El Kanka: «Si no ofendes a nadie, igual no puedes decir absolutamente nada»

El Kanka vive desde hace años en Madrid /
El Kanka vive desde hace años en Madrid

El cantautor malagueño presenta esta semana su cuarto disco de estudio, 'El arte de saltar', con el objetivo de seguir llenando salas

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

Juan Gómez Canca (Málaga, 1982) ha pasado en muy pocos años de tocar en la calle ha completar 72 'solds out' en su última gira, incluyendo conciertos en grandes salas como La Riviera. En estos días presenta su cuarto álbum de estudio, 'El arte de saltar', en el que sus influencias latinoamericanas vuelven a estar presentes. De todo ello y algunas cosas más habla El Kanka con su habitual tono desenfadado.

-Esta próxima semana estrena 'El arte de saltar', un cuarto álbum de estudio que llega después de una gira con éxito de público. ¿Qué se va a encontrar el fan de El Kanka ahora?

-Pues mire, le voy a ser sincero. Es la primera entrevista que hago y todavía no lo tengo muy claro. Estas cosas las voy descubriendo según me van preguntando. Yo es que voy haciendo cancioncillas, no me planteo un disco como tal. Tengo ahí un grupo de canciones y después las junto todas. Ahora hay que ver qué tienen en común. En realidad, en este caso concreto hay muchas canciones de mi rollo. Son estilos bastante distintos; hay mucha influencia latinoamericana, Mercedes Sosa... Esta música se ha escuchado en mi casa toda la vida, es mi música de cuna que en este caso he llevado mi terreno.

-Hablando de Mercedes Sosa, hay una canción que ella interpretaba, 'Si se calla el cantor', que parece que tiene actualidad. ¿Cree que la música de masas ha 'pasado' de tener un mensaje social?

-Esta música latinoamericana era clásica cuando se hizo. Habla de temas universales, y eso no se muere nunca, y seguramente dentro de 100 años siga teniendo la misma validez. Yo no creo que no haya cantantes que no hablen de temas sociales; en el mundo underground o alternativo sí hay un montón de gente diciendo cosas. Lo que pasa es que en este país todavía hay una brecha muy grande entre la música que se masifica y la que no, y creo que hemos caído en un bucle de apoyar más de lo mismo y que en su mayoría no dicen nada. Pero yo en mi circuito sí que conozco mucha gente que está diciendo cosas, y más últimamente. Ha habido una época de no decir nada, no se por qué, pero a raíz de la crisis sí que se ha empezado escuchar. Otra cosa es que no se le dé espacio en los medios.

-Bueno, no sé si usted llega a 'artista de masas', pero últimamente conseguir una entrada para un concierto suyo a última hora es imposible.

-(Risas). Afortunadamente, sí. Y además a través de un camino del que me siento muy orgulloso, porque lo he hecho todo a mi manera, poquito a poco, y al fin y al cabo han sido cinco años sin parar de trabajar, sin parar de tocar... y es que he sacado cuatro discos. Ha sido todo muy exigente, pero parece que estamos consiguiendo salir adelante sin un apoyo de una discográfica o de una multinacional. Hemos conseguido que venga mucha gente a los conciertos, tengo ya a mi público, y parece que por fin se me va conociendo más.

«Vivimos tiempos de una mayor democratización de la música»

-¿Ha cambiado el paradigma de discográfica-radio-éxito?

-Ha cambiado totalmente. Incluso diría que a ciertos niveles se está desmoronando. Hoy día hay muchísimos artistas alternativos que a lo mejor son hábiles en redes sociales, y nada más que con eso consiguen llegar a muchísima peña. Antes eso era inviable; si tú no sonabas, si aquí no te ponías en la radio, no podías llegar a la gente. Ahora, si se monta una estrategia buena en YouTube y en redes, y teniendo un mínimo de talento, puedes llegar a muchísima audiencia. Hay infinidad de casos de cantantes y grupos independientes que lo han hecho de esta manera. No sé adónde llegará, porque las discográficas siguen ahí, y supongo que empezarán a reciclarse. Pero de entrada sí que hay una democratización de la música. También hay otras cosas malas, como que la gente quiere escuchar la música gratuita. Ahora mismo, discos no vendemos; la clave son los conciertos. Estamos dejando de ganar mucho dinero, y también hay gente que se está quedando en el camino. Al final hay que adaptarse a los tiempos, no le queda otra al ser humano.

-¿Cree que Málaga trata bien al sector de la música en directo? Los que en su momento formaron parte de La Botica siempre han criticado cómo se ha ignorado a los cantautores...

-Cuando empezó la Botica en Málaga yo ya estaba fuera, en Madrid. Aún así, tengo mucha amistad con los que lo formaron, y cada vez que aparecía en Málaga me pasaba por allí, así que se podría decir que dentro de la distancia estoy atado a este movimiento. Sí que creo que se ha maltratado un poco. Me da mucha pena porque Málaga a muchos niveles es una ciudad que se está orientando culturalmente bastante guay, con los museos, el festival de cine... incluso salas de conciertos. Pero no hay ni un solo rincón para la música de autor. Después de la Botica no habido ningún sitio. Hay veces que amigos míos de fuera quieren venir a Málaga a tocar y me preguntan dónde van. Y yo no sé qué decirles, porque de hecho los que han intentado buscar un lugar así, no lo han conseguido. Impedir que se pueda hacer música en directo es cortarle los pies a la cultura. Porque al fin y al cabo, un tío que está empezando no se puede ir a una sala de 400 personas. Tienen que tocar en sitios de 40 y no hay.

-¿Cree que la situación de la libertad de expresión está cambiando?

-Yo creo que sí ha habido cambios. Esto no está como cuando Franco...

-Estamos de acuerdo. Pero me refiero a casos como los de los raperos condenados por sus letras.

-Me da la sensación de que estamos evolucionando a una especie de ultrasensibilidad; un estado de lo políticamente correcto que va a empezar a ser insostenible en algún momento. No sé si se origina por culpa de las redes sociales, porque antes la gente también opinaba, pero la diferencia es que ahora esta opinión queda por escrito y la puede ver todo el mundo. La comunicación es superlativa, todos nos podemos comunicar a muchísimos niveles, y siempre hay alguien que se puede ofender. A ver, yo veo bien que se tenga cuidado con a quién se ofende, y veo bien que la gente tenga cierta sensibilidad, pero creo sinceramente que nos estamos pasando un poquito de la raya. Es que hemos llegado a una situación en la que te puedan meter en la cárcel por escribir un tuit, que a lo mejor no era más que una broma o un comentario desafortunado. Es una pasada.

-O por cantar una canción...

-O por cantar una canción, efectivamente. Yo soy muy carnavalero, y le digo que en el carnaval pasa mucho eso. Y mira que se supone que todo el mundo sabemos lo que es esto. Ahora sí han llovido denuncias. Estamos desarrollando una piel demasiado fina, y va a llegar un momento en el que no se va a poder decir absolutamente nada. No se va poder hacer humor, no se van a poder hacer parodias, y no se van a poder hacer canciones, si no es todo con un lenguaje super blanco. Si no ofendes a nadie, igual es que no puedes decir absolutamente nada. Hay que encontrar una vía con más coherencia, que se puedan decir cosas, y al que no le guste que no aplauda o que no compre las entradas, pero que no haya ese linchamiento público y con denuncias de por medio.

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