Pasión Vega: «Sigo siendo una artista arraigada en la copla»

Pasión Vega presenta '40 quilates'. /SUR
Pasión Vega presenta '40 quilates'. / SUR

La cantante malagueña estrena nuevo disco, '40 Quilates', un trabajo para el que ha profundizado en sus raíces con la intención de renovarse

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Entre ensayos de vestuario y pruebas de escenografía, Pasión Vega contesta al teléfono móvil mientras intenta pausar, aunque sea durante media hora, la vorágine de los últimos meses. Es época de estreno: '40 Quilates'. Su último trabajo de estudio ya está en los carteles de las principales salas de conciertos del país, y la presentación oficial se hará este lunes en Madrid. La cantante malagueña desvela a SUR las claves de su último álbum, catorce canciones llamadas a conmemorar el cuarto de siglo que lleva frente al micrófono aunque con un carácter transgresor con el que pretende renovarse profundizando más en sus raíces. Cuesta transmitir tres años de trabajo en una llamada telefónica, aunque la ilusión de sus palabras anticipa un antes y un después en su carrera.

-¿De qué son esos '40 Quilates' que titulan su nuevo disco?

-Siempre identificamos los quilates con el oro y también sirven para las piedras preciosas... pero en este caso son quilates de alma, no se trata de algo material. Se refiere a lo espiritual, al valor que tomamos las personas con el tiempo, como el vino, te vas quitando de encima algunos artificios y vas avanzando hacia algo más puro, más sencillo.

«Mientras más raíces tiene un árbol más ramas crecen, al igual que ocurre con los orígenes y la música» «En el disco hay mucho sobre la maternidad, es una experiencia de las que te cambian» «Tocar en Málaga es una cita ineludible, y aunque sea mi casa siempre me pongo muy nerviosa»

-¿Qué se ha quitado usted?

-Complejos, he ido aprendiendo a quererme... llega un momento en el que vas teniendo cierta experiencia, aunque no me considero en el calmen de la madurez, sigo teniendo mis cosas infantiles. Aun así, cambias de prefijo en la vida, te miras al espejo, haces un resumen de lo que has hecho, de todo lo que has cantado, a quien has conocido y el espejo te devuelve una sonrisa. Eso es muy gratificante.

-¿Con este trabajo pretende renovarse o arraigarse en el concepto de Pasión Vega?

-Se producen ambas cosas. Si ponemos el ejemplo de la naturaleza, cuanto más enraizado está el árbol en el suelo y más crecen las raíces, más ramas van saliendo. Para renovarse hay que tener en cuenta todo el bagaje que has adquirido, eso hace que tengas ilusión por renovarte y permite que el lenguaje que utilizas en tus canciones sea actual y moderno. '40 Quilates es un disco con sentimientos modernos, pero sigo siendo una artista nacida en la copla y eso se nota.

-En sus discos siempre se han mezclado estilos. ¿Hay algún límite que no quiera cruzar, a pesar de estar adaptada a los tiempos modernos?

-Siempre me he identificado mucho más con lo acústico que con lo eléctrico, por lo que va a ser difícil que en mi trabajo haya un salto a lo electrónico. Me gusta que haya personas en mi disco, me gusta que detrás de cada nota haya un intérprete. Ese límite nunca lo voy cruzar. Otra cosa es que con esos músicos hagamos diferentes ritmos, desde vals a una canción más 'bluesera'. Tenemos rumba, tenemos bolero cha-cha-chá. La alquimia que hemos conseguido es muy variada, incluso hay canciones que están grabadas en directo en una sola toma. El carácter del disco es, además, muy crudo, nada artificioso, porque hemos buscado lo natural.

-Siempre se ha rodeado de nombres propios para sus producciones...

-Sí. En '40 Quilates' adquiere mucha importancia el equipo humano, porque hemos hecho un trabajo muy artesanal. Hay que destacar la mente lúcida de Fernando Velázquez, encargado de la producción y los arreglos con el que ya trabajé en Pasión por Cano. Velázquez es una baza muy importante en la búsqueda de sonidos. También han participado autores que me han ayudado a abrir el camino, gente joven que está marcando el camino como El Chipi o el Kanka, y eso ha sido muy refrescante. Además he conseguido que Carmen París, que llevo años detrás de ella.

-Repite con Fernando Velázquez...

-La experiencia en el anterior disco fue maravillosa. Hubo mucho feeling, grandes ratos de alegría, de conexión y de pasarlo bien. Es un hombre inteligente y además con un gran sentido del humor, lo que hace que trabajar con él sea muy sencillo y cómodo.

-Con este disco celebra 25 años frente al micrófono. ¿Ha cambiado mucho la vida del músico?

-Sí, sí que ha cambiado. Sobre todo en la manera de comunicarte con el público. Aun así, creo que al final la idiosincrasia del artista, de los que nos dedicamos a esto, consiste en estar en la cuerda floja. No hay un horario de oficina, es todo más creativo, puedes tener altibajos, puedes tener vaivenes, estamos acostumbrados al cambio y creo que va a ser así siempre. Las redes sociales han cambiado todo el lenguaje pero, al final, lo que queremos es subir a un escenario y tocar. Necesitamos sentir que hay que seguir trabajando para mejorar, no nos podemos acomodar, ese es el mayor de los peligros de esta profesión.

-Su hija tiene ya tres años y medio. ¿Cómo se combina la maternidad y eso de ser cantante?

-La maternidad es de esas experiencias bonitas que te marcan que te cambian. También forma parte de esa evolución que mencionaba antes, de esos '40 Quilates', hay mucho de la maternidad en el disco. Tener una hija te hace cambiar tus preferencias, siempre en positivo; es una manera de amar que no había conocido antes. Te das cuenta de que la mujer y el hombre no estamos para aguantar tonterías. Lo importante está en los hijos, en verlos crecer y sonreír, todo los demás empieza a retraerse y deja de importar.

-En este mes Pablo Alborán también presenta disco, y cada vez hay más malagueños en la escena...

-En Madrid me lo preguntan mucho. Me dicen, ¿qué tenéis allí que tenéis tanto arte? Yo creo que es igual que las raíces del árbol, la tierra lo da, el talento está en el cruce de culturas de nuestros orígenes. Todas esas influencias que tiene Málaga son riquezas que afectan en lo creativo. Tenemos buenos precedentes. Picasso, Pepa Flores, Antonio Banderas...

-Todavía no se ha escuchado el disco y hay ya nueve fechas confirmadas. ¿Cómo le hace sentir?

-Estoy muy ilusionada, especialmente contenta porque en esos primeros conciertos vamos a Málaga, al Cervantes. Es una parada obligada que, lejos de relajarme hace que me ponga más nerviosa. También pasaremos por El Liceo de Barcelona y por el Teatro Real de Madrid. Es una sorpresa increíble y espero no decepcionar.

-¿Hay alguna canción que le guste de forma especial?

-Hay muchas canciones muy especiales en este disco, pero yo destacaría, por volver a trabajar con Antonio Martínez Ares, una canción que me ha hecho que se llama 'Se me olvidó'. Es muy emocionante. Te va emocionando al escucharla, a mí se me coge un nudo en el corazón cada vez que la interpreto. También está París, con Fetén Fetén, que desprende muchos aromas y ha quedado como una maravilla.

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