POEMA SONÁMBULO CON MÚSICA A TACÓN

ÓSCAR ROMERO

Que Sara Baras es una de las grandes virtuosas de la danza ya es leyenda, pese a su juventud, lo reconoce toto el planeta y su trayectoria escénica una constante progresión en la búsqueda de innovación en la danza española. El espectáculo estrenado en el Teatro Cervantes, bajo el título de 'Sombras', es una clara muestra de ello y porque, al igual que otra grande de las artes escénicas como Nuria Espert, los productos que ofrece llevan implícito el sello de una evolución, que podrán alcanzar mayor o menor éxito puntual en su propuesta, pero el rigor y la calidad están asegurados. La puesta en escena de 'Sombras' ofrece, dentro de un marco general de estilo surrealista, conseguido por una ralentización ritualista del ritmo, del gesto y de la música, contrastados con trepidantes sonidos que el percutir de unos zapateados, convertidos en banda sonora plena de matices, así como el vertical deslizamiento, a la manera de sombras sonámbulas, en un espacio magistralmente iluminado. A esto se une un vestuario que mezcla la sobriedad y la fantasía. Los arreglos musicales de Keko Baldomero, que ralentizan el compas de tientos, farrucas y hasta un vals magistral que tiene sabor a 'jarabe' con toque de mezcal y tequila. A la colaboración siempre genial de Ara Malikian. Se unen las interpretaciones de todo el elenco y alcanzan la perfección absoluta. Capítulo aparte merecen tanto las coreografías bajo la dirección de Sara Baras, como las de José Serrano en sus partes como solista. Todas son excepcionales, así como geniales los zapateados de ambos y las arrolladoras variaciones expresivas de Sara Baras; pero la propuesta, perfecta en la idea y el desarrollo, no alcanza el 'chispazo que enerva'. Ahora, eso sí, Sara es muy grande.

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