Pepe Muñoz: de las pistas de baile a las galerías

Conocido por haber sido el bailarín de la gira de Celine Dion, presenta su primera exposición de ilustraciones en París

El R29 es el tipo de rotulador japonés que usa Pepe Muñoz para sus ilustraciones, y que imita al color de un pintalabios rojo. Las obsesiones del artista quedan plasmadas en esta primera exposición, por eso ha elegido ese nombre. /Pepe Muñoz
El R29 es el tipo de rotulador japonés que usa Pepe Muñoz para sus ilustraciones, y que imita al color de un pintalabios rojo. Las obsesiones del artista quedan plasmadas en esta primera exposición, por eso ha elegido ese nombre. / Pepe Muñoz
Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

Este pasado verano, el bailarín nacido en Alicante y malagueño de adopción, Pepe Muñoz, se convirtió en toda una celebridad tras tener ese papel principal en la gira europea de la cantante Celine Dion. Ya entonces, en estas mismas líneas, el artista se confesaba: «No quiero ser ni modelo ni bailarín, yo soy dibujante de moda. Y Celine me está ayudando en todo lo que puede».

Bailarín con catorce años de experiencia en producciones de medio mundo, incluido el musical ‘Cats’ en Alemania y El Circo del Sol en Las Vegas, hace algo más dos años –ya con 31– descubrió «sin querer» que lo que realmente le llenaba era el diseño y el dibujo de moda. «Me di cuenta de que cuando llegaba la hora de irme al teatro a bailar ya no me apetecía y prefería quedarme en casa dibujando. Había que cambiar el chip», sostenía en pleno verano.

Unos meses después, su sueño empieza a cumplirse. Con una enorme expectación, tal como recoge la prensa local francesa, Pepe Muñoz presentó la semana pasada su primera exposición, ‘R29: Obsessions’, que muestra sus ilustraciones en la galería Sebastien Adrien de la capital gala. El propio artista relata cómo se fraguó este nuevo éxito profesional:«La exposición sale porque el verano pasado, cuando estuve de gira con Celine Dion, el chico de la galería, en una noche que no podía dormir, se metió en Instagram, vio una foto mía y pensó: ‘qué pesado el Pepe éste. Voy a ver qué dibuja’. Cuando se metió en mi página pensó que no estaba mal; y como él justo se había separado de sus socia de otra galería e iba a empezar una galería el solo, pues pensó que a mí me podría interesar hacer una exhibición. El último día que yo estaba aquí en París quedamos a tomar un café, a mí me pareció un chico super divertido, y decidí firmar con él», cuenta.

Pepe Muñoz cree que a priori su trabajo está teniendo recorrido. «Creo que en Francia ha tenido eco la exposición. Todavía no soy muy consciente de que en este país me he hecho un poco famoso. Fíjese que salí en la tele en España, y nadie me reconoce por Málaga; y ahora de repente por un verano aquí en Francia, voy por la calle y la gente todavía me llama: ‘Pepe, Pepe’. A ver, no todo el tiempo, pero sí que la gente me conoce. Es una cosa curiosa», explica.

El hecho de que su primera exposición sea en Francia no es fruto de la casualidad. «Yo tengo mi apartamento aquí en París, pero como estoy en el equipo creativo de Céline, cada vez que tiene show en Las Vegas, pues estoy allí», sostiene. «Soy ilustrador de moda, y cuando el chico me ofreció una exhibición, yo pensé que me daba la oportunidad de desarrollar un poco más cada pieza que había elaborado hasta la fecha, así que me lancé por ello», añade.

En cuanto a obra en sí, Pepe Muñoz afirma que decidió llamarle ‘R29: Obsessions’ por dos motivos: «La ‘R’ es por el tipo de rotulador que utilizo; unos rotuladores japoneses que son buenísimos y carísimos. El primero que me compré era un R29, que es ‘lipstick red’, rojo de pintalabios. Como todas las chicas que dibujaba eran en blanco y negro y con los labios rojos, me pareció gracioso ponerle ese nombre. Los que sean ilustradores y utilicen estos rotuladores sí se dan cuenta de lo que es a la primera. Y obsesiones, precisamente, es por las obsesiones que tenido toda la vida: mujeres malotas, palmeras, hay algún perrito... mi mundo. Puedo dibujar de todo, pero justo para esta exposición hay muchísimas mujeres», reconoce.

Una de las claves del éxito de la inauguración fue justamente el formato del acto. «A mí me gusta mucho dibujar en formato grande. Como sorpresa para el público, no dijimos nada a nadie y dejamos una pared en blanco. Yo quería que la gente pensara: ‘qué raro, por qué una pared blanca cuando todo está lleno de cuadros’. Entonces llegó una amiga mía cabaretera de Nueva York y le dije que se colocara junto a la pared blanca. Me puse a dibujar la en directo, y la gente flipó, estaban encantados. Y luego además dibujé a un par de amigos, me hice un autorretrato al lado de la puerta... fue un momento ‘performance’ que creo que gustó mucho», sentencia.

Pepe Muñoz, en París.
Pepe Muñoz, en París.

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