Ojear y hojear

La exposición reúne las obras galardonadas con el Premio Nacional de Cómic./Fran Acevedo
La exposición reúne las obras galardonadas con el Premio Nacional de Cómic. / Fran Acevedo
Crítica de arte

Más allá de lo que supone esta muestra para la mayor visibilidad y legitimación del cómic, es una excelente oportunidad para vislumbrar, mientras se disfruta ojeando y hojeando las obras, cómo se ha transformado esta disciplina en nuestro país

JUAN FRANCISCO RUEDA

Esta exposición es, además de un hito, una oportunidad. Hito porque es la primera vez en la que se exponen los galardonados con el Premio Nacional de Cómic, que cumple en 2017 su primera década de vida. Este gesto, el de la exposición conmemorativa, es uno más de los muchos que vienen a evidenciar el auge y excelente salud de la novela gráfica en nuestro país, casi que nacida de las ‘cenizas’ que dejó la industria del cómic comercial, la historieta o el tebeo, allá por el cambio de siglo.

La exposición, por fortuna, excede la condición de mera conmemoración y nos permite recorrer el escenario de la novela gráfica gracias a la labor del comisario, Pepo Pérez, quien, consigue en la sala de exposición, de manera sinóptica pero eficaz, contextualizar cada una de esas obras premiadas y sus autores en las distintas dinámicas y situaciones que se han vivido y se viven en el ámbito del cómic y la novela gráfica.

Esto permite que obtengamos una suerte de estado de la cuestión y podamos observar la evolución que ha sufrido esta disciplina que es, a su vez, sector e industria. De este modo, la articulación y enfoque de la exposición, que cuenta con el auspicio de la Fundación General de la Universidad de Málaga y el apoyo del Vicerrectorado de Cultura de la UMA y del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, cumple así una doble función que ha de ser destacada. Por un lado, dado el amplísimo material que se expone, los conocedores y apasionados de la novela gráfica tienen la oportunidad de atisbar el amplísimo y variadísimo proceso de trabajo, así como la profundidad y los pormenores de obras que son ya consideradas como míticas y obras maestras, como ‘Arrugas’, de Paco Roca, o ‘Las Meninas’, de Santiago García y Javier Olivares.

‘Premio Nacional de Cómic. 10 años. 2007-2017’

La exposición.
Se articula en 11 bloques, tantos como las obras premiadas desde 2007 a 2017. Cada uno de esos bloques cuenta con un punto de lectura (un sillón diseñado por Juan Santos) para poder leer la obra galardonada, lo que permite comparar el ‘resultado editorial’ con el amplio y variado proceso creativo que da origen a ella. Para ello se emplean bocetos, rotulaciones, esquemas de página, pruebas de color, etc.
Comisario.
Pepo Pérez.
Lugar.
Salas de exposiciones del Rectorado. Avda. Cervantes, 2, Málaga.
Fechas.
Hasta el 13 de enero
Horario.
Lunes a sábado, de 10.00 a 14.00 h. y de 17.00 a 21.00 h.

Por otro, el público profano tiene la oportunidad de introducirse de lleno en la novela gráfica, o incluso descubrirla, en función a esos materiales, a la articulación de los mismos en un diseño expositivo atractivo que juega con la semántica y la sintaxis del cómic (los conjuntos individuales se montan como suma de hojas o viñetas), a la información sencilla y directa que se ofrece y a la posibilidad de disfrutar ‘in situ’ de las obras editadas, que, además de hallarse prestas a ser comparadas con los bocetos previos, se pueden leer en puestos de lectura diseñados específicamente para ello.

En el conjunto, que excede las 200 imágenes y otros materiales, se puede observar el carácter mestizo de la novela gráfica

No existen dudas de la importancia del cómic como disciplina artística ponderable a otras, aunque los procesos de legitimación de éste no corrieron paralelos a esa conciencia que hizo que desde la segunda mitad del XX se investigara científicamente o se incorporara a los planes de estudios universitarios. Es más, hace décadas que las distinciones y jerarquías usuales a lo largo de la Historia del Arte (artes liberales y mecánicas, mayores y menores, etc.) fueron superadas, pero la instauración del Premio Nacional de Cómic en 2007 vino a dar un reconocimiento institucional y a equiparar esta disciplina con otras que han gozado de una consideración secular (el Premio Nacional de Artes Plásticas se otorga desde 1980). La exposición es, por tanto, un paso más en esa visibilización y legitimación que, en este caso, viene a ocupar la sala de exposiciones, espacio simbólico y de significación por excelencia de la institución Arte.

La muestra se cimenta sobre numerosos materiales (bocetos, guiones, diseños de página, pruebas de rotulación para incorporar el texto ‘a posteriori’, cuadernos con apuntes o ejercicios de color) de las obras galardonadas durante las once ediciones que se han celebrado; a saber, ‘Hechos, dichos, ocurrencias y andanzas de Bardín el Superrealista’, de Max; ‘Arrugas’, de Roca; ‘Las serpientes ciegas’, de F. Hernández Cava y B. Seguí; ‘El arte de volar’, de A. Altarriba y Kim; ‘Plaza Elíptica’, de S. Valenzuela; ‘Dublinés’, de A. Zapico; ‘Ardalén’, de M. A. Prado; ‘Blacksad: Amarillo’, de J. Díaz Canales y J Guarnido; ‘Las Meninas’, de García y Olivares; ‘El paraíso perdido’, de P. Auladell; y, en la última edición, ‘Lamia’, de R. Pulido.

De entrada, en la nómina se observa la complejidad de la novela gráfica, en la que, en ocasiones, participan guionistas y dibujantes (los artífices, los que materializan visualmente el universo literario). En el vasto conjunto, que excede con generosidad las 200 imágenes y otros materiales, se puede observar el carácter mestizo de la novela gráfica, ya que, junto a la reformulación de ciertas tradiciones del mundo de la ilustración (desde la imagen satírica o el ‘viñetismo’ a la animación), apreciamos la influencia y el diálogo –que ha de ser entendido en doble sentido, no sólo como débito de la novela gráfica– con fuentes como la propia Historia del Arte, valga el ejemplo del caso del ‘Bardín’ de Max o de ‘Las Meninas’ de García y Olivares, el cine –numerosas viñetas toman encuadres cinematográficos– y la propia literatura, como el caso de ‘El paraíso perdido’, que podríamos considerar una traslación a la viñeta, por parte de Auladell, del poema de Milton.

Las 11 obras premiadas, y la década de creación que vienen a representar, evidencian la transformación o reinvención del cómic, que obviamente se sigue realizando, en este producto quizás más sofisticado y que atiende a unos intereses mayores que es la novela gráfica, como evidenciamos entre el primer premio nacional (Max), más próximo al genuino cómic, la viñeta y la autoedición, y algunos de los galardonados posteriores, volcados a afrontar, con distintos tonos, ‘trazos’ y ‘colores’, la Historia, la filosofía o problemáticas sociales acuciantes.

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