La reforma de la Constitución necesita estabilidad y tiempo

Bieito Rubido, Curri Valenzuela y Victoria Prego, en la sala Oyarzábal de la Diputación./Francis Silva
Bieito Rubido, Curri Valenzuela y Victoria Prego, en la sala Oyarzábal de la Diputación. / Francis Silva

Los periodistas Bieito Rubido y Victoria Prego analizan la vigencia de la carta magna tras los últimos desafíos soberanistas al Estado

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

El 2018 ha arrancado cargado de noticias, al igual que acabó su año predecesor. En los últimos meses, la cobertura de la actualidad política ha intensificado el poder y la relevancia del tratamiento de la información, más solicitada que nunca. Quizá por eso, por el desafío soberanista de Cataluña y todos los asuntos que llenan los periódicos e informativos, ayer se completó el aforo de la sala Oyarzábal de la Diputación Provincial de Málaga, a la que acudieron dos periodistas de renombre especializados en política y en el poder de las palabras. El director del diario ABC, Bieito Rubido, y la cronista de la Transición y presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid, Victoria Prego, se metieron de lleno en el tema que daba título a la conferencia: ‘¿Hay que reformar la Constitución?’.

Este nuevo capítulo del ciclo ‘El poder político y los medios de comunicación’, organizado por La Térmica, generó gran expectación. De hecho, además del aforo previsto, numerosos asistentes permanecieron en pie al fondo de la sala. El acto contó además con una nutrida representación política (entre ellos estaban el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre y el presidente de la Diputación, Elías Bendodo).

Los dos periodistas expusieron diferentes argumentos, pero el fondo fue el mismo: sí, hay que reformar la Constitución, pero no es el momento. Ambos apuntaron a la estabilidad y el consenso como únicos puntos de partida para editar la Constitución.

Para Rubido, la descentralización de competencias ha acabado con la sanidad

La educación es ahora un factor de identidad para las autonomías, según defendió Prego

La periodista Curri Valenzuela fue la encargada de moderar el debate y guiar a los participantes («dos grandes profesionales de la información»). La primera en intervenir fue Prego, que se mostró abiertamente a favor de reformar la carta magna, pero no como una respuesta a los desafíos que el Estado afronta actualmente (en referencia a la crisis de Cataluña). «La flexibilidad es positiva y la introducción de enmiendas es buena. Es cierto que necesita varios retoques, pero de manicura, no en lo profundo». Recordó que en la Constitución se habla de diferentes nacionalidades dentro del mismo país. «Fraga, en 1978 dijo que esa sería la puerta de ruptura de España».

Los nacionalismos, tan impopulares ahora, han sido durante mucho tiempo «necesarios para apuntalar las mayorías absolutas» de los partidos principales, algo que ha hecho que las comunidades autónomas vayan ganando terreno frente al Gobierno Central, dando como resultado una desigualdad de derechos que Prego tachó de «vergüenza».

Sobre esta última idea profundizó el director de ABC, no sin antes referirse a los argumentos que se esgrimen actualmente para reformar la Constitución (eso de que no ha sido votada por las nuevas generaciones) como reflexiones «superficiales y simplonas». Con respecto a la descentralización de competencias, planteó la posibilidad de que, en el futuro, la crisis catalana asiente los pilares hacia un Estado sin diferencias de derechos entre sus ciudadanos:«Nos hemos cargado algo esencial como la sanidad y la educación». Para Rubido, unificar estas competencias sería un paso hacia una «ciudadanía moderna». Puso como ejemplo la Organización Nacional de Transplantes, «que funciona perfectamente porque está gestionada de manera central bajo criterios puramente objetivos».

Para ambos, todo lo expuesto ha creado un escenario desigual. Por ello, una eventual reforma de la Constitución podría dibujarse como la reacción lógica. No obstante, los dos periodistas coincidieron (de nuevo) en que, al igual que el texto original, cualquier cambio debería hacerse desde la unidad y el consenso. Según los ponentes, la Española es una carta magna joven, y que deberá afrontar en el futuro muchos episodios más que la desafíen.

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