Picasso regresó a Málaga hace 30 años

Reunidos por SUR. Mariluz Reguero, Eugenio Chicano, Pedro Pizarro, José María Luna y Lourdes Moreno, los cinco directores que ha tenido la Casa Natal. /Ñito Salas
Reunidos por SUR. Mariluz Reguero, Eugenio Chicano, Pedro Pizarro, José María Luna y Lourdes Moreno, los cinco directores que ha tenido la Casa Natal. / Ñito Salas

La Casa Natal cumple tres décadas como primera piedra de la oferta museística que luego ha desarrollado la ciudad

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Todos los martes y los jueves, durante siete años, cogían el coche, el autobús o las piernas y se iban a las asociaciones de vecinos, los colegios, las peñas, los sindicatos, donde fuera. Habían encargado una encuesta y el resultado había sido ilustrativo y preocupante: «Picasso era un mujeriego, comunista, comeniños», por usar las palabras del artista Eugenio Chicano, capitán de aquel grupo de jóvenes que emprendían el apostolado picassiano en la ciudad del artista. «Llevábamos una cajita con diapositivas y se las poníamos a la gente, les explicábamos lo que había hecho Picasso y, sobre todo, que había nacido aquí». Y Chicano zanja el 'aquí' con un golpe seco de nudillos sobre la mesa.

Una mesa que Chicano comparte esta mañana con quienes, como él, han estado al frente de la Fundación Picasso-Museo Casa Natal durante los 30 años de vida que la institución cumplirá mañana. SUR reúne a los cinco directores que ha tenido la entidad municipal para hacer memoria sobre una iniciativa que puso la primera piedra del edificio museístico que hoy levanta la capital malagueña. Porque la de la Casa Natal de Picasso es, sobre todo, una historia de supervivencia.

Nacida del acuerdo plenario alcanzado el 26 de febrero de 1988, su primera función fue plantear una 'guerra de guerrillas' para recuperar la figura del artista en la ciudad que lo vio nacer. «Al no tener cuadros, impulsamos el centro de documentación, el conocimiento de la vida y de la obra del artista», fija Chicano director de la entidad durante sus primeros once años de actividad (1988-1999). Fue la época de multiplicarse en la ciudad con charlas, conferencias y debates que trataban de darle la vuelta al cliché fabricado durante la dictadura franquista.

Por aquel entonces, la Casa Natal apenas ocupaba una planta del edificio que hoy es su sede. Pero dos acontecimientos dieron un vuelco a su primera estrategia como centro de estudio: la donación en 1992 por parte de Christine Ruiz-Picasso -nuera del artista y a la postre artífice del Museo Picasso Málaga- de diez libros ilustrados por el artista y la ampliación en 1998 de las instalaciones de la Casa Natal hasta ocupar todo el edificio en esquina en la plaza de la Merced.

La Casa Natal contaba con unas instalaciones más dignas, iba fraguando sus cimientos en el ámbito cercano y se lanzaba a su promoción nacional de la mano de su segundo director, Pedro Pizarro, que se mantuvo al frente de la institución entre 1999 y 2003. «En aquellos años se encargó al artista Diego Santos la recreación del inmueble malagueño del siglo XIX como en el que pudo nacer Picasso y que forma parte del discurso de la Casa Natal. Además, pensamos que era muy importante dar a conocer la institución fuera de Málaga y planteamos iniciativas como la presencia en Arco», ilustra Pizarro.

Algunos datos

451
conferencias y mesas redondas ha organizado la Casa Natal de Picasso en estas tres décadas.
5.913
piezas de más de 200 artistas componen los fondos de la entidad municipal.
895
obras de Picasso atesora su Casa Natal. Destacan los 533 grabados que ilustran la colección de 49 libros ilustrados, la Colección Jan Lohn y el cuaderno preparatorio de ‘Las señoritas de Avignon’.
60.000
usuarios han participado en las actividades didácticas ofrecidas por la Fundación Picasso a lo largo de estos 30 años.

Surge entonces una dicotomía esencial en la institución que ha provocado no pocas tensiones en el devenir se su historia y que llega hasta la actualidad: si la Casa Natal debe volcarse en su papel de centro de estudio y de recreación de la vida del artista o si debe potenciar su actividad expositiva y museística. Porque, cuando esta 'Málaga Ciudad de Museos' despertó, la Casa Natal ya estaba allí. Apenas el Museo de Bellas Artes (que cerraría en 1996), el Colegio de Arquitectos, las salas de la Sociedad Económica, el Taller Gravura y un par de galerías privadas componían la oferta expositiva de la ciudad. Ese escenario ha cambiado de manera notable en la última década y media, con la llegada del CAC, el Museo Picasso, el Museo Carmen Thyssen, las delegaciones del Pompidou y del Museo de San Petersburgo, el Museo de Málaga... La Casa Natal ha 'respondido' con varias adquisiciones notables de obras de arte y con el alquiler de una sala de exposiciones, pero su capacidad presupuestaria sigue lejos de las cifras que manejan el resto de instituciones de la primera línea museística de la ciudad.

