El vallenato hecho espectáculo

Jorge Rey

El colombiano Carlos Vives ofrece en Starlite un impecable concierto, en el que presentó en vivo con Sebastian Yatra su último éxito, ‘Robarte un beso’

HUGO SIMÓN

Los primeros acordes con la flauta de millo pusieron ya al público en pie. Arrancó el concierto con ‘La bicicleta’. Una versión breve, a modo de intro, eso sí. Pero toda una declaración de intenciones. Carlos Vives no venía a guardarse nada. El cantante derrochó energía anoche sobre el escenario de Starlite y los cerca de 3.000 espectadores que abarrotaban el auditorio de la cantera de Nagüeles le correspondieron, rendidos, durante toda la actuación. Banderas colombianas, móviles encendidos a petición del artista, canciones a coro y mucho baile. El samario, con el respaldo de lujo de su banda, ‘La Provincia’, realizó un extenso recorrido por sus grandes éxitos, los antiguos y los más recientes, en una sabia elección de repertorio que contrasta con las caprichosas selecciones de otros profesionales de la música en sus conciertos. Vives sabe qué quiere su público y se lo ofrece en bandeja. Aliñado y enriquecido con una potente puesta en escena, con guiños y sorpresas y con una plausible entrega para convertir la velada, al son del vallenato, en todo un espectáculo.

En la década de los 90, los españoles descubrimos dos géneros musicales venidos del otro lado del charco. Juan Luis Guerra nos hizo saber qué era la bachata y Carlos Vives hizo lo propio con el vallenato. Un vallenato modernizado –algunos lo bautizaron como ‘vallenato-pop’ y, por ello, discutido inicialmente en su país natal, donde criticaron al maestro acordeonero Egidio Cuadrado, ganador del Festival de la Leyenda Vallenata, por unirse al artista de Santa Marta en este proyecto. Cuando ‘La gota fría’ arrasó en medio mundo se acabaron las disputas. La exitosa canción, uno de los himnos de Vives y prácticamente de toda Colombia, no faltó anoche a la cita en Starlite. El maestro Cuadrado tampoco. A sus 65 años, el acordeonero exhibe una vitalidad casi comparable a la de su “compadre Carlos” y constituye una pieza esencial en el espectáculo musical de Vives.

A lo largo de la actuación, el cantante fue desgranando algunos temas míticos como ‘Pa’ Mayte’, ‘Déjame entrar’ o ‘La Tierra del Olvido’, que suscitaron el deleite de un público que no se sentó durante toda la velada. También ‘Fruta fresca’, puesta en escena a través de una mágica introducción con ritmos indígenas. Vives relató que cuando “nuestros ancestros españoles” llegaron a Santa Marta y escucharon el sonido que los indios tayronas hacían con un instrumento musical, “estos sevillanos y extremeños” pensaron que eran unas gaitas. Así que bautizaron como gaitas colombianas un instrumento “que ya tenía nombre”, el kuisi, construido a partir del corazón de un cáctus, con una formación de cera de abejas y polvo de carbón en uno de los extremos y donde se inserta la base de una pluma de pato como boquilla. El cantante se atrevió con el kuisi. También con la guitarra y la armónica. Pero, sobre todo, no dejó de moverse por todo el escenario durante un concierto intenso, cargado de dinamismo y de complicidad entre Vives y los asistentes. Entre ellos, José María Cano, al que el samario inicialmente -después rectificó- confundió con su hermano Nacho al darle las gracias por su asistencia; Ivonne Armant, nieta del tenor Plácido Domingo, y la eterna reina de la noche marbellí Gunilla von Bismarck.

La gran sorpresa de la noche llegó pasado el ecuador del espectáculo con la aparición en el escenario del joven artista colombiano Sebastián Yatra para cantar junto con el de Santa Marta el tema ‘Robarte un beso’, el sencillo lanzado hace unos días por ambos con notable éxito y que se incluirá en el próximo trabajo discográfico de Carlos Vives. Un álbum que llevará por título el apellido del cantante y que se publicará en octubre después de un largo retraso generado, en parte, por el ‘boom’ el pasado verano de ‘La bicicleta’ –más de 700 millones de visitas en Youtube-, la canción a dúo con Shakira que también forma parte del nuevo disco.

“En la vida hay que tener sabrosura”, aseguró Vives antes de interpretar el tema ‘Nota de Amor’, antecesor de otra de las joyas de la velada, ‘Volví a nacer’, pieza con la que el cantante y su banda cerraron inicialmente el concierto. Tres bises pusieron el broche al espectáculo: ‘Carito’, ‘La Fantástica’ y, ahora sí en versión extendida, ‘La bicicleta’. Con esta última llegó el delirio al auditorio de la cantera. El colombiano, que originariamente había bautizado esta canción como ‘Vallenato desesperado’, regresó al escenario sobre una bici e interpretó la canción pedaleando entre los miembros de la banda. Todo un show.

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