Secundino Hernández rompe fronteras

La muestra acoge 38 piezas. /  F. S.
La muestra acoge 38 piezas. / F. S.

La exposición repasa su último lustro de creación, marcado por la diversidad de colores, tamaños y lecturas: «No tengo miedo a evolucionar» El pintor madrileño regresa a España y despliega su afán exploratorio en el CAC con 'Todo es mucho'

ALBERTO GÓMEZ MÁLAGA.

Reconoce que «es pronto» para una retrospectiva, pero Secundino Hernández ha volcado su peculiar universo, repleto de figuras geométricas, manchas de color, trazos, goteos y zonas borradas, en 'Todo es mucho', la exposición inaugurada ayer en el Centro de Arte Contemporáneo (CAC) Málaga. El artista madrileño, uno de los pintores actuales más aplaudidos por crítica y público, repasa su último lustro de creación a través de 38 obras, muchas de ellas de gran formato. La muestra confirma la libertad desde la que el autor concibe su obra. «He ido explorando varias posibilidades, no tengo miedo a seguir evolucionando», explicó ayer a modo de declaración de intenciones.

No es una retrospectiva, decíamos, pero se le parece: «Podríamos considerarlo la base, y hacerlo aquí, en Málaga, donde nació Picasso, me hace particular ilusión». Aunque su eclosión internacional está fijada en 2013, cuando arrasó en Arco y atrajo la atención de Don y Mera Rubell, considerados una institución en el coleccionismo, Hernández recuerda que con anterioridad ya contaba con el respaldo de importantes galerías y coleccionistas. Ahora, coincidiendo con su regreso a España tras una década viviendo en Berlín, presenta sus cuadros y dibujos más recientes, realizados entre 2013 y 2018 a excepción de una obra de 2004 que sirve como punto de partida. Sus pinturas pueden resultar colmadas como la paleta de un pintor o prácticamente libres, con lienzos casi blancos y acumulaciones que beben de maestros de la pintura española como El Greco, Goya o Velázquez pero también de las vanguardias.

El artista, nacido en 1975 y considerado uno de los pintores abstractos con mayor proyección, deja clara su intención de seguir oscilando entre la diversidad de tamaños, colores y técnicas: «El gran formato es más performativo, te demanda de otra manera. Me interesa el juego entre la línea y el plano, pero no quiero hacer cuadros sino experimentar y evolucionar a través de mi pintura». La exposición, comisariada por el director del CAC Málaga, Fernando Francés, muestra la predisposición de Hernández a dejar cabos sueltos: «No me gusta interpretar mis obras, prefiero dejarlo en el aire. Tampoco intento llegar a nadie, me parecería demasiado pretencioso». Su objetivo, explica, «es más íntimo, pasa por entender lo que hago».

Hay tres obras pintadas en exclusiva para esta exposición y que muestran diversas series que Hernández ha trabajado simultáneamente: pinturas lavadas con elementos flotantes, paletas y dibujos sobre papel y tinta. Para la realización de sus pinturas, el artista madrileño crea sus propias herramientas, que inventa con su padre; puntas afiladas metálicas que ajusta a los tubos de pintura, pinzas para trabajar el despintado e incluso una hidrolimpiadora, al mismo tiempo que fabrica sus propios bastidores. Algunos lienzos tienen formas abstractas y atomizadas y otros encierran imágenes densas y superpuestas donde se aprecian figuras. Todo un mundo por descubrir.

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