Arriba, visita de Marina Picasso (1989). Abajo, a la izquierda, nueva sede (1998). A la derecha, Warhol visita a Picasso (2000).

Dos en una

El resultado es una institución cuyos fondos rozan las 6.000 obras de arte y cuya sede apenas alcanza para dar cabida a sus tres ejes: la recreación de la casa donde nació Picasso, las salas expositivas y los espacios administrativos desde donde se gestiona no sólo la fundación, sino también las filiales del Centre Pompidou y del Museo Ruso que la Casa Natal asumió con la llegada de ambas delegaciones.

« La Casa Natal ha soportado muchos avatares», resume Mariluz Reguero, directora de la entidad entre 2003 y 2007, tiempo en el que la institución hizo frente a la primera oleada de competencia directa con las inauguraciones del CAC y del Museo Picasso. «Nuestro principal objetivo fue resistir», plantea Reguero, bajo cuya dirección la Casa Natal realizó las dos adquisiciones de mayor enjundia para sus fondos artísticos: la Colección Jan Lohn compuesta por 223 grabados y el cuaderno preparatorio número 7 para 'Las señoritas de Avignon', convertido desde entonces en la joya de la corona de la institución.

Colección Jan Lohn (2004)
Colección Jan Lohn (2004)

«Fueron cinco viajes a La Haya hasta cerrar la compra de la Jan Lohn... Fue una experiencia muy ilusionante», ofrece Lourdes Moreno, que vivió como conservadora de la Casa Natal esa adquisición y que luego la gestionó como directora de la fundación. «Se decidieron varias adquisiciones de obras para dar a conocer la institución y la ciudad en el extranjero», sigue Moreno, directora entre 2005 y 2011, periodo en el que la Casa Natal impulsa su programa de exposiciones y préstamos en todo el mundo.

Moreno saldría de la Casa Natal en la primavera de 2011 para convertirse en directora artística del Museo Carmen Thyssen. Como relevo, a la dirección Fundación Picasso llegaba José María Luna. Primero tuvo que lidiar con lo peor de la crisis económica y después ha capitaneado la mayor transformación vivida por la entidad en toda su historia: la conversión desde una fundación para la Casa Natal hasta la creación de una agencia que gestiona la Casa Natal, el Centre Pompidou Málaga y la Colección del Museo Ruso.

Arriba, cuaderno preparatorio número 7 para 'Las señoritas de Avignon' (2006). Abajo, a la izquierda, Palomas al vuelo (2014). A la derecha, Picasso antes de Picasso (2007).

«En ese nuevo contexto había que repensar cuál era el papel de la Casa Natal en la ciudad», plantea Luna, que ha enarbolado la máxima 'Picasso y alrededores' para resumir su estrategia expositiva a partir de proyectos que partan, desemboquen o crucen la vida y la obra del artista.

La proyección internacional

De manera paralela, bajo la dirección de Luna la presencia de la Casa Natal en el exterior ha crecido de forma exponencial, con exposiciones de producción propia realizadas en Chile, Corea del Sur y Turquía, por citar algunos ejemplos que han revertido en una nada desdeñable vía de financiación para la entidad.

Colección ACAC (2017).
Colección ACAC (2017).

Una institución que ahora cumple 30 años con la misma demanda que tenía cuando nació: crecer. La ampliación de la Casa Natal ha sido una ambición acometida, sobre todo, en la última década y media. Desde la compra del bajo anexo que estuvo a punto de cuajar hasta el proyecto inmobiliario en el solar del antiguo cine Astoria que preveía una entreplanta con 1.3000 metros cuadrados para la fundación, la iniciativa nunca ha fructificado. Sea como fuere, los cinco directores coinciden en la necesidad de que la Casa Natal crezca a la altura de su propia actividad.

Y Reguero firma el colofón: «Este es un aniversario muy importante, porque todo lo que aquí hay es propiedad de los malagueños y aquí se va a quedar. La Casa Natal ha superado muchas adversidades en estos años. Hubo un tiempo en que tenía que cubrir todos los aspectos de la oferta cultural, hoy ya no es necesario y sea cual sea el camino elegido, esta institución seguirá, porque esta Casa es indestructible».

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