Trovas al amor y a la vida con Pablo Milanés y Pancho Céspedes

Milanés y Céspedes se reunieron sobre el escenario en la última fase del concierto para interpretar a dúo algunos éxitos. :/Josele-Lanza -
Milanés y Céspedes se reunieron sobre el escenario en la última fase del concierto para interpretar a dúo algunos éxitos. : / Josele-Lanza -
Málaga en Verano

El escenario de Starlite Marbella reunió por primera vez a Pablo Milanés y Pancho Céspedes en un concierto conjunto

HUGO SIMÓNMarbella

Dos trovadores. Uno, con una voz armoniosa, singular y llena de matices. Sereno, con la experiencia y la sabiduría que le dan sus 74 años, capaz de criticar un régimen político que durante mucho tiempo defendió a través de su música. Otro, con un torrente y una versatilidad vocal que le permite transitar como pez en el agua por diversos registros. Enérgico, “medio loco”, reconciliado con la tierra que le vio nacer y donde no pudo cantar durante dos décadas. Y dos nexos comunes: su origen, “su” Cuba, y la necesidad de ambos artistas de cantar al amor y a la vida. Bueno, tres en realidad, si contamos el auditorio junto a la piedra excavada de Starlite donde se reunieron por primera vez Pablo Milanés y Pancho Céspedes para ofrecer su primer concierto conjunto en España.

El único hasta ahora, porque nunca se habían reunido para ofrecer una velada completa como lo hicieron en Marbella para desgranar algunos de sus grandes éxitos o interpretar, en el caso de Céspedes, piezas míticas del cancionero mexicano. Milanés fue el encargado de abrir la actuación y llevó el peso del concierto en cuanto a presencia en el auditorio y número de piezas. Es el “maestro”, según aseguró Céspedes, que agradeció al de Bayano “la deferencia de invitar a este mulatito” a compartir escenario con él.

El que fuera creador, junto a Silvio Rodríguez y Noel Nicola, de la denominada Nueva Trova Cubana, no defraudó. Repasó sus canciones más conocidas -no en vano, su gira lleva por título ‘Canciones para Siempre’- , primero en solitario y luego a dúo. No faltaron temas como ‘Cuanto gané, cuanto perdí’, ‘Si ella me hiciera falta alguna vez’, ‘La Soledad’, ‘Nostalgias’, ‘Mírame bien’ o ‘Cuando lejos estás inalcanzable’. Tampoco la hermosa y siempre esperada ‘Yolanda’, uno de los momentos más mágicos de la noche.

Milanés quiso además aprovechar la velada para rendir homenaje al “maravilloso cantor” Luis Eduardo Aute, al que deseó que muy pronto regrese a los escenarios “para deleitar como hizo antes a distintas generaciones”. Lo hizo interpretando la canción ‘Anda’ del polifacético artista nacido en Manila. Al homenaje se sumó también después Céspedes en la segunda parte de la velada. “Está malito, pero va a estar bien”, apuntó. Una certeza y un deseo.

El relevo en el escenario fue más que un intercambio de cromos. La misma base, idéntica filosofía en lo referente al canto nostálgico al amor y a la vida, pero distintas las técnicas y la ejecución. Frente al sosiego de Milanés, irrumpió en escena un Céspedes arrollador. Pelo y barbas azules, gafas de sol –que luego abandonó y, finalmente, sustituyó por unas lentes de ver-, extensos recorridos por el escenario y una constante interactuación con el público. “¿Hay aquí cubanos? Mira que es difícil, porque no podemos salir de Cuba”, bromeó.

El compositor, afincado desde hace décadas en México, no sólo interpretó algunos de sus temas de mayor éxito, sino que las intercaló con piezas míticas del cancionero del país azteca como ‘Solamente una vez’, de Agustín Lara, o ‘Bésame mucho’, de Consuelo Velázquez, con las que hizo gala de su potencia y su versatilidad vocal. Con su canción más conocida, ‘La vida loca’, de la que se cumplen veinte años, llegó el ansiado encuentro de los dos cantantes cubanos sobre el escenario de Starlite.

La reunión fue breve y se siguieron los ritos del maestro. Sentados en el centro del escenario y con la letra de las canciones ante ellos. Milanés transmitió quietud a Céspedes y éste le prodigó elogios y cariños. La complicidad era palpable.

Durante el encuentro, los asistentes al auditorio de la Cantera de Nagüeles disfrutaron de ‘Dónde está la vida’, ‘La felicidad’, ‘Para vivir’ y la bella ‘El breve espacio en que no estás’, un tema que puso al público en pie y con el que cerraron el concierto. Regalaron un único bis, ‘Yo no te pido’, un precioso clásico en el extenso repertorio de Milanés que, sin embargo, el artista compuso como relleno para completar un disco al que le faltaba un tema. Bendita casualidad y larga vida a los trovadores.

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