The New Raemon, en la intimidad

The New Raemon, en la intimidad

El músico catalán repasa en Málaga su carrera ante un puñado de fieles

FERNANDO MORGADO

La de anoche en La Trinchera fue, como se conoce en el argot taurino, una faena de aliño para Ramón Rodríguez, líder de The New Raemon. No había mucho ambiente de concierto en la sala del polígono La Estrella pocos minutos antes del comienzo oficial de la velada, que finalmente se retrasó media hora. Cuando por fin empezaron a sonar las notas de ‘La Cafetera’, la banda tenía delante a poco más de cincuenta fieles dispuestos a acompañarles en el repaso a su carrera, que en 2018 cumple diez años. Ramón decidió arrancar, como es lógico, con el primer tema del primer disco que lanzó como The New Raemon en 2008, ‘A propósito de Garfunkel’.

El concierto, perteneciente a la gira ‘Quema la memoria’, con la que el cantautor catalán celebra su década de actividad, siguió con ‘Sucedáneos’ y ‘Por tradición’, ambas de ‘La dimensión desconocida’. En sus primeros compases, la velada prometía mucho más, pero tras ‘Estupendamente’ todo fue bastante monótono. Quizá porque, como admitió de forma irónica Ramón Rodríguez, solo compone canciones alegres por equivocación, y su repertorio no es precisamente la mejor receta para animar un sábado por la noche. Aun así, los seis músicos se emplearon con pasión en ‘Oh, Rompehielos’, la canción que dio título al último trabajo en solitario del grupo, y en ‘Lo bello y lo bestia’, perteneciente a ‘Libre asociación’, su disco de 2011. El público reaccionó con ‘Reina del amazonas’, que es sin duda una de las mejores composiciones de Rodríguez desde que dejó su banda anterior, Madee.

Como es habitual en sus conciertos, Rodríguez avisó a la audiencia de que no habría bises, pero prometió un final en alto. Quizá para compensar ‘Montañas’ y ‘Cuadratura del círculo’, los dos temas que rescató de su álbum a medias con Ricardo Lezón, cantante de McEnroe, con el que ya vino el año pasado a Málaga. Ya entonces demostró el catalán que no se caracteriza por ser especialmente amable con el público ni con los técnicos, y anoche volvió a demostrarlo. En el tramo final del espectáculo se quedó solo con su guitarra acústica y regañó por dos veces a los asistentes por hablar demasiado. El murmullo general, que por otra parte era excesivo, se apagó entonces, no se sabe si por las advertencias de Rodríguez o porque los fans intuían que se acercaba la hora de cantar ‘Te debo un baile’, la canción de Nueva Vulcano que The New Raemon sacó del ‘underground’ más profundo. Con otra versión de McEnroe, ‘Agosto del 94’, y con ‘Tú, Garfunkel’, acabó la velada. Como prometió Ramón, en lo más alto, aunque se hubiesen agradecido más momentos de ‘subidón’ entre tanta intensidad.

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