EL NUEVO HOLLYWOOD

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Probablemente no lo sabía nadie del equipo. Pero el lugar en el que la serie 'Snatch' dio el primer golpe de claqueta el pasado lunes era el mismo en el que se rodó hace medio siglo la superproducción 'Guapa, intrépida y espía'. Un trajeado Rupert Grint -el mago pelirrojo de la saga de películas de Harry Potter-, se dio unos cuantos paseos hasta encontrar la toma buena bajo los mismos arcos en los que Raquel Welch recorrió con un bikini pistacho y pose 007 una España de Franco a la que se le caía la baba. Ahora tenemos fenómeno fan donde antes habitaba el glamour. Y ahora tenemos series donde antes reinaba el cine.

Los seriales de luxe son el nuevo Hollywood. Las series han salido de los confortables estudios en busca de verosimilitud y, en Málaga, recibimos el pasado año los equipos de 'Black Mirror', 'Genius: Picasso', 'El Ministerio del Tiempo' o 'Cuerpo de elite'. Lo nunca visto. Hasta el punto de alterar el estatus de los rodajes. Si hasta ahora ha sido la publicidad la que mandaba en las cuentas de la capital, la ficción televisiva el arrebató en 2017 el primer puesto por ingresos de rodajes con más de un millón.

Una inversión que, no obstante, parece calderilla al lado de 'Snatch', que rodará toda su segunda temporada en la provincia y dejará más de diez millones de euros de inversión. El culpable es el mismo que convenció a la HBO que en España se podía rodar 'Juego de Tronos', Peter Welter Soler, propietario de la compañía malagueña Fresco Film, que también ha persuadido a Sony de que la serie de los estafadores se rodará mejor en nuestra provincia que en Cataluña. Lo contaba ayer en las páginas de SUR, pero también nos descubría que, tras la gran noticia, hay una equivocada política económica del Gobierno con estas grandes producciones extranjeras ya que los beneficios fiscales en España que se puden aplicar solo valen para los tres primeros millones de gasto. De todo lo demás que inviertan, no tendrán ningún retorno. Por contra, nuestros competidores -Francia, Italia o Hungría- no tienen ese límite ya que piensan que cuanto más millones gasten los estudios, mejor. Aunque tengan que devolver una parte.

Se ve que la falta de sensibilidad del Gobierno no es solo patrimonio del cine español.

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