Premios Genio | Para innovar hay que tener un poco de arte

Las jornadas sobre innnovación y cultura se celebraron ayer en el Museo Picasso Málaga. /Salvador Salas
Las jornadas sobre innnovación y cultura se celebraron ayer en el Museo Picasso Málaga. / Salvador Salas

Los Premios Genio de Vocento reivindican en Málaga la creatividad para lograr el éxito en el sector cultural

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Sobre el escenario comparece un señor enfundado en un chaqué negro. Camisa blanca como el chaleco y la pajarita del uniforme de gala, completado con unas bambas entre amarillas y naranjas. El detalle adelanta que no estamos ante un tenor cualquiera. Porque el granadino José Manuel Zapata ha pisado los teatros más importantes del mundo con su repertorio lírico, pero también ha combinado la música sinfónica con el ‘heavy metal’ en un vídeo con más de 35 millones de visitas en YouTube, ha cantado con José Mercé y Pasión Vega y ha puesto a los músicos de varias orquestas a cantar y bailar en su afán por acercar la música clásica y la lírica a un público más amplio.

Zapata presentaba ayer su inusual trayectoria en una ponencia cargada de sentido del humor y empatía, una de las charlas más celebradas durante las jornadas dedicadas a la innovación en la cultura, organizadas ayer en Málaga con motivo de la décimo primera edición de los Premios Genio de Vocento. «Hay que innovar, pero en el camino correcto», defendía ayer el intérprete durante su intervención, despedida en pie por la audiencia que llenaba el auditorio del Museo Picasso Málaga.

La cita reunía historias de innovación y éxito en el sector cultural a partir de una apuesta clara por la creatividad. De las artes visuales a la música, el cine y la animación creada por ordenador, de las instituciones a las empresas de diverso tamaño, pasando por los medios de comunicación, las jornadas con motivo de los Premios Genio sirvieron para reivindicar el poder de la innovación aplicada en diversos ámbitos de las industrias culturales.

Abría las sesiones el director del CAC Málaga, Fernando Francés, quien destacaba la labor de la institución municipal como «buque insignia de este modelo de transformación» que la ciudad ha protagonizado en los últimos quince años a partir de su apuesta por las infraestructuras culturales. «El CAC ha servido para transformar la realidad, hemos influido para que diferentes administraciones y empresas privadas se implicasen en la transformación del barrio», defendía Francés en alusión a la iniciativa bautizada como el Soho.

Espacios de encuentro

Acto seguido, el director del Teatro Pavón Kamizake, Miguel del Arco, ofrecía una entusiasta reivindicación de las artes escénicas como agentes de transformación cultural y social. Del Arco defendía la vigencia del teatro ante «la necesidad de crear espacios de encuentro con los ciudadanos». «Dedicarse al arte implica un constante movimiento contradictorio, hacia adelante para buscar nuevos lenguajes y hacia atrás para reflexionar sobre quiénes somos», compartía Del Arco antes de recordar la necesidad de una Ley de Mecenazgo para animar la financiación privada del sector cultural.

De la cultura en vivo y en directo del teatro a la creatividad frente a la pantalla de las imágenes creadas por ordenador. Es el caso de la empresa malagueña Animum, cuyo CEO David Plaza relataba la historia de esta compañía dedicada a formar y exportar talento desde Málaga hacia el resto del mundo. «Con el mismo presupuesto de rodaje, las localizaciones pueden ser más espectaculares y económicas con esta tecnología», explicaba Plaza, para quien una de las claves del éxito de Animum reside en su «claustro internacional de profesores», representado ayer por Iker de los Mozos, que compartió su experiencia como animador en Disney.

Las jornadas dedicadas a la innovación en la cultura reúnen iniciativas surgidas en las artes visuales, la música, el teatro y la industria audiovisual

La innovación en los medios de comunicación centró el diálogo entre el CEO de Vocento, Luis Enríquez, y el director general de 'El Confidencial', Alberto Artero. Ambos coincidieron en reivindicar el rigor como seña de identidad del buen periodismo, frente a los contenidos banales y las ‘fake news’ (noticias falsas).

Tras la pausa subió al atril el productor de Fresco Films Peter Welter, quien relató el caso de esta productora desde los pequeños proyectos en la Costa del Sol hasta llegar a la serie ‘Juego de Tronos’. Casi como un juego planteó su ponencia el tenor José Manuel Zapata, que dio paso a Sean Bobbit, productor de la película ‘Loving Vincent’, realizada a partir de escenas pintadas a mano.

Más de 65.000 imágenes para componer un relato en torno a Vincent Van Gogh. Un proyecto que ayer recibía el Premio Genio Azul por aunar técnicas tradicionales y las últimas tecnologías en una iniciativa marcada, de nuevo, por la innovación y la creatividad.

Peter Welter, ayer.
Peter Welter, ayer. / Salvador Salas

El roquero que acabó produciendo ‘Juego de Tronos’

Peter Welter llegó a Málaga en 1992 con aires de roquero, 20.000 pesetas y el sueño de ser actor. Apenas unos meses después cambió la interpretación por la producción audiovisual y ese camino ha llevado a la compañía de la que es socio, Fresco Films, nada menos que hasta la serie televisiva de mayor repercusión en la industria audiovisual actual: ‘Juego de Tronos’.

Una trayectoria que ayer compartía en su ponencia durante las jornadas de innovación de los Premios Genio. «Estamos orgullosos de ser diferentes y de nuestro modelo de negocio», sostuvo Welter, quien recordó que los promotores de ‘Juego de Tronos’ llegaron de su mano a España «para estar tres días y se quedaron tres meses».

«Intentamos derribar muros mentales para ser más creativos», cerraba Welter, que al final de la charla cambió la chaqueta por su «imagen real»: una cazadora de cuero, como buen roquero.

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