que la gente sirva para algo en el futuro, en vez de en hacer cosas únicas».

Fruto, quizá, de esa concepción del mundo que la rodea, tiene claro que el arte será una constante en su vida pero que no le dará de comer:«Te arriesgas a pasar hambre; yo quiero tener un empleo fijo en ese mundo así que intentaré ser profesora, con garantías».

Además, dentro de este sector ya de por sí «complicado», el género no le acompaña, ya que los hombres tienen un «mayor protagonismo» y facilidades de acceso, «sobre todo en el mundo cofrade». «Ahora nos estamos abriendo»

La mirada del zorro

El título de la obra que presentó en la exposición colectiva de Madrid es ‘Qué miras’, una escena otoñal que viene a representar la capacidad de la mirada «para conocer la verdad de las personas». Eligió ese tema porque «la mayoría de las sensaciones se viven a través de la mirada, que compone un porcentaje muy alto dentro de la comunicación». La obra representa a un zorro observando al espectador entre la maleza, y está representado mediante la técnica del realismo:«De momento es la única que conozco, me queda mucho por aprender».

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