La policía investiga si hay una estafa en el proceso de venta de las entradas de U2

D. ROLDÁN MADRID.

Trece años hace que el grupo irlandés más famoso de la historia no pisa Madrid. Y la expectación era alta para la cita del 20 de septiembre del WiZink Center. Las entradas para el concierto de U2 se pusieron a la venta y volaron. Casi literalmente. En diez minutos, se agotaron todas las localidades -entre 35 y 195 euros los tickets normales, ya que hay pases vip que llegan a los 1.280 euros-. Unas 16.000. Una rapidez que hizo soltar las alarmas de todos los seguidores del grupo liderado de Bono y cuyas olas de quejas han llegado hasta la puerta del minsitro de Educación Cultura y Deportes. Íñigo Méndez de Vigo solicitó ayer a su homólogo de Interior, Juan Ignacio Zoido, que abriera una investigación para saber cómo es posible que se acaben las entradas para la cita madrileña de en tan poco tiempo y se están destinadas a la reventa. El departamento de Méndez de Vigo quiere saber si hay organizaciones que, a través de un robot, consiguen desviar «paquetes de entradas» que van directos a la reventa ilegal.

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