Poesía y ensayo, géneros atemporales y supervivientes

Miguel Aguilar e Ignacio Garmendia, durante el descanso de su ponencia. :: f. torres
Miguel Aguilar e Ignacio Garmendia, durante el descanso de su ponencia. :: f. torres

Miguel Aguilar e Ignacio Garmendia analizan las peculiaridades de los formatos minoritarios en un curso de la UMA

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

El curso de verano de la Universidad de Málaga centrado en la edición literaria avanza sin pausa pero sin prisa. Ayer llegó a su ecuador, y esta vez las ponencias de la mañana se centraron en dos géneros alejados de las masas y, por tanto, rodeados de mayores dificultades y peculiaridades. Como dos alfiles en las esquinas del tablero, poesía y ensayo protagonizaron las intervenciones de Ignacio Garmendia -director de la colección de poesía Vandalia, editada por la Fundación José Manuel Lara-, y Miguel Aguilar -encargado de las editoriales Debate y Taurus-. Estos dos defensores de sus respectivas áreas, «atemporales y supervivientes» en la industria literaria, atendieron a este periódico entre lección y lección, café en mano y en compañía de Antonio Soler y Pablo Aranda, director y secretario del curso respectivamente.

«Es un momento especialmente dulce para la edición de poesía, pese a lo que se suele decir», comentó Garmendia, referente nacional en el mundo editorial. Se mostró así contrario a las «rutinarias» quejas que se emiten dentro del sector lírico: «Hay muchísima gente joven haciendo cosas y una gran riqueza». Como base y sustento de esta visión optimista, Garmendia apuntó, en parte, a las nuevas tecnologías, que han permitido conectar a grupos distintos muy alejados, como el mundo hispanoamericano y el español. «Frente al discurso apocalíptico de que vivimos el final de la cultura y la poesía, es el mejor momento que ha tenido en España».

En cuanto a las peculiaridades de la poesía como género a la hora de su edición, Garmendia sostiene la necesidad de admitir que se trata de un «género minoritario, al igual que la filosofía o la ciencia pura». «La lírica es, por su dificultad, necesariamente restrictiva; los lectores de este formato en España se cuentan por unos pocos miles, y los compradores de libros son todavía menos». El editor defendió una postura aperturista hacia nuevos formatos, como la poesía adolescente, «que es muy criticada pero puede servir de iniciación».

«La poesía está viviendo un momento dulce, a pesar del discurso apocalíptico sobre el final de la cultura» ignacio garmendia

Por su parte, Miguel Aguilar, icono en el mundo literario, compartió la visión positiva de Garmendia con respecto al universo más allá de la novela. El ensayo, género que engloba en el mundo editorial a todas las obras de no-ficción, «supone el 40% del volumen de ventas en España». Con estas cifras sobre la mesa dejó claro que, a pesar de ser un nicho lejano al éxito veraniego, «es de difusión masiva, gracias a libros con componentes de autoayuda o guías de comportamiento». Recordó que las biografías sí suelen tener un despunte de ventas en la temporada estival, así como los libros de actualidad. «Aunque el ensayo es minoritario y dirigido a un público minoritario, si abrimos un poco el foco y pensamos en no-ficción es un género con muchísima llegada a los lectores».

Desde la perspectiva editorial, uno de los conceptos que más define a este nicho de mercado son los autores. «En términos globales hay más autores escribiendo novelas que no-ficción, pero porque hay mucha gente que escribe sin vocación y prueba suerte», comentó Aguilar. Dentro del ensayo hay muchos profesionales de la escritura, «como profesores y periodistas», que escriben un libro «como una prolongación natural de su trabajo». Además, este formato permite ofrecer la idea primigenia, sin borradores, fruto de una documentación previa, como puede ser el caso de un reportero que lleva varios meses siguiendo un caso y tantea la opción de llevarlo a la no-ficción.

"La no-ficción supone un 40% de las ventas de libros en España, es un género de difusión masiva" miguel aguilar

Otra de las peculiaridades del ensayo es la posibilidad que tienen las editoriales de ser ellas mismas las que ofrezcan un tema a tratar a determinados autores. «Nadie acude a un novelista a hacerle un encargo sobre un argumento en concreto, algo que sí ocurre con la no-ficción», explicó. «Es muy bonito porque juegas un papel mayor, aunque una vez que le das la idea al autor, es suya».

Ambos editores coinciden en que el futuro será similar al presente, una batalla constante en la que los que deben mantener a flote la industria son los escritores y editores, sin culpar a los lectores y sin perder de vista que el salto del papel a lo digital se vislumbra todavía lejano.

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