Aquel verano de la 'Estatua de Sal' de Javier Boxó

Málaga en Verano

La banda Boxó Clan se destapó en 1995 como una de las referencias del electro-pop del momento, aunque finalmente fue un único trabajo el que se publicó

Javier Boxó y los suyos recibieron en el verano de 1995 un premio por el uso de la tecnología en la música /SUR
Javier Boxó y los suyos recibieron en el verano de 1995 un premio por el uso de la tecnología en la música / SUR
Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

El mundo de la noche de Málaga –y el de otros sitios como Torremolinos– no se entiende sin la figura de Javier Boxó (Colombia, 1973). Presente en todos los cambios que ha habido en la ‘movida’ local desde principios de los 90, este malagueño (con apenas dos años dejó el país en el que había nacido) fue el precursor de muchos de los locales mixtos y de ambiente de la capital de la Costa del Sol, hasta el punto de convertirse en el relaciones públicas más importante de la ciudad.

Sus últimos años han estado protagonizados por tres cuestiones muy importantes: Por un lado fue el fundador del ‘Reinas gay bar’, uno de los locales de ambiente más famosos del Centro, ahora reconvertido en una caseta del real que aglutina enormes colas a diario. Además, desde hace ya un tiempo es el relaciones públicas de la cadena de hoteles Room Mate en Málaga –donde organiza todos los eventos que se suceden en sus establecimientos–; a lo que suma su faceta de programador de la sala Theatro.

Presentador de diversas galas –como la de drags queens de Benalmádena–, Boxó llegó a triunfar como líder de la banda Boxó Clan, de la cual era teclista, compositor y letrista, y que en el verano de 1995 les llevó en una enorme gira por toda España recabando multitud de éxitos. «Ese año formamos una banda de música en la que hacíamos electro-pop, que era un estilo que no era tan habitual como ahora», relata. En torno a la banda sacaron el disco homónimo, ‘Boxó Clan’, un disco que contenía cinco canciones –aún se puede adquirir en iTunes por unos cuatro euros– cuyo tema principal era ‘Estatua de sal’.

Las terrazas de los Room Mate de Málaga suelen tener un gran ambiente porque Javier Boxó sabe muy bien cómo trabajarlas

Este trabajo tuvo entonces una enorme acogida en Málaga; un éxito que se trasladó a la televisión y a la radios. No en vano, el ‘single’ estuvo en las posiciones más altas de Cadena 100. Esta repentina popularidad les permitió realizar una gira por toda España en el que fueron teloneros de varios grupos del momento, como Greta y los Garbo.

«En toda esta dinámica tuvimos un momento de cénit cuando una revista especializada nos otorgó un premio en Barcelona, en el que fuimos seleccionados entre 600 candidatos. Era un premio especial al uso de la tecnología en la música, por lo que nos consideraban precursores de la música electrónica», relata Boxó.

En concreto, Boxó Clan tenía un vocalista, dos teclistas y un Dj. Además, contaba con la presencia siempre de un grupo de unas seis bailarinas para sus actuaciones, un elemento esencial en este tipo de música. «Lo hacíamos en plan Robert Palmer, los recitales eran experiencias muy visuales, y la gente se lo pasaba muy bien; no solo por la música que tocábamos, sino por todo el show que dábamos sobre el escenario», cuenta.

Formado por Gonzalo Montserrate, Antonio Vasco y Emilio Villa (además del propio Javier Boxó), Boxó Clan fue flor de un verano, y su éxito no volvió a repetirse.

El ‘single’ de Boxó Clan sonó en la televisión y en las diferentes radios del momento

Javier Boxó ya tenía en 1995 una vida más que consolidada en Málaga. No en vano, en estos últimos tiempos ha adquirido una nueva faceta personal. Elías Bendodo le nombró en el último congreso provincial del PP secretario de Diversidad de la formación, una decisión que considera «inesperada», pero a la vez un «orgullo».

Esto no hubiera ocurrido si a mediados de los 90 hubiera abandonado Málaga para irse a Madrid, una acción que él y su banda debían tomar si querían dedicarse a la música. «Estábamos todos viviendo en Málaga, trabajando, y aquello pasó de ser un divertimento a poder convertirse en algo más serio; es decir, que podíamos habernos dedicado a esto, e igual nos habría ido bien», explica. «Sin embargo, en ese momento no lo vimos claro del todo y nos quedamos por aquí».

Javier Boxó añade a todo eso un elemento común en las bandas de música. «También comenzaron las desavanencias y discusiones entre nosotros, y aquello se hizo insostenible. Lo dejamos en la cúspide –sonríe– con un solo disco que fue un éxito».

Aunque aquello «pudo ser y no fue», Javier Boxó se quedó en Málaga, donde ha continuado con su carrera siendo la principal referencia en la organización de fiestas y eventos de todo tipo, especialmente de aquellos relacionados con el mundo lgtbi (lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales), y los mixtos, en los que todo el mundo es bienvenido. Precisamente en aquel verano de 1995, Boxó ya era responsable de llenar algunos de esos bares que hoy son más habituales. «Pese a ello, nunca voy a olvidar aquel verano de 1995, porque en el fondo nos divertimos mucho y conocí a gran cantidad de gente con la que aún tengo trato. Siempre me ha gustado el mundo del espectáculo», sentencia.

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