La Oreja de Van Gogh: un viaje de 20 años

Leire Martínez, anoche en las tablas del Sohail. :: iván gelibter

La banda vasca, una de las más longevas en España, reconoce en Fuengirola a los fans que han crecido con ellos

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

Hace exactamente 20 años (mes arriba, mes abajo), un grupo de cinco chicos vascos salían al coso malagueño de La Malagueta en uno de los conciertos más esperados del momento. Venían precedidos de un éxito brutal que se debía a esa petición de una mujer de que le contara las cosas «al oído». Pasados ya unos meses de que saliera ese single del álbum 'Dile al sol', el público chillaba exigiendo que cantaran la nueva referencia musical, 'El 28'.

Así se forjó esta banda, que pese a las modificaciones sustanciales que pasaron, fundamentalmente, por el cambio de su vocalista, fue creciendo al tiempo que lo hacía su principal generación, la que nació en los 80 y principios de los 90. Esos que rondaban los 30 o 35 años eran los que anoche, 20 años después de su primer concierto en la provincia, llenaron el Castillo Sohail para volver a escuchar a la banda, que en estos últimos meses se ha ido a hacer las américas (la de Estados Unidos) con un éxito descomunal.

Después de siete trabajos de estudio a sus espaldas y ocho millones de discos vendidos en todo el mundo, habrá resultado difícil elegir un 'setlist' que gustara a todos.

De 'Rosas' a 'Jueves'

Por supuesto que sonó 'La playa', ese regalo de 'El viaje de Copperpot' que estuvo innumerables semanas en el número 1 de la radio fórmula española, y que fue escoltada de los temas que han sonado en estos años, como '20 de enero', 'Muñeca de trapo' o 'Rosas'. Todas ellas, por supuesto, coreadas por un público entregado que se sabía hasta las letras de los coros, y que desgañitaba como si hubiera regresado a los 15 años.

Aunque algo triste para un recital feliz, el público pedía 'Jueves', ese homenaje de la banda a los atentados del 11 de marzo en Madrid. Por suerte ese momento dio paso a otros más felices, como el que protagonizaron 'Inmortal' y sobre todo 'La niña que llora en tus fiestas', con una base que tímidamente se acercaba a la electrónica, y que en su momento, allá por 2010, supuso una pequeña 'revolución' en el sonido típico del grupo que, en el fondo, siempre ha liderado el batería, Haritz.

Los cuatro de la banda estaban contentos de estar en Fuengirola. Pero si a alguien se le notaba 'gozar' en la Costa del Sol era a Leire Martínez, que además de tener buenos amigos aquí, ha trasladado a Málaga su residencia habitual, un hecho que dejó caer en varias ocasiones con sus constantes alusiones a Málaga y a los malagueños. Esa felicidad se notaba entre las murallas del Castillo Sohail, que anoche volvieron a ser una vez más la referencia musical de una provincia que sigue respaldando a todo aquel que quiera brindarnos su arte.

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