«Lo primero que hay que hacer con los hijos es no estorbar»

Javier Gomá abre hoy en el CAC Málaga las sesiones del Aula de Cultura de SUR / Ignacio Pérez

Javier Gomá estrena hoy temporada del Aula de SUR con una charla sobre su libro ‘La imagen de tu vida’, en el que se plantea el deseo de perdurar tras la pérdida de su padre

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

No tarda en pedir que nos tuteemos, tras el saludo protocolario que suena cercano y animado. Javier Gomá (Bilbao, 1965) publicó hace unos meses ‘La imagen de tu vida’, una obra marcada por su padre y por su pérdida. La vida digna y el deseo de perdurar, de inmortalidad, están muy presentes en el volumen que es un ensayo, pero también es ficción. Con un monólogo, ‘Inconsolable’, inspirado por su progenitor. Un terreno, el de la ficción, nuevo para él y que lo ha lanzado a una evolución en su literatura. Y es que el director de la Fundación Juan March confiesa que no vive de la escritura, pero vive para escribir. Una pasión que viene bien para empezar esta entrevista previa a su conferencia en el Aula de Cultura de SUR, que abre hoy temporada con el apoyo de Obra Social La Caixa.

En su último libro «avisa» de que se encuentra en una «incierta transición literaria». ¿Hacía dónde va?

–Sigo sin tenerlo claro. Cuando miro con perspectiva, veo que soy una persona caracterizada por una vocación literaria temprana y totalitaria, y al mismo tiempo de maduración tardía. Mi primer libro apareció cuando ya tenía 38 años y a partir de ahí se desencadenó todo. Por eso considero mi vocación filosófica como un género dentro de la vocación literaria. Solamente considero filósofo al que tiene una visión literaria que la puede expresar a través de la novela, el drama, la poesía o los conceptos. Esa visión literaria ha cuajado en todos los libros que he escrito y ahora me encuentro con que no quiero seguir escribiendo sobre lo mismo, porque no me apetece. Sigo enamorado del lenguaje, pero abierto a un género literario distinto que puede ser conceptual o dramático, como el monólogo que estrené en junio o de otra naturaleza. Es una experiencia que no había probado: estar libre de cadenas, en una situación de búsqueda que incluso admitirá hasta no escribir.

–¿No es cansancio?

–Si no escribo por enamoramiento, prefiero no escribir. Yo vivo para la literatura, pero no de la literatura. No soy de los que piensa que solo se puede escribir si vives del aire. Es perfecto vivir de la literatura, pero en mi caso vivo de mi trabajo profesional, pero vivo para la literatura.

Aula de Cultura

Ponente:
El escritor y filósofo Javier Gomá ofrecerá la charla ‘Lo que queda’, acompañado del novelista Pablo Aranda
Organiza:
Aula de Cultura de SUR, con el apoyo de Obra Social La Caixa.
Lugar y fecha:
Hoy, jueves 21, a las 20 horas, en el Salón de actos del CAC Málaga (calle Alemania, s/n).

–¿Por qué tiene tanta fuerza la ficción en nuestras vidas?

–Las personas somos tiempo. Los conceptos pueden decir verdades, pero no apresan la verdadera naturaleza de lo humano que es temporal. En cambio, el género narrativo sí le hace justicia. Nuestra identidad es contar historias y sentimos atracción por las narraciones de otras vidas o las que nos cuentan la nuestra a través de esas otras vidas.

En este momento, el no va más de la ficción son las series.

–Voy mucho al cine, pero en un momento me planteé: ¿Por qué las películas, sobre todo las que vienen de América, son tan estúpidas? Lo que ha ocurrido es que en los años 40, 50 y 60 iba al cine una clase media, culta y acomodada, y ahora los que van al cine son los niños de 15 a 18 años. Y los que hacían antes películas para personas maduras, ahora las piensan para jóvenes. Y los que no tenemos 15 años –ni ganas–, pues nos vamos a las series, donde encontramos cierta inteligencia. Y esa es la razón que explica algunas que series están teniendo un éxito que tenía el cine, el cual ha expulsado la inteligencia.

–¿Me recomienda algún título?

–Estoy viendo ‘Orzak’, que está bastante bien. Y de las últimas ‘Show me Hero’, la historia de un tipo que logra ser alcalde de una localidad cercana a Nueva York en un momento de ‘boom’ inmobiliario. Es poco conocida y merece la pena. Y en términos absolutos, las que más me han gustado son ‘Los soprano’, ‘El ala oeste de la Casa Blanca’, ‘The Wire’ y, en un nivel inferior pero muy entretenidas, ‘The Good Wife’ y ‘Narcos’.

«Tiempo cruel»

–¿La filosofía tiene quien le escriba?

–Quien más quien menos tiene su frase de calendario.

Sí, pero eso no sé si es cultivarla.

–Esto nos lleva a consideraciones de magnitud: ¿Cuál es la misión de la filosofía?, ¿Está desarrollando esa misión?, ¿El hombre y la mujer son nativamente filósofos –como pienso yo–? Si aportas a la gente una filosofía, un libro de literatura conceptual, que le ayude a tener una visión más consciente de su vida, a tener una definición más exacta de la dignidad de la que es portador, a vivir con gozo, entusiasmo, inteligencia y a mejorar su propia interpretación del mundo, te digo que la gente lo quiere. Lo que pasa es que hoy, bajo el nombre de la filosofía, se esconden realidades que son en realidad historia de la filosofía o codificación seudocientífica de la filosofía para consumo de iniciados. Y fue Hegel el que dijo que la filosofía es la apropiación del propio tiempo a través del pensamiento.

En su libro dice que el «tiempo es el mayor asesino». ¿Para cuándo un juicio penal al tiempo?

–Ja, ja. Estaría bien, porque se comporta de una manera innecesariamente cruel. Por otra parte, está el carácter positivo de ser mortales. La muerte es bastante vulgar y le ocurre también a las ratitas y los insectos. Lo que no le ocurre a los bichos es la mortalidad y de esa vulnerabilidad nace el amor, la justicia, el arte, la ciencia, la filosofía, la ternura... El tiempo es un amo arbitrario y caprichoso, pero la temporalidad nos hace también conscientes de los valores que hacen que la vida merezca ser vivida.

La vida digna y el deseo de perdurar están muy presentes en el libro. ¿Podemos vivir sin perpetuarnos?

–Es más bien un anhelo de perpetuación. Si lo piensas, es una cosa muy extraña que la naturaleza nos haya dotado de una dignidad infinita, último estadio en la evolución de la vida. Y al mismo tiempo que hace esa extravagancia de crear la dignidad humana, luego la aplasta de un pisotón y nace algo que ha caracterizado los dos o tres últimos siglos: la búsqueda de un sentido. ¿Podemos hacer algo que burle nuestra sentencia de muerte? ¿O por lo menos lo suavice? Y de eso va el libro y la charla del Aula de Cultura, ‘Lo que queda’.

«El tiempo es un amo caprichoso, pero nos hace conscientes de vivir la vida» sobre la inmortalidad

«El cine ha expulsado la inteligencia, que ahora encontramos en ciertas series» Películas vs series

«Como con el terrorismo vasco, lo que hoy parece una euforia imparable se acabará canalizando» cataluña

–¿Una manera de burlarla son los hijos?

–En la segunda edición del libro he incluido una carta a mis hijos y lo primero que digo es no tener para ellos un proyecto, porque, si no se cumple, crea frustración. Lo primero que hay que hacer con los hijos es no estorbar. Platón dijo que nos hacemos inmortales a través de los hijos, pero yo creo que hay que dejarlos en paz.

En ‘La imagen de tu vida’ toma la referencia de Cervantes y te declaras incluso seguidor de su modelo como persona: idealismo, cortesía y humor. ¿tiene vigencia en la actualidad esa trilogía?

–Están latentes. Todavía hay gente con cierto idealismo, todavía hay gente que reprocha la descortesía y, en España, el humor existe. La fórmula Cervantes, que es más secreta que la de la Coca Cola, es la combinación de las tres. Y si uno imagina España bajo los efectos del impacto de la fórmula Cervantes, sería más civilizada.

Levantar la mirada

Pues Cervantes no nos vendría mal en nuestra relación actual con Cataluña, que pide más cortesía y, sobre todo, humor.

–Pues sí. Se podría decir que el independentismo tiene un ideal. Pero lo verdaderamente cervantino es un ideal que deja espacio al otro y que no se convierte en fanatismo. Y la manera de que el idealismo pase la prueba del fanatismo es la capacidad de reírse de sí mismo.

Pues estamos en ese momento de fanatismo. ¿Ve salida?

–Sí. El título del libro, ‘La imagen de tu vida’, invita a levantar la mirada. Y en la historia de España, cuando uno eleva la mirada ve que hace diez años el terrorismo vasco parecía un cáncer insuperable. Con ese sarcasmo tan insoportable de que cuando se producía un acto violento, los terroristas decían que las víctimas eran los opresores. Ahora vemos una sociedad que respalda, con una base amplia, un movimiento separatista y tienen el sarcasmo de decir que es España la que ha cometido el golpe de Estado. Si elevamos la mirada y no pensamos lo que pasará el día 1 o 2, sino dentro de diez años, mi pronóstico es que lo mismo que ocurrió con el terrorismo vasco, lo que hoy parece una euforia imparable se acabará canalizando. Aunque no me atrevo a decir bajo que fórmula.

Esta crisis nos pone a prueba.

–Para España está siendo una prueba muy grande ya que está desligitimando el sistema democrático y constitucional. Y entonces acuden muy presurosos los profetas de lo antisistema, ya sea por la extrema izquierda o por el independentismo. Que existan contestaciones al sistema me parece sano, porque obliga a una mayor exigencia. Pero confío en que lo antisistema sea una minoría crítica y que no logre desvirtuar o reemplazar al sistema.

–¿Saldremos más fuerte de esto?

–Saldremos más maduros. Pero tenemos mucho trabajo por delante porque somos una democracia joven que tuvimos cierta ebriedad de la libertad en los años 80. No teníamos instrucciones de uso, pero hemos ido viviendo y tenemos una praxis que hemos adquirido. Y de las derrotas hay que seguir levantándose.

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