Antonio Garrido, el sabio que se convirtió en agitador cultural

Antonio Garrido, el sabio que se convirtió en agitador cultural
Felip Ariza

Fallecido el pasado lunes, capitaneó un equipo que puso las bases de la escena cultural que hoy despliega la capital malagueña

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Aquella cara era un poema de versos mudos escritos con incredulidad, afecto y una pizca de condescendencia. La despachaba el representante de los productores de cine ante lo que habían ido a contarle en aquella reunión celebrada en Madrid. Tres tipos llegaban desde Málaga para contarle su idea y recabar el apoyo del gremio. Pensaban crear en su ciudad periférica un festival de cine. No un ciclo, unas jornadas o una semana suelta. No. Un festival, así, con todas sus letras. Mayúsculas, a ser posible. Terminaron convencidos, al fin y al cabo, al otro lado de la mesa estaba Antonio Garrido Moraga.

Catedrático de saber enciclopédico, el paso de Garrido por la política local coincide con la colocación de los cimientos de la escena cultural que hoy despliega la capital malagueña. Porque el equipo capitaneado por Garrido firmó la creación del Festival de Málaga, la ampliación de la Casa Natal de Picasso, la apertura del Museo Municipal y colocó a la ciudad en los circuitos internacionales de las grandes producciones musicales y teatrales.

Más

Quizá los dos primeros días de junio de 1997 vividos en el Teatro Cervantes sirvan para ilustrar aquel periodo: el día 1 llenaba el teatro Rocío Jurado y el día 2 hacía lo mismo Ute Lemper. Lo popular y lo selecto convivían en la oferta cultural de la ciudad como lo hacían en el propio Garrido.

Fichado por Celia Villalobos para su equipo de gobierno, Garrido fue concejal durante un lustro (1995-2000) antes de ser nombrado director del Instituto Cervantes de Nueva York, pero un paseo retrospectivo por aquellos años basta para tomar conciencia de la trascendencia de aquel periodo. Quizá el ejemplo más evidente lo constituya el alumbramiento del Festival de Málaga Cine Español, que la próxima primavera celebrará su vigésimo primera edición. Y eso que la primera fue de todo menos fácil. Quienes participaron en la génesis de aquella iniciativa recuerdan cómo Garrido «tiró del carro» para que la idea se convirtiera en una realidad. Logró consenso político y espoleó la financiación, hasta el punto de que el festival duplicó su presupuesto entre su segunda y su tercera entrega. Y así se fue asentado hasta convertirse en una cita de referencia para la industria audiovisual en español a ambos lados del Atlántico.

La persuasiva retórica de Garrido –al fin y al cabo era su especialidad académica– también está detrás de la ampliación de la Casa Natal de Picasso. La institución municipal ocupaba el bajo del edificio en la plaza de la Merced donde nació el genio y después de la compra y de una profunda rehabilitación pasó a disponer de todo el inmueble. Aquella intervención coronaba la recuperación de la figura del genio que la fundación municipal había emprendido una década antes de la mano del artista Eugenio Chicano, primer director de la institución.

Y no sólo del continente se ocuparon Garrido y Chicano, porque la Casa Natal firmó en aquella época la primera gran adquisición para sus fondos artísticos: la colección Polígrafa, con 2.353 grabados de autores como Francis Bacon, Antoni Tàpies, Roberto Matta y Antoni Clavé, entre otros.

Cuando Garrido y su equipo llegaron al Área de Cultura, la red expositiva municipal se limitaba a las salas del Archivo en la Alameda y al acuerdo para ocupar un espacio en los juzgados del Miramar. El propio patrimonio artístico local estaba disperso y la idea de reunirlo en un mismo contenedor impulsó la creación del Museo Municipal, inaugurado en la falda de La Coracha el 8 de marzo de 1999.

En aquellos años también se iniciaron los trabajos para la creación de un centro de arte contemporáneo en el antiguo mercado de mayoristas. La iniciativa cristalizaría en febrero de 2003 con la inauguración del CAC Málaga, que junto a la apertura del Museo Picasso en octubre supondría el primer punto de inflexión en la historia reciente de la oferta cultural malagueña.

Porque entonces el mapa de equipamientos públicos culturales en la ciudad apenas contaba con la escueta Casa Natal de Picasso, el Museo de Bellas Artes cerrado en 1996 –Garrido se alineó con la tesis del PP para rechazar en primera instancia la unión del Arqueológico y del Bellas Artes en el palacio de la Aduana–, el Teatro Romano y el Teatro Cervantes. Y en este último su equipo también dejó huella.

