'Síndrhomo' o el miedo a estar cuerdo

'Síndrhomo' o el miedo a estar cuerdo
SUR

La obra de la compañía La Teta Calva acierta al exponer la realidad más cruda a través de tres personajes surrealistas

FERNANDO MORGADO

Quizá el hecho de que fuese la penúltima jornada de un Festival de Teatro que comenzó hace más de un mes provocó la escasez de público anoche en el Teatro Echegaray. El caso es que los que llenaron la mitad de las butacas vieron premiado su interés con una propuesta arriesgada de la compañía La Teta Calva que fue de menos a más sostenida en las brillantes interpretaciones de los tres actores: Manu Valls, Merce Tienda y Leo de Bari. Es especialmente este último, en su papel de la travesti Nevia, el que consigue convertir 'Síndrhomo' en una comedia nada más hacer su entrada en la segunda escena. Nevia es el extraño enlace entre dos hermanos, Romu y Gloria, uno destruido por la locura y la otra aplastada por la realidad.

Sin embargo, aunque en la primera escena se presente a Romu como un demente y un conspiranoico, poco a poco el espectador empezará a dudar si realmente es el personaje más cuerdo de los tres. De hecho, es el propio Rómulo el que exclama: "A veces pienso que estoy cuerdo y tengo miedo". Él se prepara para iniciar una revolución, para acabar con todo y empezar de nuevo, eliminando a aquellos que "se ríen de nuestras esperanzas apagadas, de nuestras vidas perdidas". El contrapunto cómico, Nevia, lo explica mejor y arranca las risas del público: "Esto es como el 15-M, pero en serio". Gloria pelea en otro nivel: trata de volver a ver a su hijo después de que su marido le haya prohibido la entrada a su casa. Está obsesionada con el precio de las cosas y aspira a una vida de la que disfrutó hace años y ahora no se puede permitir.

Ambientada en Navidad –no paran de sonar villancicos durante toda la obra– y con una escenografía que refleja perfectamente el caos que habita la mente de Romu, 'Síndrhomo' presenta tres personajes surrealistas que exponen una realidad muy cercana. Los desahucios y la crisis económica, la xenofobia, la homofobia, la enfermedad mental, la pérdida de un ser querido, el amor romántico... Todos esos temas caben en apenas una hora y cuarto de representación. Los hermanos se necesitan para complementarse: mientras que Gloria ha perdido toda esperanza y se da al alcohol, su hermano es decidido como el que más. "El sistema se basa en una máxima: para hacer algo, hazlo", sentencia. Nevia, con la actitud de aquellos que no tienen nada que perder, se posiciona junto a Romu para prender la mecha y así "pelear con el monstruo de la incertidumbre". Un monstruo que se ha convertido en un enemigo demasiado común.

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