Robe Iniesta atropellando a Nietzsche

Robe atrajo a unos 1.600 espectadores, una tercera parte del aforo del Auditorio. /FRANCIS SILVA
Robe atrajo a unos 1.600 espectadores, una tercera parte del aforo del Auditorio. / FRANCIS SILVA

El líder de Extremoduro ofrece un concierto de su gira en solitario en el Auditorio Municipal, donde congrega a unas 1.600 personas

A los seguidores de Extremoduro nos sonó extraño que Robe Iniesta (Plasencia, 1962) se planteara hacer discos y giras por su cuenta porque ya teníamos bastante asumido que la banda era un proyecto personal: Robe es el único integrante que lleva en ella desde el principio, él compone la letra y la música de la inmensa mayoría de su repertorio y en definitiva es el alma máter de un grupo que sería imposible concebir sin él. Dicho de otro modo, Extremoduro es Robe, pero también goza de un sonido propio y es ya una marca musical que propone una extrema definición ante la vida. Para un artista indomesticable, cambiar de registro se convierte en una necesidad vital. Robe se buscó a cinco músicos al margen del rock, nuevos productores para su sonido y escribió unas letras que siguen siendo gloria maldita pero que hablan más del amor, menos de la guerra. Esta aventura personal se ha fraguado en dos discos, ‘Lo que aletea en nuestras cabezas’ (2015) y ‘Destrozares, canciones para el final de los tiempos’ (2016) que ahora se nos presenta por primera vez en directo gracias a una extensa gira con dos partes: ‘Ponte a cubierto’, para teatros y recintos cerrados, y ‘Bienvenidos al temporal’, que esta que hoy nos atañe y que está dedicada a los pabellones que Robe lleva llenando desde los años 90, cuando se convirtió en un salvaje guía espiritual para los chavales del barrio.

Sin embargo, los chavales de anoche no fueron muchos: Robe pinchó en Málaga, atrayendo únicamente a unas 1.600 personas, es decir, ni una tercera parte del aforo del Auditorio de Málaga. Para evitar una imagen catastrófica, recortar aforo y limpiar el sonido, el escenario se situó más o menos a mitad del recinto, y los espectadores solo pudieron usar una pequeña parte de las gradas. ‘El cielo cambió de forma’, la primera canción, comenzó veinte minutos tarde, cuando la gente todavía estaba accediendo a un Auditorio en el que hubo enormes colas para entrar, para pedir tickets y por supuesto para pedir bebida; menos de diez camareros y grifos funcionando a medio gas, con la cerveza cayendo a la velocidad de la melaza, fueron objeto de muchas quejas de los asistentes. Los únicos lugares en los que no había colas eran los baños y el stand de merchandising.

En el plano puramente artístico, y pese a estas trabas que luchaban contra un concierto feliz, el espectáculo resultó impecable: dos horas de música en las que Robe despachó sus dos discos en solitario sin tirar de la nostalgia. Solo había planeada una canción de Extremoduro, ‘Si te vas…’, y el público era consciente de que estaba ante un show más menos intenso que el de la banda extremeña. En comparación hubo poca electricidad, ya que esos cinco músicos que Robe se buscó fueron Carlitos Pérez (violín), David Lerman (bajo, saxo y clarinete), Alber Fuentes (batería), Lorenzo González (voz) y Álvaro Rodríguez (pianos y acordeón), instrumentos que siempre estuvieron presentes en los discos de antaño pero de que en los directos se relegaban a la anécdota.

Con canciones como ‘Hoy al mundo renuncio’, hemos visto a un Robe evolucionado y que hasta tiene un momento para sentarse durante algunas canciones, y desde hace años viene incluyendo en sus directos un descanso de quince minutos, como en la ópera. Robe ha pasado de escribir letras irreproducibles en horario infantil o ser vetado en varios ayuntamientos, entre ellos el de Plasencia, a ser la imagen de productos regionales y Medalla de Extremadura. Anoche en Málaga se puso de manifiesto otra vez que Robe ha esquivado definitivamente un abismo profundo para convertirse en un poeta autodidacta, un trovador silvestre, el gran juglar del extrarradio, un hombre que ha hecho más por el fomento de la poesía que muchas instituciones culturales en este país.

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