Radiografía de las esencias en el Museo del Grabado y el Cortijo de Miraflores de Marbella

Muestra de las obras de Miguel Herrero en el Centro Cultural del Cortijo de Miraflores/SUR
Muestra de las obras de Miguel Herrero en el Centro Cultural del Cortijo de Miraflores / SUR

Los espacios expositivos acogen 'Susurro hispánico', una muestra del legado del pintor Miguel Herrero

PABLO COLLANTESMarbella

«Lo indecible es lo que hay que decir en el arte», apuntaba Miguel Herrero durante su época de mayor efervescencia creativa. Retratar España no es un reto fácil. Diseccionar en cada pincelada las costumbres y rutinas de un país empobrecido por su propia historia exige de un rigor y una mirada que pocos poseen. Herrero sabía ver más allá. Gran parte de sus obras más significativas cuelgan ahora de las paredes de dos de los emblemas culturales de Marbella, el Cortijo de Miraflores y el Museo del Grabado Español Contemporáneo.

Se trata de ‘Susurro hispánico’, una retrospectiva que lleva más de dos años recorriendo España haciendo al espectador testigo de la mirada e inquietudes de unos de los artistas más completos de la segunda mitad del siglo XX. «Marbella fue siempre su refugio vital. Estar aquí le facilitaba inspiración para crear», cuenta su hijo y comisario de la exposición, Iván Herrero.

Su legado, impactante y diferente, provocó la admiración del público en general, fiel reflejo de su innovación y su carrera artística. Llegó a ser descrito, incluso, como el ‘Leonardo de los sesenta’ por el escritor Francisco Umbral. Su talento viajó conjuntamente junto al de Picasso o Dalí.

La exposición

Horarios
Hasta el 22 de septiembre en el Centro Cultural Miraflores de 9.00 a 14.00 y 15.30 a 20.30 horas y en el Museo del Grabado de 09.00 a 19.00 horas de martes a viernes y de 09.00 a 14.00 los lunes y los sábados
Entradas.
El precio de la entrada general en el Museo del Grabado es de 2,50 euros y el acceso es libre en el Cortijo de Miraflores.

La muestra ha sido posible gracias al esfuerzo familiar por reunir centenares de obras del pintor que se encontraban dispersas por todo el mundo. «Mi padre era un visionario, sabía ver la esencia de lo que le rodeaba», explica Herrero.

El paseo comienza en el Museo del Grabado y termina en el Cortijo de Miraflores. En el primero de los espacios, la retrospectiva cuenta con una serie de obras relacionadas con la primera época de creación del autor. En esta fase, su pintura se inspira en temáticas costumbristas y se pueden contemplar obras como ‘El Martinete’ (1947), ‘El parque’ (1948), ‘Navidad’ (1949) y ‘Mercado’ (1950). Su legado continúa en el Cortijo de Miraflores con un carácter marcadamente hispánico, como así atestiguan obras sobre la tauromaquia y el flamenco como ‘Matador’(1955) o ‘Farruca’ y ‘La Seguiriya’, ambas de 1958.

Un total de 39 pinturas, algunas de ellas inéditas, con diversas técnicas de óleo y técnicas mixtas sobre diversos soportes, junto a reportajes gráficos, fotografías e incluso una obra cinematográfica en la que se versiona ‘La metamorfosis’ de Kafka. La particular visión del pintor de la tradición, reflejo de lo ancestral y emocional de España, hace sumergirse al espectador en una historia viva y profunda. «Hay una corriente que pretende olvidar buena parte de nuestra cultura, de nuestros hábitos hispánicos, y por eso esta colección es más necesaria ahora», explica el comisario. «Su sello está en mostrar la esencia de los sentimientos y de las emociones, de lo que le ocurre a los personajes», concluye su hijo.

En el horizonte, la familia trabaja conjuntamente en una nueva exhibición que permitirá trasladar la obra de Miguel Herrero más allá de nuestras fronteras.

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