Miguel Herrán: «Espero que el Goya me facilite la entrada en el mundo de la interpretación»

Herrán agradece la concesión del galardón.
Herrán agradece la concesión del galardón. / Reuters
  • El actor nacido en Málaga subraya que viene periódicamente a una ciudad «que me encanta y donde me siento arropado y muy a gusto»

La vida de Miguel Herrán dio un vuelco hace tres años. Fue un martes, a las dos de la madrugada, cuando este joven, nacido en Málaga y que ahora tiene 19 años, deambulaba con un par de amigos y la compañía de una litrona por la calle Arapiles de Madrid pasaron junto a un teatro situado en esa vía del distrito de Chamberí; desde su puerta, Daniel Guzmán los llamó. Los jóvenes se acercaron y lo reconocieron como ‘Roberto’ –el personaje que interpretó en la serie televisiva ‘Aquí no hay quien viva’–, se hicieron fotos con él y le pidieron un autógrafo, sin embargo el interés del actor y director iba más allá que gozar de su fama. Les hizo varias preguntas, especialmente si sabían conducir una moto; ‘Yo sí, desde los cuatro años y tengo carnet’, le respondió Herrán, a quien Guzmán le preguntó si quería hacer una película y le pidió su número para llamarlo; el joven no tenía muchas esperanzas en que su teléfono sonara y se tomó el ofrecimiento como una anécdota que contar a los amigos, pero al día siguiente recibió una llamada que le abrió las puertas de su carrera como actor y abandonar «el mundo de la calle». El pasado sábado por la noche, ganó el Goya al mejor al mejor actor revelación por la película ‘A cambio de nada’.

«Espero que este premio me facilite la entrada en el mundo de la interpretación, cuyas puertas me ha abierto Daniel Guzmán, a quien le estaré eternamente agradecido por la oportunidad que me dio. Me gustaría volver a trabajar con él» , declaró Herrán a SUR ayer por la tarde horas después de haber recibido el galardón de manos de Juan Echanove y María León. Un Goya que él no creía que iba a ganar. «Fui a la gala convencido de que el premio iba a ser para Manuel Burque (por la película ‘Requisitos para ser una persona normal’) por eso hasta que no dijeron mi apellido no me lo creí. Lo que sentí en esos momentos no se puede describir. Me levanté para abrazar a mi madre (Belén) y a Daniel y sentía tantas cosas dentro, tanta emoción, alegría, felicidad, ilusión… que no notaba nada, sólo un chispoteo por encima del cuerpo que me bloqueaba», recordó.

La noche del sábado estuvo celebrando el premio junto a otros actores y compañeros. «Pero muy sereno, no bebí. Me hice fotos y me lo pasé genial con mi Goya, que eso ya me emborrachó (risas). Hoy (por ayer) lo voy a celebrar con mis amigos», relató Herrán, quien acaba de grabar un anuncio para Bollywood y de rodar un cortometraje; asimismo está a la espera de que le llamen tras haber hecho una prueba de casting para un papel protagonista. «Creo que me van a coger. Estoy abierto a todo, teatro, cine, televisión,... estoy trabajando duro para hacerme un hueco en esta profesión», afirmó.

Aquella llamada de Guzmán para interpretar a Darío en ‘A cambio de nada’ (cinta que ganó la Biznaga de Oro del Festival de Málaga de 2015) ha supuesto para Herrán «una vida nueva en lo laboral, en lo personal y lo familiar». «La entrada en el mundo de la interpretación me ha enriquecido mucho, me ha hecho madurar, ya que hasta entonces era muy niño, y me ha dado una meta por la que pelear en la vida», afirmó el actor, quien en estos tres años estudió un año en el prestigioso laboratorio de teatro madrileño William Layton, realizó dos cursos intensivos de teatro y espera concluir en 2016 su carrera de cine en la Central de Cine.

Del mundo de la calle, al triunfo

Y es que desde aquella noche en la calle Arapiles, Herrán abandonó el mundo de la calle al que estaba predestinado, como él mismo reconoce, ya que en aquellos momentos no tenía ni estudios (los había abandonado al concluir la ESO) ni trabajo. Además, rompió con su vida anterior al alejarse de sus amigos de siempre. «Cuando comencé a trabajar en esto me transforme y cambié tanto que ya no podía seguir con mis antiguos amigos porque éramos personas totalmente diferentes», dijo.

Este domingo fue un día intenso para Herrán respondiendo a las felicitaciones (un centenar de mensajes de washap, 180 menciones en Twitter y 250 en Instagram tenía a las 19.30 horas cuando habló con este periódico y quería contestarlas todas). Algunas de ellas habían llegado desde Málaga. «Voy todos los veranos y cada vez que tengo un puente de más de tres días porque me encanta a la ciudad. Mi tía tiene una casa en El Palo. Cuando voy me relajo mucho, estoy tranquilo, feliz, parece que el tiempo pasa más lento, como si no tuviera preocupaciones,… me siento muy arropado y a gusto en Málaga».

Miguel Herrán nació hace diecinueve años en el Hospital Materno de Málaga. Su padre, Manuel, es natural de Alhaurín el Grande, y su madre, Belén, de Madrid, aunque con apenas veinte años se vino a la capital de la Costa del Sol y montó una tienda de animales.La familia tenía casa en Fuengirola, pero a muy temprana edad, el hoy actor se trasladó a Madrid. Aunque no quiso hablar mucho del asunto, Herrán explicó que sus padres no se casaron, sino que convivían y luego se distanciaron –tiene dos hermanastros a los que apenas conoce–, y se siente especialmente unido a su madre, a quien, con lágrimas en los ojos y muy emocionado, le dedicó el premio Goya.

Su vida tiene trazos de guión cinematográfico y así lo reconoció Herrán. «Mi vida es un guión de película. Ya estoy empezando a hacer una película sobre mi madre y cómo llegué yo a este mundo para que cuando la gente, en el futuro, la vea entienda el discurso que di anoche (por el pasado sábado). Será una película en homenaje a mi madre y a Daniel Guzmán, a quienes se lo debo todo», apostilló.