El Niño de Elche o cuando la voz del flamenco experimenta al extremo

El Niño de Elche, anoche en concierto. :: javier mendoza molina/
El Niño de Elche, anoche en concierto. :: javier mendoza molina

El artista regala en Málaga uno de sus últimos conciertos de 'Voces del extremo', un trabajo que marca un antes y un después

SEBASTIÁN ARTEAGA

málaga. «Parar más. Sentir más». Así es como Momentos Alhambra defiende su propuesta de conciertos repartidos por toda la geografía andaluza, llevando a numerosas salas los grandes nombres del panorama musical actual. Y en efecto, parar para sentir es lo que La Cochera Cabaret hubo de hacer para saborear los matices artísticos del que probablemente sea el músico más indefinible y original del país.

Armado con su propia presencia, un micrófono, mesa de sonidos y banda, el Niño de Elche demostró en la repleta sala de Los Guindos por qué un cantaor flamenco que grita 'Que os follen' o critica la situación política actual a ritmo de martinete acaba cantando delante del 'Guernica' y representando a España en los documenta 14, una de las mayores muestras de arte contemporáneo del mundo. Porque, principalmente, devuelve al flamenco su carácter de grito experimental primitivo y arquetípico, cargado de mestizaje y matices, deudor del sentir popular. Y eso no entiende de etiquetas.

La guitarra, la poesía y el 'quejío' se unieron a la 'performance'. El Niño concilió la convivencia de lo culto y lo popular, la 'rave' y los verdiales, el minimalismo 'new wave' y vanguardismo sonoro con el cante de fragua. Entre lo bello y la catarsis sufí, Contreras desconcertó y desgarró el alma de la audiencia, compuesta por seguidores del flamenco, el rap y la música electrónica. De todo arte que, en definitiva, nace del grito interior. Canciones de los levantados.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos