Alusiones a Trump entre el esperpento y turistas que fueron estrellas por un día

Los turistas que Jimmy Kimmel dejó pasar a la 89ª ceremonia de los Oscar.
Los turistas que Jimmy Kimmel dejó pasar a la 89ª ceremonia de los Oscar. / EFE
  • El error de Warren Beatty y Faye Dunaway acaparó el anecdotario de la 89ª entrega de los Premios Oscar

  • El presentador de la gala, Jimmy Kimmel, bajó el ritmo de sus críticas hacia el presidente de EE UU

Las estrellas de Hollywood estaban en pie de guerra contra Donald Trump, un atípico presidente de Estados Unidos que la misma noche de los Oscar decidió contraprogramar la gala de la Meca hollywoodiense. Pues, a la misma hora que brillaba la alfombra roja del Dolby Theatre, el inquilino de la Casa Blanca celebró el baile de los gobernadores, la primera gran fiesta organizada desde que el pasado enero llegase al Gobierno.

Pese a todo, nadie recordará las riñas de Hollywood y Trump. La 89ª entrega de los Premios Oscar pasará a la historia de los esperpentos culturales debido al error de Warren Beatty y Faye Dunaway, quienes leyeron incorrectamente el nombre del ganador a Mejor película. Antes de ese rocambolesco desenlace, que favoreció a 'Moonlight' en detrimento de 'La La Land', el humorista Jimmy Kimmel se había centrado en criticar con elegancia las decisiones antiinmigrantes de Trump.

Eso sí, lo hizo tras salir al escenario al ritmo de una acertada actuación musical del nominado Justin Timberlake. La cuestión final fue identificar al responsable del fallo de lectura al alimón entre Beatty y Dunaway, aunque la pregunta al principio de la velada era cuánto tardaría alguien en hacer chistes sobre el polémico presidente de EE UU. Y apenas un minuto tardó el presentador, que reiteró la idea de que el resto del mundo a veces "odia" a los estadounidenses por culpa de la administración Trump.

Por ello Kimmel clamó por hacer las paces con las voces discordantes, guiando luego los chascarrillos hacia su némesis televisivo, Matt Damon. El pique cariñoso en sendas intervenciones públicas ya se ha convertido en un clásico entre el actor y el 'showman'. Entre tanto, su monólogo inaugural repasó con sorna a los films favoritos. "Ha sido un buen año para el racismo en el cine. Los blancos han salvado al jazz y los negros, a la NASA", dijo un Kimmel que bromeó con la carrera de la actriz Meryl Streep, cuyo rifirrafe dialéctico con Trump había alcanzado tintes personales en las semanas previas a esta 89ª ceremonia.

Kimmel comentó lo "sobrevalorada" que estaba Meryl Streep: "Su trabajo inicial, mediocre. Un aplauso inmerecido para esta actriz sobrevalorada", soltó entre risas del público para, a continuación, hablar de su vestido: "¿Es de Ivanka Trump?". El auditorio ahí se puso en pie y la estadística de alusiones a Trump empezó su contador: cuatro en 13 minutos de 'show'. No obstante, esa cadencia se detuvo y solo volvió a las intervenciones de Kimmel con píldoras de mordaz guion.

Cuando se cumplía la primera hora de ceremonia, cayeron desde el cielo varios regalos bajo los acordes de la 'Cabalgata de las Valkirias', una melodía de Richard Wagner inmortalizada en el cine gracias a 'Apocalypse Now'. Pero el momentazo de la noche ocurrió tras casi dos horas de espectáculo, cuando Kimmel dejó pasar a varios turistas al Dolby Theatre. El número ya era, para los expertos en la materia, uno de los más divertidos que jamás se habían visto.

Selfis y tuits

Selfis y más selfis de perfectos desconocidos que se sintieron estrellas del cine por un día. Mientras dichos turistas tocaban los trofeos y hacían fotografías, vídeos gifs, etc. alrededor de múltiples actores y actrices, el cómputo de referencias Trump ascendía a 13 habiéndose cumplido la mitad de la función televisiva. Alguna declaración sí mostró dureza en su lenguaje, como las palabras de Gael García Bernal respecto al muro que el presidente yanqui quiere construir en la frontera de EE UU con México. "Como mexicano, como latinoamericano, como trabajador inmigrante y como ser humano, estoy en contra de cualquier forma de muro que quiera separarnos", sostuvo entre aplausos el actor de Guadalajara, Jalisco.

Sin embargo, la segunda mitad de la gala exhibió un nivel bastante por debajo en reproches de lo que parecía al principio. Estos premios rompieron el maleficio de dos años de los #OscarsSoWhite ("Oscar demasiado blancos") sin candidatos no caucásicos, que en ediciones previas había propiciado ciertos boicots contra la Academia. Y es que, además del triunfo de 'Moonlight', con un elenco completo de actores negros, y de 'OJ: Made in America' como mejor documental, Viola Davis también ganó como actriz de reparto en su tercera nominación.

El discurso contra el gobernante conservador permaneció latente hasta que Kimmel envió un par de tuits mencionando a Trump, un amante de las redes sociales. "Hey @realDonaldTrump u up? (Hey @realDonaldTrump 'tas despierto?)", escribió el anfitrión desde su cuenta oficial, y a sabiendas de que la Presidencia ya había confirmado que el máximo mandatario de la Casa Blanca no vería la ceremonia.

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