La nueva vida de la escuela de calle Etiopía

El aula de Pedregalejo es hoy una incubadora de proyectos culturales y un punto de encuentro artístico

De izquierda a derecha, Javier Ruiz, José Antonio Martín Santos, Alberto Ruiz Torres, José Antonio Triguero, Yana Boiko, Darko Ostojic, Maite Serrano, Pepe Canela, José Carlos Calderón y Vito Gutiérrez, con máscaras hechas en la escuela
De izquierda a derecha, Javier Ruiz, José Antonio Martín Santos, Alberto Ruiz Torres, José Antonio Triguero, Yana Boiko, Darko Ostojic, Maite Serrano, Pepe Canela, José Carlos Calderón y Vito Gutiérrez, con máscaras hechas en la escuela / . Francis Silva
Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Han pasado décadas desde que los niños de la zona ocupaban el aula. Ya no hay pupitres ni libros de primaria. En su lugar se ven cuadros y fotografías artísticas en las paredes, instrumentos y máscaras de teatro. Pero la antigua escuela unitaria de calle Etiopía, en Pedregalejo alto, conserva parte de lo que fue. En el continente, porque ahí siguen las baldosas de la época, el mueble donde en su día se guardaba el material escolar y el sabor antiguo de la que fue casita del maestro. Y en el contenido, porque mantiene vivo el espíritu de aprender, enseñar y experimentar. El pequeño colegio –donde aprendieron muchos de los mayores del barrio– es desde hace años un refugio para fotógrafos, actores, músicos y pintores y, recientemente también, un punto de encuentro abierto a todo aquel que quiera disfrutar de una propuesta cultural diferente.

La asociación cultural Nereida (para la investigación, la edición y la gestión cultural) se hace cargo de este espacio de titularidad municipal, en el número 26 de calle Etiopía, desde 2010. Pero algunos de sus miembros estaban allí desde mucho antes, desde que en 1999 la asociación juvenil Mirapalo se aliara con la de Almijara para dar un uso público a ese local.

Veladas abiertas

Sustentada por sus socios, alrededor de medio centenar con una cuota de apenas 12 euros al año, la escuela es hoy una incubadora de proyectos de diversa índole promovidos por los propios afiliados. Para los que no lo son (aún), las puertas de la escuela se abren a la calle cada primer sábado del mes en unas veladas de música y teatro experimental que buscan atraer a nuevos públicos, dar a conocer la asociación y, si se puede, contribuir con una aportación voluntaria al mantenimiento de un espacio que guarda parte de la historia del distrito. Si en agosto Fernando Gil llenó la sala con la interpretación de un texto sobre el loco Matías, este sábado día 2 de septiembre (21.00 horas) Darko Dudi Ostojic y José Antonio Triguero proponen una improvisación musical y poética.

Espacio en la casa del maestro dedicado al taller de títeres / F. Silva

Todo esto sucede en el aula donde niños de distintas edades compartían clase el siglo pasado, la única que hay en el centro. Ahora es una habitación multidisciplinar que se adapta a las circunstancias. Allí, por ejemplo, un día ensaya el grupo Quatro con Vito Gutiérrez al micrófono y al otro se escuchan los ritmos «étnico-electrico-jazz-lounge» de Pepe Canela y Darko Ostojic con Boogaloopers.

En detalle

Quiénes son.
La asociación Nereida gestiona el espacio. Incluye a los grupos de música Quatro y Boogaloopers, la iniciativa teatral A Telón Cerrado, el grupo escénico Los colores del teatro, un taller de fotografía y vídeo, taller de títeres... Cada primer sábado de mes organizan veladas culturales abiertas
Dónde están.
En la calle Etiopía, número 26. Antigua escuela unitaria de Pedregalejo alto.
Cómo unirse.
Puede asociarse por 12 euros al año. Más información en la página www.facebook.com/groups/aiegcnereida/ y en el correo asnereida@gmail.com.

La filosofía de calle Etiopía promueve la cooperación y el intercambio de experiencias, por eso en más de una ocasión los dos grupos se unen en los Quatro Boogaloopers. Y, mientras tocan, por allí anda con su cámara Alberto Ruiz Torres, fotógrafo y profesor de formación profesional de imagen y sonido. Comparte afición con José Carlos Calderón, que estos días llena la pared de la sala con sus creaciones en la exposición ‘Busca los títulos’. Pero como aquí no hay compartimentos estancos, lo mismo encuentran a José Carlos haciendo fotos que tocando la armónica.

El aula de la escuela es un una sala multidisciplinar. / F. Silva

Algunas de las piezas que ahora se exponen en la Sala Moreno Villa en la muestra ‘Retratos y personajes’ (hasta el 22 de septiembre) tomaron forma en este lugar, de la mano de José Antonio Martín Santos y Salvador Palomo. Y aquí se gestó también hace ya muchos años el proyecto A Telón Cerrado, una plataforma de difusión de los textos de los autores malagueños con José Antonio Triguero y Maite Serrano al frente.

Ellos forman parte del taller de teatro de la escuelita. Y los hay de títeres, de fotografía, de pintura... Pero no son talleres ortodoxos, aquí no hay un profesor dando clases a alumnos. Se trata de un intercambio de conocimientos, un punto de encuentro entre profesionales y aficionados. De hecho, salvo el grupo de teatro de los lunes, los demás se convocan de forma espontánea a través de Facebook cuando algún artista lo propone.

Grupos de música, pintores, talleres de actores y fotógrafos comparten un espacio que cada primer sábado del mes se abre a la calle

También cambia la forma de trabajar. «No hay una obra ni tienes que cumplir un objetivo. Todo es un experimento, un proceso constante de búsqueda. No empezamos con la pieza teatral, sino dentro de nosotros como actores. Al explorarnos a nosotros mismos, llegamos a la obra», explica Yana Boiko, miembro del taller de teatro junto a Javier Ruiz.

Y no se conforman con lo que hay. Para esta próxima temporada anuncian la puesta en marcha de un coro con Mario Porras, director del Orfeón Universitario de Málaga, al frente y la rehabilitación del antiguo vivero de la escuela como huerto urbano. Eso sí, necesitan fondos para el mantenimiento de un edificio que se remonta a principios del siglo pasado. «Lo primero que hacemos todos cuando entramos es sacudir el polvo», admite Triguero. Pero hace falta más. «¿Te hacemos entonces socia?», preguntan nada más terminar el encuentro.

Fotos

Vídeos