«Me siento cada vez más desnuda en el escenario»

La cantante catalana, en uno de sus conciertos. :: efe/
La cantante catalana, en uno de sus conciertos. :: efe

Sílvia Pérez Cruz «destruye» y «vuelve a montar» parte de su repertorio en 'Vestida de nit', su último disco

JESSICA MARTÍN

La relación entre Sílvia Pérez Cruz y la música es «muy bestia», pero la catalana vive un momento de mucha «paz artística». «Me siento cada vez más desnuda cuando canto», asegura. Ahora lo que intenta es «ir a la masa madre de la emoción».

Desde niña, Pérez Cruz (Palafrugell, Girona, 1983) se ha cruzado con muchos estilos musicales, como el jazz, el flamenco, el fado o la «chanson», algo que hoy le permite tener su propio «lenguaje» y no temerle «a nada».

«Como yo ya sé desde dónde canto, canto desde mí, los géneros son ingredientes nuevos. Es como si fuera una cocinera», explica la cantautora, que está de gira con su último disco, 'Vestida de nit', y que ha tenido que añadir la fecha de hoy en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, porque para la de mañana, que en principio iba a ser única, se vendieron enseguida todas las entradas.

En 'Vestida de nit' ha querido «destruir» sus canciones y volverlas a «montar» con la sonoridad de su quinteto, lo que le ha permitido «romper» muchas «paredes musicales» y alcanzar una gran libertad. «En la vida me gusta mucho contar las cosas y hablarlas, pero en la música, donde voy más avanzada que en la vida, tengo más en cuenta los silencios», subraya.

Nuevo proyecto con danza

Más «valiente» que nunca y muy feliz por haber sacado todo lo que tenía «dentro», Pérez Cruz se encuentra en un momento de mucha «paz artística», lo que le hace tener ganas de «desnudarse», de «ir al fondo de todo».

«Tengo clarísimo que el arte me hace superfeliz y que me salva. Estoy empezando a trabajar también con cosas de danza e intentando casi olvidarme del oficio de cada uno: no pensar en quién canta o quién baila, sino en qué se comparte. Quiero ir a la masa madre de la emoción», revela.

Aún no puede dar más detalles sobre ese nuevo proyecto multidisciplinar, pero adelanta que es «algo muy real» que presentará el año que viene. Después, no sabe qué vendrá, pero garantiza que tiene ganas de hacer cosas «muy dispares», desde música electrónica, hasta aprender a cantar blues cuando sea abuela.

Igual de ilusionada se muestra la cantautora cuando habla de 'Memorias del calabozo', una película de Álvaro Berchner, para la que compuso una canción. «También salgo en dos escenas actuando porque no me pude resistir», dice la cantante, que debutó como actriz en el filme 'Cerca de tu casa', de Eduard Cortés.

Nunca olvidará, asegura, el momento en el que recibió el Goya a mejor canción original por 'Ai, ai, ai', el tema principal de esa última cinta, y se convirtió en una de las protagonistas de la gala al entonar el estribillo de 'No hay tanto pan', un tema que habla de los desahucios. Confiesa que le costó mucho componerla y que la música reivindicativa, cuando es «forzada u oportunista», le parece «horrible». Su revolución, subraya, es «más emocional».

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