El Pompidou de Málaga cierra su cafetería y la convertirá en un taller didáctico

La cafetería del Pompidou se estrenó el 28 de noviembre de 2015 en la primera edición de ‘Otra noche’/SUR
La cafetería del Pompidou se estrenó el 28 de noviembre de 2015 en la primera edición de ‘Otra noche’ / SUR

La concesionaria no aplica la prórroga del contrato en el Cubo, pero sí en Tabacalera y prestará el servicio sólo en el Museo Ruso

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Costó abrirla y se ha cerrado a las primeras de cambio. La agencia municipal que gestiona el Centre Pompidou Málaga y la Colección del Museo Ruso necesitó convocar tres concursos para encontrar quien se hiciera cargo de las cafeterías de ambos centros. Al tercer intento sólo se presentó una empresa, que se hizo con el servicio, estrenado ocho meses después de la inauguración de ambos centro. Han pasado los dos años estipulados en el contrato y la concesionaria –Oplas Catering– ha decidido no aplicar la prórroga opcional para seguir en el Pompidou, aunque sí permanecerá en el Museo Ruso. Los responsables municipales anuncian que el espacio baldío en el Pompidou se convertirá en una segunda zona destinada a talleres gratuitos para el público infantil, uno de los apartados de su oferta cultural que mejor acogida obtiene entre los usuarios.

Después de dos intentos fallidos, el pliego de condiciones del tercer concurso para la gestión de ambas cafeterías ofrecía la posibilidad de optar a una o a las dos (antes había que concursar por ambas), recortaba en un 60% el canon a cuenta del adjudicatario (de 40.000 a 16.000 euros anuales) y dejaba a la negociación entre ambas partes el porcentaje de las ventas que el gestor debía entregar a la agencia municipal (antes fijado en el 5%).

Alicientes para hacer más atractiva una adjudicación que nació torcida en los nuevos museos, sobre todo, en la delegación del Pompidou. Desde el origen de los museos franquiciados en Málaga, sus responsables vieron que la cafetería del Pompidou se enfrentaba a varios inconvenientes nada desdeñables.

La zona destinada al bar del Pompidou está en el interior de la primera planta del Cubo, carece de acceso directo desde la calle y de luz natural. Al otro lado de la puerta, la oferta de restauración, sobre todo en Muelle Uno, va desde la estrella Michelin de José Carlos García hasta las cadenas de comida rápida, pasando por varios quioscos y establecimientos señeros. La inmensa mayoría de ellos cuenta con terraza, mientras que la cafetería del Pompidou es interior.

Dos casos muy diferentes

El caso del Museo Ruso es distinto. La competencia es mucho menor, a lo que hay que añadir que ni el Museo Automovilístico de Málaga ni el Polo Digital ni las dependencias administrativas municipales también instaladas en Tabacalera disponen de bar. El llamado ‘público cautivo’, en este caso, es mayor.

Este periódico ha intentado sin éxito recabar las impresiones de los responsables de Oplas Catering sobre los motivos concretos que le han llevado a descartar su continuidad en el Pompidou. Desde la agencia municipal que gestiona ambos centros y la Casa Natal de Picasso, su director, José María Luna, confirma la rescisión del contrato en el caso del Pompidou y la aplicación de la prórroga en el Museo Ruso.

Y en cuanto a los nuevos usos que tendrá esa zona en el interior del Cubo, avanza: «Vamos a reconvertirla en un segundo espacio joven que esperamos inaugurar el próximo mes de febrero en la nueva edición de Pistes, que versará sobre el arte y el deporte, por eso estamos pensando convertir ese espacio en dos zonas de entrenamiento para que los niños combinen ambas experiencias: el arte y el deporte».

En este sentido, Luna defiende que la nueva zona pedagógica del Pompidou será «un taller didáctico no convencional» y lo resume con una imagen: «Vamos a salirnos de la imagen de un grupo de mesas y sillas para intentar ofrecer algo más innovador y sorprendente». El resultado, con el nuevo calendario.

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