La Sociedad Económica de Amigos del País acoge la nueva exposición del pintor y muralista mexicano Daniel Ponce Montuy

La Sociedad Económica de Amigos del País acoge la nueva exposición del pintor y muralista mexicano Daniel Ponce Montuy
Francis Silva

Los 30 cuadros expuestos podrán visitarse durante todo este mes

PATRICIA PINEDA

Málaga acoge una exposición del pintor y muralista mexicano Daniel Ponce Montuy, un artista de reconocido prestigio dentro de su país, y uno de los más representativos de la segunda mitad del siglo XX. La sala de exposiciones de la Sociedad Económica de Amigos del País acoge los 30 cuadros que pertenecen a la colección privada de la familia Utrera Ortega.

La muestra, que se puede visitar hasta el 30 de septiembre, está patrocinada por el Área de Cultura del Ayuntamiento de Málaga. El alcalde, Francisco de la Torre, ha agradecido a Buenaventura Ortega, dueña de las obras, el préstamo de los cuadros en la presentación de la exposición, pues «enriquecen un poco más Málaga».

La muestra la componen obras pictóricas a través de las que se puede conocer la estética y la técnica del artista como pintor, casi idéntica a la que utilizó y desarrolló en su importante trayectoria como muralista. El alcalde quiso hacer especial mención a la habitual colaboración del Ayuntamiento de Málaga con la Sociedad Económica de Amigos del País, que permite que «la ciudadanía malagueña pueda disfrutar de una singular exposición de la desconocida pintura de caballete del mexicano Daniel Ponce Montuy».

Un artista humanista

Daniel Ponce Montuy nació en el puerto de Frontera en 1925. Llegó a ser uno de los principales creadores plásticos más admirados y reconocidos en Tabasco, donde vivió la mayor parte de su vida. Montuy fue un artista humanista. En sus murales se puede observar fuertes críticas a la sociedad de consumo, a las injusticias, y a la ambición y la codicia. Fue un pintor muy creativo en todos sus contenidos. En su pintura expresa como concebía él la vida, con una gran fuerza dramática, pues manifiesta en todo momento el sentido trágico de esta, junto al de la muerte. Montuy sentía que para educar, había que enseñar a través de las imágenes. La tendencia posrevolucionaria que vivió México, junto a su rebeldía e inconformismo, marcaron su vida, y así puede apreciarse en sus obras.

Montuy pintó siempre con una gran expresividad, plasmando incluso la violencia. Expresó en sus obras todo lo que detestaba, no dejando nunca de denunciar la guerra, las armas, la explotación de los hombres, las relaciones capitalistas y el consumo.

El muralismo representó, desde 1920, el movimiento artístico de la revolución mexicana, expresión de la visión social de sus creadores sobre la realidad y la identidad nacional. Es por eso que los críticos le reconocen ser eslabón de aquella magistral generación.

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