Robe Iniesta: «Las letras de las canciones tienen que herir los sentimientos»

Robe insiste en que esta gira en solitario es solo un descanso de Extremoduro. / SUR

Tras 30 años al frente de Extremoduro, el músico recala el 22 de julio en Málaga con su primera gira en solitario. Tiene algo de ‘quijote’, le gusta «tener molinos que destruir»

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Ha liderado durante 30 años una marca que forma parte de la historia del rock español: Extremoduro. Y a estas alturas, este ‘quijote’ al que le gusta «tener molinos que destruir», se lanza a su primera gira como Robe, sin más. El compositor y músico recorre el país con las canciones de sus dos discos en solitario (‘Lo que aletea en nuestras cabezas’ y ‘Destrozares, canciones para el final de los tiempos’), trabajos creados con «libertad» y desde la «diversión». Pero Roberto Iniesta (Plasencia, 1962) aclara: «Extremoduro sigue vivo y esto solo ha sido un descanso». Un paréntesis que el 22 de julio le lleva al Auditorio Municipal de Málaga.

–Es la primera gira sin el escudo de Extremoduro, ¿se siente extraño?

–Un poco sí. Es una experiencia nueva. Y no es solo que vaya sin Extremoduro, es que es una música distinta y son conciertos para ver de otra manera, en teatros y auditorios. Poco a poco los voy disfrutando más.

–¿Qué se permite como Robe que no hacía como Extremoduro?

–El primer disco en solitario se hizo pensando en lanzar canciones sin hacer una gira ni nada, y eso te da más libertad porque no piensas en los directos. De lo contrario sería una locura hacer un tema de un minuto o de nueve, cosas más pensadas para oír. Ha sido una manera de sorprenderme a mí primero para luego sorprender a los demás.

–¿Con los años se ha vuelto más políticamente correcto?

–No lo creo. No me la cojo con papel de fumar. Intento hablar claro siempre, pero como cualquier cosa que diga puede ser titular de mil medios, muchas veces no te apetece decir algo para que no se hable de historias que están alrededor, sino de la música. A la hora de componer no miro nada. Si tienes que hablar como un personaje, hablas. Si tienes que hacer de abogado del diablo, pues lo haces. No puedo estar pensando en si va a herir los sentimientos de alguien. No, no, las letras tienen que herir los sentimientos. Yo sigo siendo el mismo. He evolucionado y hago música de otra manera, pero sigo haciendo como siempre la música que me apetece.

–Dice que las letras están para herir sentimientos.

–Claro, yo no sé si esto es rock, lo que sí sé es que es transgresivo. Y lo que es transgresivo te tiene que romper esquemas para hacerte pensar. La transgresión sigue estando.

–¿Se cortará el pelo tras la gira? Titula este tour ‘Casi me corto el pelo’.

–No (ríe). El nombre viene de una canción de los 60 que hablaba de la rebeldía y de seguir tu camino. Lo he querido usar porque, sí, he estado tocando en teatros y en auditorios, pero no me voy a poner una corbata ni un traje ni me voy a tocar el pelo.

–Lleva ya 30 años en esto de la música, contra modas y contra crisis. ¿Tiene algo de ‘quijote’?

–Sí. También me gusta tener molinos que destruir de vez en cuando.

–¿Qué le diría a quienes proclaman que el rock ha muerto?

–Yo es que realmente no sé qué es rock. Sé que ahora está pasando una mala época en nuestro país porque los que hacían posible que un grupo tirara para adelante eran las compañías discográficas, pero ahora no hacen nada más que repartirse el poco o mucho dinero que van sacando. No se invierte en promoción. Decían que Internet iba a facilitar las cosas, pero no creo que sea así porque para escuchar un grupo tienes que poner su nombre. En bandas pop y solistas que mueven masas las compañías sí invierten dinero, pero en grupos nuevos y de rock están un poco perdidos.

–Habla de la inversión que se hace en pop, pero en reguetón...

–Sí, cosas de consumo fácil que se mueven mucho en las redes y que sacan dinero a base de hacer mucha promoción.

–Habrá escuchado ‘Despacito’...

–Es que si no te vas a una isla desierta, es imposible no hacerlo. No la he escuchado entera, pero de escucharla por trozos no escapas. Prácticamente tienes que ser sordos, es un bombardeo constante.

–En esta gira sólo interpreta un tema de Extremoduro. ¿No es arriesgado hacer todo un concierto con temas recientes?

–Ya, pero yo es que soy un ingenuo. Si van a verme y yo he dicho que lo que hago en la gira son los dos discos míos, creo que a la gente le interesa eso, que no tengo por qué contentarlos con otras músicas de otros grupos y de otra movida diferente. Esto es una historia aparte que va a durar lo que va a durar. Extremoduro sigue vivo y esto solo ha sido un descanso.

–Renunció a que el Ayuntamiento de Plasencia subvencionara uno de sus conciertos. ¿Hubiera sido hipócrita aceptarlo y después mantener una actitud crítica?

–No estoy en contra de las subvenciones, hay veces que si no la hay es imposible hacer un concierto en determinados sitios donde hay poca gente o no hay espacios adecuados. Pero Plasencia no era el caso. Era una plaza de toros con una entrada suficientemente alta (30 y 35 euros) como para que el promotor sacara dinero. A mí no me salían las cuentas, un concierto así es viable sin que el Ayuntamiento tenga que poner un pastón.

–De usted se han dicho muchas cosas, se habla de su relación con las drogas, de su actitud pasota con la prensa... ¿Hay mucha leyenda?

–Sí, es que la gente se aburre mucho y tiene que contar historias. Pero no es que tenga aversión a las entrevistas. Los medios a veces necesitáis sacar cosas pero a los músicos no nos apetece estar en ese momento ahí porque no tenemos nada que decir. Me interesa informar a la gente cuando tengo algo que anunciar o decir, no creo que mi papel sea estar todo el día dando la lata porque a un medio le parezca que saliendo tú va a tener más tirada.

–¿De las drogas también se han dicho muchas mentiras?

–Yo ya tengo una edad y he vivido una vida larga. De eso no me gusta hablar porque son cosas mías. Siempre he hecho lo que he querido y bajo mi responsabilidad. No creo que haya nadie que te tenga que decir lo que es bueno y lo que es malo.

–Como dice en una canción, puede andar por encima del bien y del mal.

–Pues sí, con ciertas cosas sí. Te vas poniendo por encima y dándole menos importancia.

–¿Es más poeta que músico?

–Creo que sí. De lo que más satisfacción saco es de hacer canciones, pones una piedra que sabes que ya nadie va a mover. Haces una canción y ahí está hecha. Luego tocar y grabar sí, también, pero no hay nada como escribir una canción.

En concierto

El concierto
Robe Iniesta, de Extremoduro, presenta sus dos discos en solitario dentro de la gira ‘Casi me corto el pelo’.
Lugar
Auditorio Municipal de Málaga.
Fecha
22 de julio, a las 22.30 horas.
Entradas
Dede 24,90 euros más gastos de gestión.

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