La proyección internacional

Bajo la dirección de Salomón Castiel –que también se pondría al frente del Festival de Málaga–, el Cervantes se abrió a distintas a manifestaciones escénicas más allá de la lírica y la sinfónica, concentró en el calendario su disperso Festival de Teatro, dio empaque al Festival de Jazz con intérpretes de fama mundial y, al cabo, puso a la ciudad en el circuito de las grandes giras internacionales de música y teatro.

Uno de los momentos culminantes de esa nueva estrategia llegaba el 17 de abril de 1999 con el concierto de Bob Dylan en La Malagueta. La presencia del ahora Premio Nobel daba continuidad al hito que un año antes había supuesto el concierto de los Rolling Stones en Málaga y encontraba continuidad un año después con el estreno musical del palacio de deportes con Lou Reed.

Parte de la Banda Municipal de Música se transformaba en una big band para acompañar en 1996 a Ray Charles en el Festival de Jazz, por el que también pasaron figuras como Steve Coleman y Jerry González. Van Morrison se convertía en un asiduo de la programación del Cervantes, que Joan Manuel Serrat llenaba en 1998 con la gira de su disco ‘Sombras de la China’.

En el territorio libresco, la ciudad incorporó el legado de Rafael Pérez Estrada y vio nacer dos nuevas bibliotecas municipales: la de El Palo cambiaba de ubicación y Huelin estrenaba la suya, bautizada con el nombre de María Zambrano. Y justo en la fundación dedicada a la pensadora veleña también dejó su impronta Garrido. En enero de 2013 era designado director gerente de la entidad y en cuatro años saneó las cuentas de la institución y capitaneó la publicación de tres de los cuatro volúmenes de las obras completas de Zambrano que han visto la luz hasta la fecha.

Académico de San Telmo, Garrido también ingresaba en 2014 en la directiva de otra vetusta institución cultural malagueña, la Sociedad Económica de Amigos del País. Lo hacía en uno de los momentos más delicados de su larga historia, con el cierre de sus puertas unos meses antes debido a su situación económica. La Económica buscaba un revulsivo con una directiva renovaba en la que se incorporaban Antonio Garrido y el poeta y profesor Francisco Ruiz Noguera, director de la Cátedra María Zambrano de la Universidad de Málaga que también impulsó el intelectual y político fallecido el pasado lunes.

De la academia a la calle, de la investigación docente a la música popular, el legado de Antonio Garrido en la vida cultural de la ciudad queda, al fin y al cabo, como un retrato de él mismo.

Festival de Málaga. Una cita convertida en referencia del sector

La iniciativa de mayor impacto emprendida por el equipo liderado por Antonio Garrido fue la creación del Festival de Málaga Cine Español, convertido en cita de referencia del sector y que va camino de su vigésimo primera edición.

Música. Bob Dylan, Ray Charles, Lou Reed...

La capital malagueña irrumpía con fuerza en el circuito internacional de grandes conciertos. Tras el hito marcado por los Rolling Stones, el Consistorio promovía recitales de Bob Dylan, Ray Charles y Lou Reed, entre otras estrellas.

Teatro Cervantes. Apertura a otras manifestaciones escénicas

Desde su uso casi exclusivo como escenario lírico y sinfónico, el Cervantes abrió su programación a nuevas manifestaciones escénicas, desde Rocío Jurado hasta Joan Manuel Serrat, pasando por Ute Lemper y Philip Glass.

Museos. Ampliación de la Casa Natal y nuevo Museo Municipal

La Casa Natal de Picasso al fin tenía una sede digna con su ampliación en todo el inmueble de la plaza de la Merced. Un año más tarde, la ciudad reunía su patrimonio artístico en el nuevo Museo Municipal de La Coracha.

María Zambrano. Impulso a la fundación y nueva cátedra en la UMA

Garrido se puso al frente de la Fundación María Zambrano para sanear sus cuentas e impulsar la publicación de las obras completas de la pensadora. Además, promovió la creación de la Cátedra María Zambrano de la UMA.

Legado de Rafael Pérez Estrada. Donación a la ciudad del intelectual malagueño

El poeta e ilustrador Rafael Pérez Estrada donaba a la ciudad su biblioteca con varios miles de volúmenes, su colección de dibujos, su archivo particular y los manuscritos de todas sus obras literarias, entre otros fondos.

Noticias relacionadas

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos