Secundino Hernández rompe fronteras

Hernández posa delante de una de las obras realizadas en exclusiva para la muestra. /Francis Silva
Hernández posa delante de una de las obras realizadas en exclusiva para la muestra. / Francis Silva

El pintor madrileño regresa a España y despliega su afán exploratorio en el CAC con ‘Todo es mucho’

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Reconoce que «es pronto» para una retrospectiva, pero Secundino Hernández ha volcado su peculiar universo, repleto de figuras geométricas, manchas de color, trazos, goteos y zonas borradas, en ‘Todo es mucho’, la exposición inaugurada ayer en el Centro de Arte Contemporáneo (CAC) Málaga. El artista madrileño, uno de los pintores actuales más aplaudidos por crítica y público, repasa su último lustro de creación a través de 38 obras, muchas de ellas de gran formato. La muestra confirma la libertad desde la que el autor concibe su obra. «He ido explorando varias posibilidades, no tengo miedo a seguir evolucionando», explicó ayer a modo de declaración de intenciones.

La exposición repasa su último lustro de creación, marcado por la diversidad de colores, tamaños y lecturas: «No tengo miedo a evolucionar»

No es una retrospectiva, decíamos, pero se le parece: «Podríamos considerarlo la base, y hacerlo aquí, en Málaga, donde nació Picasso, me hace particular ilusión». Aunque su eclosión internacional está fijada en 2013, cuando arrasó en Arco y atrajo la atención de Don y Mera Rubell, considerados una institución en el coleccionismo, Hernández recuerda que con anterioridad ya contaba con el respaldo de importantes galerías y coleccionistas. Ahora, coincidiendo con su regreso a España tras una década viviendo en Berlín, presenta sus cuadros y dibujos más recientes, realizados entre 2013 y 2018 a excepción de una obra de 2004 que sirve como punto de partida. Sus pinturas pueden resultar colmadas como la paleta de un pintor o prácticamente libres, con lienzos casi blancos y acumulaciones que beben de maestros de la pintura española como El Greco, Goya o Velázquez pero también de las vanguardias.

«Mi obra se alimenta de elementos rutinarios, no solo de los maestros»

Secundino Hernández Artista

A. Gómez

Secundino Hernández muestra su peculiar universo en ‘Todo es mucho’, la exposición que inauguró ayer en el CAC Málaga. Considerado uno de los mejores pintores abstractos actuales, el artista madrileño ha tenido que esperar varios años hasta que su obra, aplaudida por crítica y público fuera de España, ha sido reconocida en su país.

–La exposición no es una retrospectiva, pero se acerca. ¿A qué hace referencia el título?

–A la mesura, como cuando en un restaurante el camarero dice: «Esto va a ser mucho». Aquí ocurre lo mismo: no venimos a exponerlo todo pero tampoco a quedarnos cortos.

–¿Hay alguna razón concreta por la que haya regresado a España tras diez años viviendo en Alemania?

–Se ha cerrado el ciclo. Ha sido una década y creo que el trabajo está bastante representado a nivel internacional. Hoy puedes trabajar donde quieras porque la logística ha cambiado, pero para mí ha sido importante estar en el centro de Europa para ponerme en contacto con otros contextos y otros artistas.

–Ha sido valorado antes fuera de España que en su propio país.

–Es algo que no puedes controlar. Parece que todo comenzó con el efecto Rubell, pero siempre he dicho que venía de antes. He tenido el soporte de muchos coleccionistas, aunque es cierto que ellos tienen un gran nombre. Lo bueno es que la obra se siga moviendo, y ahora es más fácil porque la visibilidad es global, no como hace tiempo.

–Sus influencias no se limitan a la pintura, van más allá.

–Mis grandes influencias no son únicamente los grandes maestros o las corrientes y escuelas, lo que se entiende como arte con mayúsculas, sino que mi obra se alimenta elementos rutinarios, desde una pared pintada en la calle hasta una canción popular, un comic o el trazo de una línea.

El artista, nacido en 1975 y considerado uno de los pintores abstractos con mayor proyección, deja clara su intención de seguir oscilando entre la diversidad de tamaños, colores y técnicas: «El gran formato es más performativo, te demanda de otra manera. Me interesa el juego entre la línea y el plano, pero no quiero hacer cuadros sino experimentar y evolucionar a través de mi pintura». La exposición, comisariada por el director del CAC Málaga, Fernando Francés, muestra la predisposición de Hernández a dejar cabos sueltos: «No me gusta interpretar mis obras, prefiero dejarlo en el aire. Tampoco intento llegar a nadie, me parecería demasiado pretencioso». Su objetivo, explica, «es más íntimo, pasa por entender lo que hago».

Su eclosión internacional tuvo lugar en 2013, tras arrasar en Arco y atraer la atención de los Rubell

Hay tres obras pintadas en exclusiva para esta exposición y que muestran diversas series que Hernández ha trabajado simultáneamente: pinturas lavadas con elementos flotantes, paletas y dibujos sobre papel y tinta. Para la realización de sus pinturas, el artista madrileño crea sus propias herramientas, que inventa con su padre; puntas afiladas metálicas que ajusta a los tubos de pintura, pinzas para trabajar el despintado e incluso una hidrolimpiadora, al mismo tiempo que fabrica sus propios bastidores. Algunos lienzos tienen formas abstractas y atomizadas y otros encierran imágenes densas y superpuestas donde se aprecian figuras. Todo un mundo por descubrir.

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