Santa Conserva: la sala de curas del arte en Málaga

José María Muñoz-Poy y Rafael Aguilera son los artífices de Santa Conserva. /Ñito Salas
José María Muñoz-Poy y Rafael Aguilera son los artífices de Santa Conserva. / Ñito Salas

Dos jóvenes restauradores malagueños afianzan en la capital su taller de rehabilitación de obras artísticas

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Cuando en 2013 llamaron a la puerta de una de esas oficinas públicas dedicadas a dar apoyo a los emprendedores, se la cerraron en las narices. Aquello «no era viable». Un negocio ruinoso. Pero ellos siguieron, buscaron un local, encontraron la ayuda de sus familias y en una esquina frente al Santuario de la Victoria abrieron su taller de restauración de obras de arte. Han pasado cuatro años y no les falta el trabajo; más bien todo lo contrario.

Y en este tiempo se han movido a partir de una máxima: «Hay que conservar la originalidad de la pieza. Lo fundamental es que no se note la mano del restaurador». Lo resumen, casi al unísono, Rafael Aguilera y José María Muñoz-Poy, artífices de Santa Conserva, que en este tiempo se ha abierto un hueco entre particulares e instituciones cuidadosos con su patrimonio artístico. «Abrimos el taller para recuperar piezas de pintura y escultura, pero con una gran apuesta por el textil», ofrece Muñoz-Poy.

Mantillas, mantones de Manila, abanicos y diversas vestimentas han desfilado por la sala, que pese a su juventud ya ha trabajado para instituciones como el Museo Carmen Thyssen y el Museo del Patrimonio Municipal, justo, en indumentaria de época que fue restaurada para la exposición 'Días de verano' en el Thyssen y para la exposición permanente de la entidad de La Coracha. Ese quehacer entre telas les llevó a restaurar el estandarte de la Hermandad de la Piedad de Málaga capital y unas casullas para la Virgen del Monte Calvario.

Eso sí, donde Santa Conserva ha puesto una pica con todas las de la ley es en Vélez-Málaga. La restauración de la túnica de Jesús Nazareno 'El Pobre' les llevó a la recuperación del manto de la Virgen de esa misma Archicofradía veleña. Y de ahí a los trabajos para la restauración de Jesús Cautivo de Medinaceli y de Santa María Magdalena. Y sin salir de Vélez-Málaga, en el haber del estudio también se cuenta la rehabilitación de la bandera bordada en seda en el 1923 de Hermandad de la Virgen de los Remedios Coronada.

«Somos muy puristas y conservamos la obra lo máximo posible», insiste Aguilera, licenciado en Historia del Arte y máster en restauración en Valencia. El mismo posgrado realizó Muñoz-Poy, licenciado en Bellas Artes, que detalla uno de los trabajos que San Conserva se trae ahora entre manos: la recuperación de 'Los desposorios místicos de la Virgen', un cuadro del siglo XVII procedente de la Catedral de Almería: «Presentaba fisuras y agujeros, así como problemas en el marco. Hemos empezado por aplanar el tejido y por actuar sobre el entelado».

Recetas clásicas

Junto al cuadro, dos tallas, una Dolorosa y una Inmaculada, ya muestran las primeras curas realizadas por estos especialistas. «Apostamos por las recetas tradicionales, porque son las que ofrecen más garantías en el futuro», aboga Muñoz-Poy al lado del estuco artesanal que ponen a punto en un calentador de biberones. «Aquí se aprovecha todo», guiña Aguilera.

Y sin embargo, pese al creciente currículo que Santa Conserva va cuajando entre entidades públicas y privadas, el principal motor de su actividad siguen siendo los clientes particulares. «¡Benditos coleccionistas!», se felicita Muñoz-Poy mientras señala la marina realizada por José Gartner de la Peña (pintor señero de la escuela malagueña del XIX con obras en las colecciones del Prado y el Museo de Málaga) que descansa al fondo de la sala. “La mayoría de nuestros clientes son particulares, tanto personas mayores que quieren conservar su patrimonio, como jóvenes amantes del arte», abrocha Muñoz-Poy desde este pequeño estudio victoriano.

Arriba, el estudiomalagueño se ha especializado en la recuperación de obras textiles. Abajo, evolución de una de las obras que han pasado por la sala ubicada frente al Santuario de la Victoria, en Málaga capital.

«El negocio se mantiene echando muchas horas y ofreciendo precios asequibles», ofrece Aguilera, quien destaca la creciente presencia de coleccionistas en Málaga: «Hay muchas personas concienciadas con la importancia de conservar su patrimonio y a ellas se ha unido una nueva generación de jóvenes que poco a poco van adquiriendo piezas, a menudo, muy interesantes».

Al fin y al cabo, como sostiene Muñoz-Poy: «Cuando algo es bueno, 'canta' a la vista». Y en Santa Conserva hay algo bueno.

Fotos

Vídeos