El prisionero de los nazis al que liberó la música

Mario Cuenca Sandoval visita hoy el Aula de SUR. /Inma Serrano
Mario Cuenca Sandoval visita hoy el Aula de SUR. / Inma Serrano

Mario Cuenca Sandoval llega hoy al ciclo 'Un café cargado de lecturas' con su nueva novela en la que retrata el siglo XX a través del compositor Olivier Messiaen

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Se acuerda del pensador alemán Theodor Adorno. Y no porque le esté hablando de él a sus alumnos en clase de Filosofía. Sino porque acaba de publicar su nueva novela, 'El don de la fiebre' (Seix Barral), y tiene muy presente una de sus frases: «Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie». Una sentencia a la que el músico francés Olivier Messiaen (1908-1922) puso su particular apostilla durante su reclusión en un campo de prisioneros durante la II Guerra Mundial. Bajo condiciones extremas, el compositor galo compuso y estrenó allí mismo una obra que hablaba de aquel momento cruel y desesperanzador: 'Cuarteto para el fin del tiempo'. «Se escondía en las letrinas para escribir, pero gracias a la música Messiaen sobrevivió a la guerra, el hambre y el frío», relata Mario Cuenca Sandoval que convierte a este personaje en el protagonista de su nuevo libro. Un volumen y una historia que hoy centrarán su participación en el ciclo 'Un café cargado de lecturas', que organizan el Centro del 27 y el Aula de Cultura de SUR, con el apoyo de Obra Social La Caixa.

«La vida del músico simboliza la peripecia del siglo pasado», afirma el autor, que hablará de su último libro en el encuentro del Centro del 27 y del Aula de SUR

Cuenca Sandoval afirma que se tropezó con Messiaen por casualidad. Andaba investigando sobre la sinestesia, la capacidad de personas para cruzar sentidos, como por ejemplo ver sonidos. Y el francés era un hombre con un oído tan fino que era capaz de concebir la música como colores. Una cualidad que fascinó al escritor de origen catalán pero afincado en Córdoba que, a medida que fue conociendo la biografía de Messiaen, se fue interesando más y más por el personaje hasta el punto de convertirlo en personaje de novela. Y no solo por sus capacidades, sino también por sus contradicciones. «Era un hombre paradójico, porque fue un vanguardista absoluto en lo musical y un conservador en lo político y religioso», señala Mario Cuenca, que confiesa su ateísmo. Por eso, asegura que 'El don de la fiebre' es el libro «más religioso que puede escribir un agnóstico».

Un café cargado de...

Invitado:
El escritor Mario Cuenca Sandoval, que será presentado por el poeta José Antonio Mesa Toré y el novelista Pablo Aranda.
Organizan:
Aula de Cultura de SUR y Centro de la Generación del 27, con el apoyo de Obra Social La Caixa.
Fecha y lugar:
Hoy, martes, a las 20.30 horas, en el hotel Molina Lario de la capital (Calle Molina Lario, 20), con entrada libre hasta completar aforo.

Frente a sus anteriores títulos, como 'Boxeo sobre hielo' o 'Los hemisferios', esta nueva novela –que no biografía– discurre por la ficción, aunque sin perder su referente real. «Me he documentado mucho y he cuidado la verosimilitud histórica, pero sobre todo he tenido en cuenta un imperativo moral para ser lo más respetuoso con la verdad», indica el escritor, que destaca lo reservado que fue el propio Messiaen a la hora de hablar de su vida. Aunque en una de sus escasas entrevistas, reconoció que la música le permitió sobrevivir en aquel campo de prisioneros de guerra en Silesia, en el que el hambre, el maltrato y las temperaturas de hasta veinte grados bajo cero fueron una combinación mortal para muchos de aquellos presos en el invierno de 1941.

Novelas poéticas

Pero el músico francés contó con la 'protección' de un oficial nazi sensible a la música que le proporcionó papel para componer. Y cuando tras muchas dificultades concluyó su obra, la estrenó ante un barracón de lustrosos soldados de uniforme y harapientos prisioneros aliados. «Confesó que nunca había sentido una partitura como en aquel momento», recuerda Cuenca Sandoval, que retrata este poderoso momento en su novela. «Una situación adversa que tenía en Messiaen un poder simbólico mayor, ya que el artista nació en 1908 y murió en 1992 por lo que su peripecia fue la del propio siglo XX y me interesaba precisamente para ofrecer una panorámica», explica el autor, que también es autor de los poemarios 'Todos los miedos', 'El libro de los hundidos' y 'Guerra del fin del sueño'.

Y esa frase de Adorno sobre la poesía vuelve a aparecer, aunque ahora para el autor confiesa que, aunque ha seguido escribiendo versos, no son suficientes para una publicación. «En estos últimos diez años he andado enfrascado en novelas omnívoras que han consumido todos mis intereses y energías», admite Mario Cuenca que no obstante aclara que su escritura no cambia con los géneros literarios: «La novela la trabajo como un poeta porque intento pulir cada frase. Si hay alguna diferencia es la exigencia del tiempo más que la del esfuerzo».

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